TRISTEZA

De qué murió Alejandra "Locomotora" Oliveras

La ex boxeadora pasó dos semanas internada en el Hospital José María Cullen de Santa Fe tras sufrir un ACV isquémico. Su cuadro empeoró en los últimos días y finalmente falleció.

El boxeo argentino se encuentra de luto por el fallecimiento de Alejandra "Locomotora" Oliveras, ex boxeadora y séxtuple campeona mundial. La ex deportista sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) y murió en el Hospital José María Cullen de Santa Fe, donde estaba internada desde hacía más de dos semanas.

Según el director del hospital, Bruno Moroni, el deceso de Oliveras se produjo a causa de "un shock seguido de un tromboembolismo pulmonar masivo". Este evento ocurrió después de que la ex púgil fuera intervenida hace poco más de una semana para descomprimir la inflamación de su cerebro.

Había sido trasladada de urgencia al centro de salud santafesino luego de que sus familiares detectaran síntomas preocupantes en su domicilio el 14 de julio. Los médicos confirmaron que había sufrido un accidente cerebrovascular isquémico, una condición donde el flujo sanguíneo a una parte del cerebro se interrumpe o reduce, lo que impide que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes.

 

Desde su ingreso al Hospital Cullen, Oliveras requirió asistencia respiratoria mecánica y permaneció bajo monitoreo médico continuo. En los últimos partes se había reportado una leve mejoría, donde la paciente había tenido "momentos en donde ha dirigido la mirada, sobre todo a los familiares", según el equipo médico.

Por su parte, Néstor Carrizo, director de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del hospital, había señalado que su estado requería un seguimiento constante.

Durante su internación, Oliveras fue sometida a diversos tratamientos, incluyendo una craniectomía descompresiva. Posteriormente a esta intervención, "Locomotora" continuó con asistencia mecánica respiratoria y la observación permanente de especialistas.

 

Alejandra
Alejandra "Locomotora" Oliveras sufrió una obstrucción severa de la arteria carótica derecha.

Según explicaron los profesionales del hospital, el accidente cerebrovascular que desencadenó su estado fue consecuencia directa de una hipertensión arterial de base no controlada. A esto se sumó una obstrucción severa en la arteria carótida derecha provocada por una placa de ateroma y calcio acumulado.

“La paciente era hipertensa y no se controlaba”, advirtió la semana pasada el jefe de terapia intensiva del hospital. Esto generó una crisis que derivó en la isquemia cerebral. Además, los médicos señalaron que Oliveras ingresó al centro médico fuera del tiempo óptimo para una intervención de urgencia, lo que limitó las opciones de tratamiento inmediato.

Qué es un ACV isquémico

“El ACV es un conjunto de signos y síntomas que genera un déficit neurológico. El aumento de los casos de ACV en el país y su presentación en edades más tempranas, es debido a la falta de control en los factores de riesgo. Los principales factores de riesgo son la edad, la presión arterial, el colesterol, la glucemia, la actividad física, la alimentación y el tabaquismo, explica el doctor José Stringa (M.N. 137.606), del Hospital de Clínicas de la UBA.

 

El especialista afirma que la prevención debe ser un objetivo fundamental del sistema de salud para evitar este tipo de patologías y agrega que “el ACV que no es tratado en tiempo y forma tiene una altísima mortalidad y un gran impacto en la persona y en el grupo familiar debido a las secuelas que puede dejar tanto motoras como de deterioro cognitivo”.

Cómo prevenir un ACV: las claves para reconocer los síntomas 

Ante la aparición de síntomas de un ACV se debe actuar rápido para aumentar las probabilidades de recuperación. Estos son: debilidad o sensación de que se duerme un lado de la cara, un brazo o una pierna, especialmente del mismo lado; problemas para hablar o entender lo que otra persona dice; problemas para caminar; mareos; pérdida de equilibrio o falta de coordinación del cuerpo (por ejemplo, querer agarrar algo y no poder); dolor de cabeza muy fuerte y repentino.

Lo primero que hay que hacer cuando ocurre el ACV es contactar a los servicios de emergencias. No hay que tener miedo a nombrar la sospecha de esta enfermedad a quien atiende al llamado. “Cualquier signo o síntoma que sugiera un ACV tiene que rápidamente generar alarma en la persona y en el grupo familiar para ser derivado. Un diagnóstico precoz mejora muchísimo los índices de mortalidad y secuelas de esta enfermedad. Entonces es muy importante que el paciente, el acompañante o el grupo familiar, cuando advierta estas señales, activen el canal de emergencias para acceder a una guardia”, detalla el profesional.

Idealmente, una vez que ingresa el paciente a una guardia con sospecha de ACV, dentro de la hora tiene que haber sido evaluado correctamente, tener una neuroimagen, es decir, una tomografía o una resonancia, para definir con rapidez si tiene las posibilidades de recibir un tratamiento trombolítico y estabilizarlo.

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