Mitos y verdades sobre los tours de compras de argentinos en Chile: un 31% más de personas cruzaron en Semana Santa
El porcentaje surgió de un relevamiento privado al que accedió crónica.com.ar. Este medio, además, habló con empresarios turísticos que brindaron luces y sombras del fenómeno. Conocé cuánto cuestan los productos de un lado y del otro de la Cordillera de los Andes.
Por Juan Bernardo Domínguez
@juanbjd
Debido a que la reciente Semana Santa se unió mediante un feriado puente con el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, entre el 28 de marzo y el 2 de abril hubo seis días de descanso.
Una gran cantidad de argentinos viajó a Chile. Según datos de la Coordinación de Administración de Pasos Fronterizos, desde el 26 hasta el 31 de marzo, cruzaron por el Cristo Redentor 43.718 personas hacia el país trasandino, que principalmente se repartieron entre Santiago, Viña del Mar, Reñaca y Concón.
Virginia Jouanny, directora de Producto y Marketing de la plataforma de viajes Atrápalo, dijo este jueves en diálogo con crónica.com.ar que, “comparando con Semana Santa del año anterior”, la cantidad de pasajeros que fueron desde Argentina a Chile a través de esa empresa omnicanal en los recientes seis días de descanso fue “un 31% mayor”.
Producto de la devaluación y la inflación en Argentina, las minivacaciones de muchos de esos visitantes se convirtieron en tours de compras: una oportunidad para volver con ropa de marca y productos electrónicos de última generación, entre otros artículos.
Medidos en dólares, los precios son muy dispares de un lado y del otro de la Cordillera de los Andes. Un pantalón de jean de primera marca que en Argentina se vende a 100 dólares, en Chile se puede comprar por 28. En tanto, una misma pava eléctrica vale el doble acá, en este país.
Por su parte, Marcelo Molas, técnico superior en Turismo de la provincia de Córdoba e integrante de Agentes de Viajes Autoconvocados de Argentina (AVAA), analizó el fenómeno este jueves en diálogo con este medio.
“Los viajes de compras en un momento se popularizaron a Chile y a Brasil, sobre todo por las fronteras de Iguazú, porque iban o a Brasil o a Ciudad del Este, la ex Puerto Stroessner. Y se dan cuando hay una conveniencia económica en el cambio, como también se da en el sentido inverso cuando a los ciudadanos de los países vecinos les conviene y vienen a comprar insumos, comida y combustibles”, evaluó.
Molas agregó: “Sobre lo de ahora, hay un poco de mito y un poco de verdad, porque hay mucha gente que no es que va a comprar específicamente pero, ya que viaja, aprovecha para hacer compras”.
“En una época, cuando teníamos vuelos hace muchos años directos desde el interior del país a Miami, la gente se iba a pasar el fin de semana a Miami: la época del famoso ‘Deme dos’. Veía un producto barato y lo compraba. Es más, decía: 'No sé qué es, pero lo compré'. En todo hay una exageración y también hay un componente de verdad”, manifestó.
Daniel Colacchio, otro empresario turístico, a su turno en contacto con crónica.com.ar expresó: “No creo que exista un verdadero turismo de compras en la actualidad, porque no es amortizable”.
“Una persona va a Miami porque le gusta Miami. Esa ciudad reúne tres condiciones: playa, shopping y diversión. La gente viaja por placer y, ya que está, compra”, sostuvo.
El empresario turístico indicó que “son muy pocos los que van específicamente a comprar”. Y argumentó: “Para hacerlo, hay que llevar un volumen de dinero importante y acá hay dos temas. Por un lado, las tarjetas argentinas tienen límites bajos en dólares y, por otro, llevar efectivo es complicado: Estados Unidos permite ingresar, sin declarar, hasta 10.000 dólares por grupo familiar; no por persona como en otras partes del mundo”.
El diferencial de los ciudadanos de puntos fronterizos“Por lo general, el que va a Chile es el ciudadano cuyano y lo hace en auto. Hubo largas filas en la frontera para la última Semana Santa, sí”, dijo.
Colacchio completó: “Pero la ruta a Chile es doble mano y hay que hacer Migraciones. De Mendoza a Santiago, se tarda lo mismo que de Buenos Aires a Mar del Plata, exceptuando los tiempos migratorios. Por lo tanto, el cuyano va a Chile; y el que vive en Buenos Aires y alrededores, a la Costa”.
A su turno, en una línea de pensamiento similar, Molas hipotetizó: “Si yo tengo un vehículo en Mendoza, debo comprar neumáticos y en Argentina están carísimos, tengo la opción de Chile”.
En redes sociales, empresas de colectivos de esa provincia cuyana publicitan viajes con fines de compras que rondan los $35.000 por pasaje.
“No es exagerado que, ahora, para el fin de semana extra largo que pasó, haya habido una masiva salida de gente desde Mendoza a Chile y los grandes shoppings se vieran abarrotados de argentinos comprando artículos porque, en muchos casos, sí son convenientes para el bolsillo”, finalizó Molas.

