Amaicha del Valle, la única comunidad aborigen con tierras propias: sus costumbres y cómo viven
Crónica dialogó con representantes de esa colectividad, ubicada en la provincia de Tucumán, para interiorizarse en sus vidas. Los detalles, en la nota.
Amaicha del Valle es una comunidad indígena ubicada en la provincia de Tucumán que se destaca por ser la única en todo el país en contar con un título de propiedad comunitaria de los pueblos originarios que se encuentran en el país.
Con una filosofía de vida distinta a la que se lleva adelante en las grandes concentraciones urbanas, esta comunidad mantiene hasta el día de hoy una forma de autogobierno reconocida por su provincia, que cuenta con un cacique y la presencia de un Consejo de ancianos.
María Eva Pastrana (71 años) ha sido integrante de este grupo de adultos mayores que tienen un peso específico muy importante dentro de su estructura de gobierno, ya que se encargan de mediar en los conflictos que se pueden llegar a generar y aconsejan al cacique frente a cada decisión.
“El Consejo de ancianos trabaja a la par del cacique. El anciano tiene un lugar muy importante porque tiene sabiduría de la vida, sabe como salir adelante frente a cada problema, porque ha vivido”, resalta María Eva.
En diálogo con "Crónica", la mujer cuenta como es la vida en su comunidad, cómo generan sus propios recursos para poder vivir y depender de si mismos, las comidas típicas del lugar, la función que cumplen los ancianos y cómo es su manera de vivir.
HistoriaEstablecida en el Valle Calchaquí, que abarca las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca, la comunidad de Amaicha del Valle es preexistente al nacimiento de Argentina como nación independiente.
En 1716 esta comunidad recibió la cédula real en tiempos del Virreinato del Río de La Plata, lo que le permitió tener el reconocimiento de la propiedad de sus tierras. Esto luego sería ratificado en el año 1892 al ser protocolizado por el Gobierno nacional.
“En esos tiempos nuestros ancestros hicieron ese pacto que en 1892 fue protocolizada por el Gobierno argentino por lo que fueron nuestros caciques, que habían viajado a mula a Buenos Aires a buscar seguridad jurídica”, señala Eduardo Nieva, ex cacique de Amaicha del Valle y abogado.
Dentro de esta historia de reinvindicación, Juan Pablo Pastrana, ancestro de María Eva, sería una de las personas que luchó por conseguir el reconocimiento por parte del Estado del territorio, lo que le permite en la actualidad a la comunidad vivir de forma independiente, con su propio gobierno.
“Esta comunidad es la única reconocida en el país. La única comunidad indígena con tierras propias. Si se va a realizar una obra en nuestra zona, tienen que preguntarnos antes de realizar algo y tenemos nuestras propias autoridades”, remarca la mujer.
Forma de vidaMaría Eva vivió toda su vida en Amaicha del Valle, un lugar en donde “todos se conocen”, según define. Ese sentido de pertenencia la llevó a comprometerse con su comunidad de forma directa, al haber formado parte del Consejo de ancianos.
Al respecto, la mujer explica que este consejo tiene 7 miembros, que actúan “en problemas de tierras y de vida”, por lo que cumplen una función muy importante y son muy valorados por su experiencia.
“Media y reconcilia frente a los conflictos que pueden surgir entre familias o por tierras. Se escuchan los problemas y se trata de tomar una decisión justa, con la mayor sabiduría. También hemos tratado problemas de adicción de jóvenes, para escucharlos y acompañarlos”, subraya.
Sobre esta línea, María Eva enfatiza que “el anciano permite seguir avanzando” y evalúa “si la necesidad que tiene la persona es útil y necesaria” en función de la comunidad.
Al indicar la manera en que viven, también hace hincapié en mirar siempre lo que necesita la otra persona, para poder ayudar a esas familias que tengan algún problema a “darles una mano”.
“Hacemos muchas veces intercambios, a través de trueques, para ayudarnos entre nosotros y darle a la otra persona lo que necesita. Tenemos que colaborar entre nosotros mutuamente para subsistir”, destaca.
Por este motivo, apunta que “si alguien viene”, son “atentos” y se preocupan en ocuparse de la situación de la otra persona.
“Nos interesa lo que les pasa a los demás. Nos cuidamos entre nosotros y vemos si alguien está mal. Nos tratamos de preocupar en ver si algo le está pasando al otro”, menciona María Eva.
DesarrolloEn cuanto a la comida, la mujer remarca que, si bien no cuentan con grandes recursos económicos, tener sus propios cultivos y animales les permite que no les falte para comer y preocuparse por la alimentación de todos.
“Tenemos las cuatro comidas del día. A la mañana, una costumbre del lugar preparar mazamorra, que se hace con maíz y a la que se le puede agregar leche. Ese mismo maíz es usado por las madres de niños chicos, a quienes alimentan con el jugo que se genera al hervir el maíz, que es muy nutritivo”, indica.
María Eva agrega que se trabaja con “las pequeñas huertas”, lo que permite “preparar quinoa y se hacen productos, postres”, en tanto que “con el algarrobo se hace masa de alfajores, la cosecha es algo fundamental para la comunidad”.
“Se crían animales y lo que se cosecha se va al mercado. Trabajamos con las pequeñas huertas. A los animales se les da alfalfa y agua y hay partes en las que se hacen pozos para la cría” especifica.
En ese sentido, Nieva agrega que “el valle es muy rico en vinicultura” y se realizó una “bodega comunitaria” para comercializar internamente.
“Para poder autodesarrollar una comunidad, hemos podido observar y trabajar fuerte, haciendo alianzas estratégicas. Trabajamos con Unicef en nuestro territorio. Promover un desarrollo interno”, añadió.
De cara a lo que viene, el deseo de María Eva apunta a poder ver que más pueblos indígenas reciban el reconocimiento de sus tierras, las cuales les fueron arrebatadas a lo largo de la historia, y que haya más unión entre las comunidades.
“Me gustaría que algún día podamos trabajar en conjunto con todos los pueblos aborígenes. Nos duele que a los aborígenes nos saquen las tierras. Nos quisieron borrar de la historia. Necesitamos que a nuestras comunidades las reconozca el país”, cerró.

