Las lluvias se desataron con fuerza en amplias zonas de Corrientes y contribuyeron a aplacar en parte los incendios que vienen afectando a esa provincia desde hace un par de semanas.

Este jueves al mediodía, el Servicio Meteorológico Nacional había emitido un alerta amarilla para las localidades de Curuzú Cuatiá, Esquina, Goya, Monte Caseros y Sauce. El anuncio incluía lluvias intensas y algunas tormentas fuertes.

 

 

Entre las zonas donde cayó agua se encuentra el paraje El Caimán, donde brigadistas y vecinos luchaban denodadamente para evitar que el fuego alcance las casas de la zona. Un fuerte chaparrón cayó hacia las 18 y duró alrededor de una hora, lo que ayudó en la lucha contra la propagación de los incendios.

Hacia las 19 se habían registrado 45 milímetros de precipitaciones en Santo Tomé y 30 milímetros en Colonia Carlos Pellegrini. Sin embargo, en la zona de Iberá, donde los focos de incendio son más fuertes, el caudal de agua fue menor. 

 

 

El comienzo de la lluvia fue recibido con alegría y hasta con euforia por las dotaciones de bomberos que llegaron desde todo el país y se encuentran trabajando en varios puntos de la provincia. Las imágenes de los emocionantes festejos se difundieron en las redes sociales.

 

 
 
 

 

La catástrofe ambiental afectó alrededor de 800 mil hectáreas de toda la provincia. También produjo un fuerte desencuentro entre el gobernador Gustavo Valdés y el ministro de Medio Ambiente de la Nación, Juan Cabandié, sobre la ayuda proporcionada por el gobierno federal a las autoridades locales. Para el viernes se aguarda la visita a la provincia del presidente Alberto Fernández.

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