BOOM AVÍCOLA

Argentina lidera el consumo mundial de huevos y el negocio no para de expandirse

En 2025, cada argentino consumió 398 huevos, 35 más que el año anterior. La cifra convirtió al país en el mayor consumidor del mundo y disparó franquicias, venta informal y hasta contrabando desde Bolivia y Paraguay.

La Argentina se convirtió en el país con mayor consumo de huevos per cápita del mundo. Según datos de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), en 2025 cada argentino consumió 398 huevos, 35 más que en 2024, cuando la cifra fue de 363 unidades. El crecimiento sostenido impulsó también la producción, que pasó de 17.433 millones de huevos en 2024 a casi 19.000 millones en 2025, con un parque avícola que ya supera las 62 millones de aves.

La producción creció más del 18% en los últimos dos años, pasando de 553 a 610 huevos producidos por segundo, un salto del 8,82%, según relevó BAE Negocios. El predominio es del huevo blanco, que concentra el 74% de la producción frente al 26% del marrón.

El fenómeno atraviesa todos los sectores sociales. El huevo dejó de ser visto como un alimento secundario para convertirse en la proteína más accesible del mercado. Jesica Bruzzone, integrante de una familia productora avícola, lo explicó con claridad: el que no puede comprar carne sabe que con huevos se alimenta. El auge arrancó durante la pandemia y no frenó más.

Argentina lidera el consumo mundial de huevos y el negocio no para de expandirse

El boom generó nuevos modelos de negocio. Hoy existen 1.500 locales exclusivos de productores avícolas en todo el país, algunos bajo la modalidad de franquicia. A eso se suma la venta informal: personas que perdieron su empleo y salen a distribuir huevos en moto o auto, una práctica que siempre existió pero que hoy es notoriamente más visible. Las compras grupales -entre vecinos, madres de escuela o compañeros de trabajo- también crecieron para aprovechar los precios mayoristas.

Sin embargo, el éxito del sector tiene una contracara preocupante: el contrabando. Según CAPIA, el ingreso de huevos desde países limítrofes -principalmente Bolivia y Paraguay, con algo de Brasil- representó el 0,7% de la producción nacional, equivalente a 133 millones de huevos, con un incremento del 665% respecto al período anterior. El sector advierte sobre riesgos sanitarios, competencia desleal e impacto negativo en las economías locales más pequeñas.

Otro segmento en expansión es el de la albúmina, la clara de huevo deshidratada y convertida en polvo proteico sin aditivos. Su consumo crece tanto entre jóvenes que hacen actividad física como entre adultos mayores que buscan preservar la masa muscular. Un pote de 908 gramos se consigue por $30.000, y se perfila como un nicho rentable para revendedores en gimnasios y farmacias.

Desde CAPIA también elevan dos reclamos concretos al Gobierno nacional. El primero es la autorización para vacunar a las aves contra la influenza aviar de alta patogenicidad, una demanda que llevan cuatro años haciendo sin respuesta. El sector advierte que la estrategia oficial de no vacunar ya quedó obsoleta, especialmente tras detectarse brotes en establecimientos de Buenos Aires y Córdoba y perder por tercera vez el estatus sanitario ante la OMSA. El segundo reclamo apunta al IVA: el huevo paga el 21%, mientras que la carne vacuna y el cerdo tributan el 10,5%, una asimetría que, según los productores, perjudica al consumidor y genera informalidad.

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