La tragedia de Rayan, el nene de cinco años que cayó en un pozo de 32 metros en Marruecos y fue rescatado sin vida tras pasar cuatro días bajo tierra, trajo a la memoria otros dos casos de niños que no lograron sobrevivir a experiencias similares. Uno de ellos ocurrió en San Nicolás y mantuvo en vilo al país durante 33 horas. El otro sucedió en Italia e hizo llorar hasta el presidente de ese país.

La muerte de Cristian Quiroz, el pequeño de 5 años que se desplomó a 19 metros de profundidad a finales de los '90, fue una de las tragedias con mayor impacto entre los argentinos. El chico permaneció en el fondo de un pozo de agua casi un día y medio antes de ser rescatado ya sin vida.

El 19 de marzo de 1998, Cristian pisó una chapa mientras caminaba con su madre, Norma, y cayó en el agujero, el cual no contaba con ningún cartel de advertencia. La mujer no lo podía ver pero escuchaba sus gritos desesperados.

 

Los rescatistas arribaron rápidamente al lugar y trabajaron más de 33 horas, pero el cuerpo de Cristian fue sacado sin vida. Si bien fue trasladado en helicóptero al hospital para realizarle tareas de reanimación, la autopsia confirmó que llevaba muerto más de 10 horas.

El cuerpo del nene estaba todo tapado por barro junto a un pequeño cerdo que había caído en el pozo y también falleció ahí.

La Justicia condenó al dueño de la empresa constructora Topsa SA a pasar dos años y diez meses de prisión por homicidio culposo. También a un funcionario que debía controlar las obras públicas en San Nicolás y a otro inspector municipal.

El 19 de marzo de 1998, Cristian Quiroz cayó a un pozo en San Nicolás. Un día y medio más tarde fue rescatado sin vida.

La tragedia italiana

Alfredo Rampi cayó en un pozo artesiano en Virmicino el 10 de junio de 1981. Las tareas de rescate se prolongaron por tres días. Durante todo ese tiempo la RAI mostró en vivo las dramáticas imágenes de lo que fue la primera transmisión de este tipo.

Fueron más de 60 horas desde que el chico quedó atrapado bajo tierra. Más de 22 millones de italianos siguieron de cerca los intentos fallidos por recuperarlo. Hasta el Presidente llegó a ofrecerse como voluntario en el lugar del accidente, pero todo terminó en tragedia.

El chico de seis años cayó en un pozo artesiano de 30 centímetros de ancho con una profundidad de ochenta metros, una instalación ilegal pero usual en esa época, que permitía obtener agua. Alfredo estaba a 36 metros de profundidad y llamaba a su madre, desconsolado.

El niño italiano de seis años cayó en un pozo artesiano de 30 centímetros de ancho con una profundidad de ochenta metros

Tras intentar llegar a él utilizando una tabla atada a una soga y que la misma se atorara a los 24 metros de profundidad, el camino quedó interrumpido. Los bomberos enviaron oxígeno hacia el fondo para que pudiera respirar y comenzaron a excavar un pozo paralelo. El plan fracasó. Un joven espeleólogo fue desoído y las horas le dieron la razón: el niño -que estaba a 36 metros de profundidad- se deslizó a 60.

Más de siete personas intentaron descender y llegar al chico, pero Alfredo ya no respondía. A esas profundidades el frío había terminado de hacer el trabajo, ya no había actividad respiratoria ni latidos.

Al confirmarse el fallecimiento del niño las cámaras mostraron al por ese entonces presidente de Italia, Sandro Pertini, sumergido en lágrimas y polvo en las inmediaciones del lugar.

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