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¿Por qué existe el deseo de comer algo dulce después de cenar? Esto dice la ciencia

Si bien disfrutar de un dulce ocasional es normal, ingerir golosinas o chocolates después de la cena puede convertirse en un habito alimentario, que puede ser perjudicial para la salud. 

La necesidad de comer algo dulce puede ser el resultado de una combinación de factores biológicos, emocionales y culturales, aunque hasta el momento no había una explicación por la cual surge ese antojo deseado. La ciencia decidió investigar a fondo para darle una respuesta al misterio.

En primera instancia, se debe a que los humanos tienen una predisposición natural a buscar alimentos dulces. Esto se debe a que los azúcares son una fuente rápida de energía, como por ejemplo las frutas.

El hecho de consumir azúcar activa el sistema de recompensa en el cerebro, liberando dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Esto puede crear una sensación de bienestar y satisfacción, lo que lleva a las personas a buscar más alimentos dulces.

Los postres y golosinas contienen altos niveles de azucar.
Los postres y golosinas contienen altos niveles de azucar.

Los expertos indican que comer algo dulce después de la cena se debe a la falta de carbohidratos en el organismo. Los bajos niveles de azúcar en sangre aumentan el deseo de alimentos azucarados. En tanto, puede resultar una advertencia por insuficiencia de minerales como hierro, calcio, zinc y magnesio. Este último es clave para la producción de insulina.

Además, los especialistas sostienen que el cerebro asocia la ingesta de dulces con una práctica más que positiva, lo que significa que las personas lo transforman en un hábito alimentario después de la cena, incorporándose a la rutina diaria.

Por otra parte, el hecho de comer cosas dulces también se lo vincula con el lado emocional. Muchas personas recurren a los alimentos dulces como una forma de lidiar con el estrés, la ansiedad o la tristeza. Además, darse un permitido con golosinas o chocolates puede proporcionar una sensación temporal de consuelo y felicidad.

 

Consejos para evitar comer dulces después de la cena

 

• Una de las principales recomendaciones por los expertos es mantener una cena equilibrada que incluya una buena combinación de proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos.

• La hidratación es un punto clave. Se recomienda ingerir un vaso de agua después de cenar para corroborar si se puede reducir los antojos y no confundir hambre con sed.

• Se recomienda elegir opciones más saludables para evitar dulces, como frutas frescas, yogur natural o frutos secos. Mantener la cocina libre de tentaciones va de la mano con esta opción.

• La falta de sueño puede aumentar los antojos de alimentos azucarados. Para eso, se recomienda descansar lo suficiente cada noche. Siete horas en adelante es la opción más aconsejable.

• Aún así, no es necesario eliminar por completo los dulces. En ocasiones esporádicas se puede disfrutar de un pequeño postre para evitar sentirse privado, lo que puede llevar a un atracón.
 

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