Héctor Aníbal Giménez nació en la localidad bonaerense de San Martín. Su familia es de Misiones y siempre fueron muy humildes, por ese motivo, e impulsado por la fe, a los 17 años decidió ser cristiano evangélico. Luego, el pastor Giménez se convirtió en el primer "telepredicador" nacional, ¿El motivo? Transmitía sus mensajes en el Ministerio Ondas de Amor y Paz y cientos de personas iban a escucharlo.

En el transcurso de sus profecías, el evangelista quería dar un mensaje de un mundo mejor, así fue que tomó gran popularidad y se hizo conocido. Incluso, muchas celebridades lo buscaban para pedirle ayuda.

Actualmente, tiene 65 años y se casó con otra mujer después de su escandalosa separación con Irma.

"Teníamos entre 20 y 25 telefonistas recibiendo llamadas de todas partes del país. De esta manera fue que pasamos a ser la iglesia cristiana argentina más grande del país. Llegamos a tener 250 mil miembros, abrimos 120 iglesias", consignó el religioso durante una entrevista a Infobae.

La dura infancia del pastor Giménez

El pastor tuvo una infancia y adolescencia bastante dura, con un pasado estrechamente ligado a las adicciones. Además, fue autor de varios robos que tenía como fin conseguir dinero para comprar drogas duras. Por estas malas conductas es que decidió embarcarse en el mundo de la palabra y la oración.

Un día, el religioso estaba en una iglesia que había conocido por su hermana y fue ahí que se dio cuenta de que tenía que cambiar el rumbo de su vida. Cuando el pastor que predicaba en ese templo preguntó si alguien quería cambiar su vida, el adolescente se acercó a él para hablar y recibir ayuda. 

"Después hablo con él y le digo que quería cambiar el revólver por la biblia. Yo en ese tiempo necesitaba droga a cada rato". Él aseguró que todo el tiempo quería cocaína, "me volvía loco. A veces, cuando no tenía droga, me inyectaba la aguja en la vena y esa sensación ya me hacía tirar 15 minutos más para conseguir la droga de cualquier forma".

Luego decidió robar una vez más porque su entorno "lo buscaba". Finalmente, cambió su vida, se fue a Misiones y comenzó a predicar la religión. Fue muy querido por mucha gente y fue el mejor momento de su vida. Un día llegó hasta firmar autógrafos.

Con ropa colorida y siempre una sonrisa, el pastor transmitía paz y esperanzas de un mundo mejor

Desde ese entonces todo era paz en la vida del hombre hasta el año 1994 que su mujer le pidió el divorcio. Toda la separación fue muy escandalosa y de conocimiento público. Irma López, la ex mujer del pastor, había colaborado como pastora a su lado antes de que ellos se separaran. El divorcio tuvo un valor de dos millones de dólares y diez propiedades.

Ese mismo año quedó expuesto en causas judiciales. En la primera fue acusado por estafa junto a su hermano. La segunda denuncia que tuvo fue de su ex esposa, Irma lo acusó por daños, amenazas, y lesiones a la propia hija de ambos.  Luego se sumó otra denuncia de una fiel seguidora de su iglesia. La mujer dijo que el pastor la estafó por haberle vendido una casa a través de un plan de viviendas que nunca existió.

El escándalo del pastor durante la pandemia

Ante la desesperación de la pandemia del coronavirus, en el 2020 el Pastor Giménez ofrecía a sus seguidores, alcohol en gel con "poderes curativos" para no tener Covid. El video se hizo viral en las redes porque el conocido religioso decía a sus fieles que podía darle la solución a cambio de $1.000.

Así fue que el religioso sumó otro escándalo en su vida. Uno de los seguidores de la iglesia lo denunció por haber mentido diciendo que ese alcohol en gel era "una cura milagrosa"

Giménez quedó imputado luego de que una abogada hizo la denuncia ante el fiscal porteño Matías Michienzi. La profesional aseguró que en el templo del reconocido pastor se vendía alcohol en gel y engañaban a la gente con el tipo de publicidad que hacían. Además, el alcohol en gel se ofrecía a $1.000 cada frasco, un valor mucho más alto al que vendían las farmacias.

Michienzi imputó a Giménez, por la posible infracción del artículo 208 inciso 1° del Código Penal que sanciona "con prisión de quince días a un año, al que sin título ni autorización para el ejercicio de un arte de curar o excediendo los límites de su autorización, anunciaré, prescribiere, administraré o aplicaré habitualmente medicamentos, aguas, electricidad, hipnotismo o cualquier medio destinado al tratamiento de las enfermedades de las personas, aun a título gratuito".

Además, también se le adjudicó el delito por  "estafa" y el artículo 201 del código penal sobre la venta de productos peligrosos para la salud.