La durísima vida de Centurión: marginalidad, trágicas muertes cercanas, vaivenes futbolísticos y un desesperado pedido de ayuda
Ricardo Centurión salió de la pobreza, atravesó grandes pérdidas de seres queridos, estuvo envuelto en varios escándalos y lleva meses fuera de las canchas. ¿Cuál es el presente del futbolista de Vélez?
Con tan sólo 19 años subió a la primera de Racing como un diamante un bruto. Formó parte de una camada de jugadores como Bruno Zuculini y Rodrigo De Paul, una de las máximas figuras de la Selección, pero "Ricky" era el que más potencial tenía por su habilidad única y sus endiabladas gambetas.
Jugó en Europa, volvió a Avellaneda, cumplió su sueño de jugar en Boca -club del que es hincha- y hasta estuvo cerca de formar parte del plantel argentino que jugó el Mundial 2018. Pero en sus 10 años de carrera sus escándalos tuvieron más tiempo en pantalla que sus goles.
Tras un paso olvidable por San Lorenzo, Centurión regresó a Velez -institución dueña de su pase- pero está separado del plantel profesional. De hecho, su último partido lo jugó en abril, cuando todavía estaba en "El Cuervo" ¿Cómo llegó a esta situación? Esa fue la pregunta que le hicieron días atrás en una entrevista y contestó: "En algún momento me cansé de la vida, aguanté muchas cosas, necesitaba aislarme de todo".
Sus destacadas actuaciones en la reserva de "La Academia" llamaron la atención de Luis Zubeldía y decidió subirlo a primera. Con goles y gambetas se ganó un lugar entre los titulares y comenzaron a llamarlo "Wachiturro", ya que cada vez que convertía un tanto lo festejaba como la fugazmente popular banda de cumbia.
Centurión creció no muy lejos del cilindro, en Villa Luján, una villa de emergencia ubicada en Sarandí. Y si bien se fue del asentamiento con toda su familia, su pasado rápidamente salió a la luz y desató una polémica: luego de sus primeras grandes actuaciones, en las redes sociales comenzó a circular una foto del futbolista con un arma.
"Lo normal para mí era ver armas y drogas. Era lo que me pasaba por al lado. Me gustan las armas. Si me hubiera criado en un yate, me gustarían los yates", explicó tiempo después.
Su habilidad rápidamente llamó la atención del fútbol europeo y fue comprado por el Genoa de Italia. Pero el delantero no tuvo continuidad y en menos de un año regresó a Racing y fue clave en el equipo campeón dirigido por Diego Cocca.
Nuevamente llegó una oferta millonaria, pero esta vez de Brasil. Fue así que comenzó a jugar en San Pablo, dode permaneció hasta 2016. Luego fue a prestamo a Boca por 12 meses con opción de compra por 6 millones de dólares.
En el Xeneize volvió a recuperar su mejor nivel, volvió a cononarse en el fútbol argentino, pero también estuvo envuento en una serie de controversias y hasta fue denunciado por violencia de género.
Salidas nocturnas, peleas en boliches fueron algunos de los escándalos en los que estuvo involucrado. Pero el hecho más grave llegó en mayo de 2017, cuando su expareja, Melisa Tozzi, presentó una denunca por presuntas agresiones y amenazas (la causa no avanzó). “Me astilló tres dientes y me ahorcó”, denunció la joven.
Así y todo el club de la Ribera parecía dispuesto a comprar la ficha de "Ricky", pero en julio, unos días antes de completar la transacción, se viralizó una imagen suya portando una escopeta recortada de alto calibre y el club desistió de adquirir su pase.
Fue así que regresó a Racing y sus actuaciones llamaron la atención del entonces entrenador de Argentina, Jorge Sampaoli. Faltaban algunos meses para el Mundial y el rumor de que "Ricky" formaría parte del plantel era cada vez más grande, si hasta le pidieron las medidas para hacerle el traje, según contó. Pero la confirmación nunca llegó.
"Sentí que estuve muy cerca de ir al Mundial de Rusia. Jorge me llamó para ir a Ezeiza y estuvimos como 40 minutos en una sala donde me explicó lo que quería de mi. Me dejó en claro que la chance estaba. Después de que me fui al cumple del Pipa Benedetto cuando quedamos afuera de la Copa Argentina algo pasó para que el tipo diga que no. No sé si me bajó otra persona", afirmó.
Allí comenzó una vez más la devacle, Racing volvió a salir campeón, pero Centurión estaba separado del plantel por una pelea con el entrenador, Eduardo Caudet. En el medio un nuevo incidente de tránsito lo puso en la mira de todos los medios.
Tras salir de un boliche de Lanús, el futbolista cruzó un semaforo en rojo y mantuvo una discución con un polícia luego de querer sobornarlo. Pero el efectivo grabó todo y las imágenes pronto salieron a la luz. “Me agarrás a mí pero no te la bancás y no ponés el pecho con los transas”, se le escucha decir al delantero.
Tras la coronación de "La Academia", el futbolista no formó parte de los festejos porque no se sintía "campeón".
Para ese entonces sus la lista de actos de indiciplina ya era varios. Estaba relegado en el club de avellaneda y dio una entrevista que causó gran impacto. "A la noche no tengo sueño, tengo ganas de salir a tomar algo", le dijo a Oscar Ruggeri, cuando el ex futbolista le consultó por su falta de profesionalismo.
"Mi mamá me dice lo mismo que vos, que sea profesional. Mi abuela y los que me quieren me dicen lo mismo también", reveló.
Sin embargo, el tono de la charla cambió cuando el ahora panelista le aconsejó que se alejara de "la mala junta". "Vos no conocés a mis amistades. ¿Porque un amigo me acompaña a tomar algo es una mala influencia? Ellos me dicen que no salga, pero yo les contesto que si no me acompañan, salgo igual", explicó Centurión.
De hecho, era pocos los amigos de la infancia que conservaba y hacía tiempo se había alejado de Villa Luján. "Yo ya no voy más al barrio porque no se puede ir más. Cambié, ya no soy el Caco, como me decían en el barrio, ya soy Centurión y para muchos ya soy un signo pesos caminando. Ya lo sentí últimamente cuando iba. Entonces iba a perder, no iba a ganar. Yo me sentía el pibe más feliz del mundo ahí, pero, a la vez, le hacía mal a mi familia, porque en cualquier momento cualquier pelotudo me la iba a poner", dijo en una entrevista.
Luego llegó un efimero pasó por el fútbol mexicano, su llegada a Vélez -con picos altos y bajos- y en enero pasado fue a prestamo a San Lorenzo: apenas jugó 12 partidos, rescindió el contrato y regresó al equipo de Liniers, pero no es tenido en cuenta por el técnico.
Centurión tuvo a la muerte cercana desde muy pequeño. Además de la violencia que lo rodeaba en el barrio, cuando era tan sólo un niño perdió a su padre en un incendio fatal: tenía 5 cuando su papá perdió la vida. El hombre era operario de una fábrica ilegal de pirotecnia. "No se sabe cómo explotó la fábrica. Eran siete chicos que trabajaban ahí y fallecieron todos", contó tiempo después.
Mas tarde, llegaría un momento al que calificó como "lo peor" que le pasó en la vida. "Ricky" ya era adolescente, formaba parte de las inferiores de Racing y se le murió un amigo en los brazos.
Tenía 18 años, era sábado y la última vez que había hablado con Gastón -su amigo- fue horas antes del trágido hecho. El joven lo había invitado a salir, pero "Centu" se negó porque había ido a bailar el día anterior.
Esa madrugada, cuando regresaba por uno de los pasillos del barrio fue interceptado por tres chicos: discutieron, lo amenzaron y más tarde lo apuñalaron. "Cuando recibe el cuchillazo como si fuera una piña, se ve que en el movimiento se lo corre para el costado y le corta la arteria. Yo dormía. Cuando se escuchó la pelea, mi mamá no me quiso levantar para que no salga y me sume y me avisó cuando ya no se podía hacer nada", relató el futbolista, en diálogo con Enganche.
"Yo vivía en la parte de arriba de la casa, me desperté sin entender nada y justo tenía una escalera hasta la calle. Cuando bajo, lo veo venir tambaleándose y él se cae en el asfalto. Se asustó, se quedó pálido. Esto fue muy rápido, de la noche a la mañana, cuando lo encontré casi sin vida, en los brazos míos, mirándome", continuó.
"Un vecino puso un camión de la municipalidad, pero ya era tarde. Cuando llego al hospital me informan que había fallecido. Su muerte dejó a un nene varón acá con nosotros. Después, al homicida creo que lo termina entregando su mamá. Era un menor, de 16 años. Ese fue el golpe más duro que sufrí en mi vida", sostuvo.
El siguiente gran golpe llegó con la pandemia: entre marzo y mayo de 2020 perdió a su abuela y su novia, y el suicidió cruzó su cabeza. “Tuve dos golpes muy rápido. Si no me levantaba enseguida creo que terminaba con mi vida, y no fue así. Sentía que no era momento para mí. Todavía siento que estoy viviendo una pesadilla. Mi realidad es ésta. Tengo que levantarme y seguir”, reveló.
“Cuando falleció mi abuela –recordó en una entrevista con TyC Sports en pleno aislamiento- Vélez jugaba contra Unión en Santa Fe. Yo agarré la camioneta y me fui con mi novia estando mal. Ella me dijo que me iba a hacer bien y que me iba a distraer. Cargamos el mate, nos fuimos, estuvimos con el plantel y eso me hizo bien. Ahora, si quiero ir a la casa de un compañero y no tengo permiso, es como ser un delincuente. Por la pandemia tenés que estar en tu casa y tratar de moverte lo menos posible, pero yo ya no lo aguanto más. Quiero moverme, quiero entrenarme”.
Semanas más tarde su novia tuvo un accidente y también falleció. Melody Pasini, de 25 años, –su gran sosten-, murió de un paro cardíaco mientras conducía su coche hacia la casa de sus padres en Lomas de Zamora.
Centurión ya tiene 29 años y lleva tiempo alejada de las canchas. Pero días atrás volvió a ser noticia por una dura entrevista que le concedió a La Red. "Me pusieron de horario para entrenar por la tarde, para que no me cruce con el plantel profesional. Sigo viviendo como en pandemia", dijo sobre su presente
Cómo llegó a esta situación, le consultó el periodistas Marcelo Palacios y Ricky sostuvo: "En algún momento me cansé de la vida, aguanté muchas cosas, necesitaba aislarme de todo. Me sentía agobiado, tenía ataques de pánico, necesitaba irme de todo, tomar tiempo, por eso decidí esto. Muchos no me entienden qué hago haciendo esto, por qué decidí irme de mi trabajo, pero era que ya no me soportaba ni a mí mismo",.
"Yo pensaba que el amor de mi hija me iba a hacer olvidar de un montón de heridas que tenía, pero el amor de un hijo es diferente a otro amor y otras pérdidas. Y no lo pude soportar hasta mirarle a los ojos a mi hija. Yo sé lo que estoy haciendo, lo que está mal o bien. No sé por qué no lo soluciono, no tengo respuestas para eso. Me duele llegar al fin de semana y no concentrar, soy consciente de eso", indicó.
"Hoy no hay nadie, no te llama nadie del ambiente del fútbol. Te encontrás solo. Te das media vuelta y está tu vieja, tu señora y nadie más. Es así, pero yo sabía que esto me iba a pasar. No le escapo. Con mi familia cuando no teníamos nada igual comíamos. Si mañana tengo que volver a mi barrio no me asusta, obviamente uno se acostumbra a un estilo de vida y molesta un poco, pero es todo costumbre", agregó
"Si yo tengo una oportunidad, yo suelto todo de verdad. Los vicios que tengo los suelto. Es un antes y un después. Me pongo a entrenar y en un mes estoy bien. Si me agarra un profe bueno, en 15 días estoy finísimo. Tengo la esperanza de volver a jugar al fútbol, y sé que lo voy a hacer", cerró el futbolista, que está a la espera del próximo libro de pases para tratar de revivir su carrera.

