La deportista Ana Gallay (35) oriunda de Nogoyá, Entre Rios, es una guerrera de la vida que en una horas volverá a participar en los Juegos Olímpicos. La atleta es considerada una de las máximas referentes del beach vóley en Argentina. Cómo llega preparada a Tokio 2020 y qué espera de esta edición del evento deportivo más importante del mundo.

Hace poco más de una década, Ana Gallay no era la consagrada deportista de hoy, como la máxima referente argentina del beach vóley. La entrerriana tuvo una vida llena de esfuerzos y sacrificios para alcanzar su deseo.

Yo no pasé hambre, como mucha gente hoy, pero la verdad es que mi familia tuvo que hacer sacrificios y me ayudó mucho. Por eso me gusta hacerlo a mí. Siempre quise hacerlo, ayudar a cambiar la realidad de la gente que necesita, pero no podía", reconoció Gallay en una reciente entrevista con Télam.

La vida de tantos deportista argentinos está plagada de sacrificos. Sin embargo no todos logran alcanzar ese sueño que persiguen desde que son tan sólo unos niños. Sin embargo, aquellos que sí lo logran no dudan en destacar y sobretodo ayudar a otros atletas. Es así como Gallay señala: "Ser un atleta amateur no es nada fácil".

Una carrera deportiva llena de sacrificios

A la familia Ana siempre le costó económicamente, pero nunca dejó acompañarla en su pasión. Gallay hizo lo suyo para poder solventar los gastos que produce ser un deportista amateur en nuestro país. Incluso una de las acciones que decidió llevar a cabo fue vender publicidad en sus remeras. “Los comercios del pueblo me ayudaban”, recuerda.

Ana Gallay y Georgina Klug fueron campeonas en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá 2015 (Foto Télam).

Cuando tenía 18 se mudó a Gualeguay para estudiar el profesorado de Educación Física. En ese punto, todo le costaba el doble. Esto fue uno de los motivos por los que decidió abandonar el voley. Sin embargo, en 2006 se anotó en un curso de árbitro de beach voley y allí empezó otra historia.

El beach voley me atrapó como disciplina y me sirvió porque lo podía practicar en verano sin descuidar los estudios”, recuerda.

La entrerriana de Nogoyá se levantaba a las 5.30 y una hora después, aún de noche, salía en moto hasta Crucecita Octava para dar clases de Educación Física. Este no era un viaje cualquiera: 70 kilómetros, por caminos de tierra y, a veces, en pleno invierno, en un paisaje que helaba los sentidos.

"El frío era tanto que, para no congelarme, frenaba y me ponía a correr, con la moto a cuestas, para entrar en calor. Un día hasta me agarró hipotermia”, recuerda Gallay desde la villa olímpica y en la previa al enfrentamiento con Brasil, el mejor equipo del mundo en la disciplina.

La jugadora de beach voley no duda en detallar que cada uno de esos esfuerzos que hizo la llevaron a ser quien es hoy. Tanto como atleta pero sobre todo como persona.

Todo el sacrificio de aquellos años me sirvió para desarrollar mi carrera y mi persona. Cuando las cosas cuestan se disfrutan y valoran más. Vengo remando hace años con el beach voley, logré cosas, voy por otras y, de paso, me gusta ayudar a quienes lo necesitan”, especificó en una nota hace unos años.

Su tercera participación en Tokio 2020

Gallay, en dupla con Fernanda Pereyra, debutará este viernes contra la pareja brasileña que ocupa el primer puesto del ránking mundial, pero esta tercera experiencia olímpica la está viviendo de otra forma, a los 35 años.

Estoy muy feliz, cómoda y disfrutando como nunca. Esta vez vine más relajada, a pasarla bien y sin meterme presión. Aprendí después de lo que viví en Río 2016, que fuimos de otra manera y, con el público argentino y lo que se generó, me terminó jugando una mala pasada”.

Aunque explicó que no llega en el mejor momento tras recuperarse de una cirugía de hombro y de un desgarro, espera disfrutar al máximo de esta experiencia única en la vida. Es por eso que cruzarse en la villa olímpica con los mejores deportistas del mundo es algo que no quiere perderse.

Lo más lindo es estar en la villa, cruzarse con todo tipo de deportistas, desde los más amateurs a los famosos y superprofesionales porque acá somos todos iguales y estamos en la misma sintonía".

Y agregó: "Recién bajé en el ascensor con (Luis) Scola y charlamos un rato. Yo no jodo a nadie, no me gusta pedirles fotos ni nada, apenas conocer cómo están y cuándo compiten”, comentó la de Nogoyá.

Su costado solidario

Gallay tiene un compromiso y una pasión que traspasa el deporte. En su infancia en mitad del campo a su vida en la ciudad, en donde nada le sobraba, siempre está predispuesta a ayudar. Al le genera tanto placer como competir.

Hace unos años pertenece al programa solidario Huella Saint-Gobain, que elige lugares carenciados y los mejora desde la infraestructura con sus materiales para la construcción.

En 2017, eligió el Hospital San Blas de Nogoyá, en 2018 se afianzó con un proyecto en el comedor Dulces Sonrisas de Mar del Plata , en donde vive actualmente. “Visité el merendero y me fui emocionada. Ver a chicos con tan pocos recursos poder estar en un lugar agradable y que se sientan bien te da mucha satisfacción”, contó en una nota.

Ana Gallay y su costado solidario junto a chicos del comerdor Dulces Sonrisas de Mar del Plata (imagen Clarin).

En 2019, arrancó otro en el merendero Valeria en el barrio nuevo Golf de la ciudad y en el 2020 siguió con la Fundación Arco Iris en Villa Gesell. Ahora, en 2021, la nogoyense eligió ayudar al Hospital Municipal de Miramar.

Es un proyecto muy lindo que consiste en pintar todo el lugar, por dentro y por fuera. Lo considero muy importante porque, cuando vos sos paciente, es otro el ánimo cuando el lugar está mejor, más lindo. Lo visité y me pareció un gran aporte”, destacó. Ana Gallay, una guerrera del deporte y de la vida.

Por último, Gallay está enfocada por completo en dar lo mejor en la dupla que conformará con Fernanda Pereyra. Aclara que le tocó una zona difícil pero de igual modo está esperanza en avanzar a la siguiente fase en la competición.

Dejaremos todo. El primer partido, con Brasil, es el más difícil y luego, en la zona, tenemos a Canadá y China. Debemos ganar al menos uno para tener posibilidades de avanzar. Pasan los dos primeros de cada zona (son seis), los dos mejores terceros y después hay un repechaje por otros dos lugares”, sentenció.