ALERTA TSUNAMI

¿Puede haber un tsunami en Argentina? Cuáles son las posibilidades

Aunque la mayoría asocia los tsunamis con zonas del Pacífico o el sudeste asiático, Argentina no está exenta del riesgo.

Aunque el imaginario colectivo ubica los tsunamis en regiones del Pacífico o Asia, Argentina posee zonas costeras con riesgo sísmico y geológico que, bajo ciertas condiciones, podrían verse afectadas por este tipo de fenómeno natural. Entre las principales regiones de riesgo se encuentra Tierra del Fuego, particularmente en el Canal de Beagle. Esta zona es geológicamente activa debido a la convergencia de tres placas tectónicas: la Sudamericana, la de Scotia y la Antártica. La interacción entre estas placas genera una importante actividad sísmica que, en caso de provocar desplazamientos submarinos, podría derivar en tsunamis de distinta magnitud.

Otra provincia vulnerable es Santa Cruz, cuya cercanía con las fallas sísmicas activas en el territorio chileno representa un riesgo. Eventos submarinos hipocéntricos (es decir, aquellos cuyo foco sísmico está a gran profundidad) podrían tener repercusiones en las costas argentinas del sur. Si bien la amenaza no es constante ni inminente, la geografía y la actividad tectónica exigen una atención permanente.

Un caso particular se dio en Mar del Plata en 1954, cuando una ola anómala ingresó desde el mar y sorprendió a los habitantes. Aunque no se clasificó oficialmente como un tsunami tectónico, se cree que pudo haberse tratado de un meteotsunami, fenómeno generado por cambios abruptos en la presión atmosférica. Este suceso demuestra que el riesgo no se limita exclusivamente a regiones patagónicas ni a causas sísmicas, y que el monitoreo debe abarcar todo el litoral atlántico.

Contexto histórico reciente

En mayo de 2025, un fuerte sismo de magnitud 7.4 a 7.5 sacudió el Paso Drake, a aproximadamente 220 kilómetros al sur de Ushuaia. Con una profundidad de unos 10 kilómetros, fue el terremoto más potente registrado en esa región desde 1949. La situación motivó a las autoridades chilenas a emitir alertas de tsunami y ordenar la evacuación preventiva en la región de Magallanes. En el caso argentino, las autoridades no consideraron necesario activar una alerta, al considerar que las condiciones geográficas (y en particular, la presencia de las islas Hoste y Navarino) funcionarían como barreras naturales ante una posible ola.

Aun así, el evento dejó en evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo y comunicación ante catástrofes naturales. Aunque el impacto fue marginal, quedó demostrado que los movimientos sísmicos cercanos a la costa argentina del sur son una amenaza potencial que no debe subestimarse.

 

¿Qué dice la ciencia?

Según el portal especializado Think Hazard, Argentina enfrenta un riesgo alto de sufrir un tsunami dañino en los próximos 50 años. La estimación supera el 20%, especialmente para ciertas regiones del sur. Si bien el país no está ubicado sobre fallas tectónicas transformantes o convergentes de gran intensidad en la costa atlántica, fenómenos como terremotos submarinos, erupciones volcánicas, deslizamientos de tierra o alteraciones de presión atmosférica pueden generar olas destructivas con consecuencias graves para la población.

Expertos advierten que la costa atlántica, aunque menos expuesta que la del Pacífico, no es inmune. En particular, la Patagonia concentra la mayor parte de la vulnerabilidad, por su cercanía con zonas geológicamente inestables de Chile, así como por la falta de infraestructura y preparación para eventos de esta índole.

Riesgos presentes y medidas pendientes

Aunque en términos geográficos el Atlántico sur no suele generar tsunamis comparables a los del Pacífico, la posibilidad de olas menores pero peligrosas existe. Esto es especialmente preocupante para zonas como Tierra del Fuego y Santa Cruz, que podrían verse afectadas por disturbios geológicos ocurridos en aguas chilenas o en el fondo marino antártico.

Pese a esta amenaza latente, Argentina carece de un protocolo nacional consolidado para alertar sobre tsunamis. Diversos especialistas y organismos remarcan la ausencia de un sistema de alerta temprana operativo y coordinado a nivel federal. En las provincias más expuestas, esta carencia aumenta la vulnerabilidad de las comunidades costeras, al no contar con planes de evacuación ni educación pública suficiente.

¿Qué se puede esperar en 2025 y más allá?

Mirando hacia el futuro, se vuelve urgente que las autoridades nacionales y provinciales impulsen medidas preventivas. En especial en Tierra del Fuego y Santa Cruz, sería clave el diseño e implementación de simulacros, protocolos marítimos y sistemas de evacuación costera. Además, el desarrollo de un Sistema Nacional de Alerta Temprana contra Tsunamis (SNDAT) aparece como una necesidad prioritaria para reducir la exposición y los posibles daños en caso de un evento real.

También es fundamental fomentar la educación pública, con campañas de concientización sobre los signos de un posible tsunami —como el retroceso repentino del mar o la sucesión de réplicas sísmicas— y sobre cómo actuar ante estas señales. La preparación comunitaria puede marcar la diferencia entre una evacuación segura y una tragedia.

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