Un cura condenado por violar a dos monjas podrá vivir en el mismo lugar donde cometió los abusos
El sacerdote Manuel Fernando Pascual fue castigado a 12 años en prisión, pero la condena aun no está firme y se deberá esperar una resolución de Casación. Mientras tanto, bajo su condición de libertad, podrá regresar al lugar de los delitos denunciados. Los detalles, en la siguiente nota.
La polémica resolución Tribunal Oral en lo Criminal N°3 (TOC) favorece al sacerdote Manuel Fernando Pascual, quien recibió la condena a 12 años de cárcel por violar a dos monjas durante cuatro años, pero ahora podrá vivir en el campo La Ermita, ubicado en el partido de Capitán Sarmiento donde cometió los abusos de las víctimas.
Se trata de un caso denunciado por dos integrantes de la congregación Hermanas de San José, a raíz de reiteradas situaciones de agresión sexual entre los años 2012 y 2016, por parte del religioso. Razón suficiente para que fuera imputado por abuso sexual gravemente ultrajante, con episodios de tocamientos y sexo oral.
Sin embargo, el imputado llegó al juicio en condición de libertad por el vencimiento del plazo de la prisión preventiva en la cárcel de Ezeiza, lo cual mantenía una condición de presentarse y firmar papeles una vez por semana ante el TOC. Su abogado defensor afirmó que el párroco se encuentra "deprimido", por lo que no hará más ese requisito.
El TOC N° 3 lo condenó a 12 años de cárcel por el delito de violar a dos monjas durante cuatro años, pero hasta el día de hoy la pena no está firme y se espera una resolución en Casación.
En esos términos, fue el mismo tribunal quien autorizó a Pascual a vivir en el lugar de los delitos cometidos donde la orden realiza retiros espirituales. Vale destacar que hasta diciembre del 2022 el sacerdote continuaba cobrando su sueldo de 50 mil pesos por parte del Arzobispado de Buenos Aires, con aportes incluidos.
Abuso en manos del cura: la denuncia de las víctimas
Una parte del expediente referido a la denuncia del caso menciona el relato de una de las víctimas de abuso sexual por parte del cura, mientras él brindaba una misa en privado y en el momento de la consagración de la Eucaristía.
En la denuncia radica el "deseo" que el cura tenía con las monjas y sus actos en el campo de las Hermanas de San José, cuando tocaba la entrepierna de una de las víctimas con una mano, mientras seguía con el pan en la otra y continuando con la celebración religiosa.
Las denunciantes ratificaron que el imputado realizaba sus actos "para que gozara y aprendiera a gozar”, prueba que figuraba en un escrito titulado “Lectura cristiana de la sexualidad femenina” el cual era entregado a cada una de las víctimas.
Otra de las monjas lo acusó de penetrarla por la fuerza en la boca, siendo el sacerdote su confesor. “Quiero verte desnuda en el campo”, admitió una de las denunciantes lo que le dijo Pascual. Cabe destacar que el párroco sumó una nueva imputación, por parte del fiscal Marcelo Roma, en relación a una denuncia por acceso carnal en octubre de 2022 de una monja de 40 años.
Cabe destacar que en abril del 2020, el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, había pedido la prisión domiciliaria en una propiedad de la Iglesia para que el sacerdote esquive la cárcel.
“Reitero el ofrecimiento que oportunamente hiciera de constituirme en fiador personal para la concesión de su exención de prisión, a fin de ofrecer al Tribunal -para el caso en el que se considere inadecuado el domicilio aportado por la Defensa-, de cumplir la prisión domiciliaria en un domicilio del Arzobispado de Buenos Aires, del que soy el titular”, mencionó el cardenal ante el TOC N°3

