INFORME EXCLUSIVO

Depresión, ansiedad y suicidios por Covid-19: la huella silenciosa de la pandemia en niños y adolescentes

El 15% de chicos y chicas de América Latina y el Caribe viven con un trastorno mental diagnosticado. ¿Por qué el coronavirus intensificó el impacto emocional y a qué aspectos hay que prestarle atención? Más detalles en la nota.

Miedo, preocupación, desesperanza, estrés: toda persona experimentó en algún momento alguno de estos sentimientos en los últimos dos años, como respuestas lógicas ante una situación completamente nueva: una pandemia. Una palabra totalmente natural y conocida en este momento, pero que hasta hace poco el ciudadano común no tenía en su vocabulario cotidiano.

Adultos que perdieron su empleo, crisis económica, trabajo desde el hogar,  poco o nulo contacto físico con la familia y seres queridos, educación desde casa, incertidumbre y pánico ante lo desconocido, un cóctel explosivo que niños, niñas y adolescentes absorbieron y aún están procesando. Siendo una población especialmente vulnerable a cambios tan bruscos en la rutina cotidiana, muchos de ellos pueden tener problemas para lidiar con sus emociones

Los padres y madres marcan el ritmo y el clima de los hogares. Pueden expresar miedo, ira, frustración, pesimismo o ansiedad, entre otros sentimientos. Los niños, niñas y adolescentes, extremadamente permeables al clima en el que se desarrollan, reaccionan al estrés que sienten y observan de diferentes formas, mostrándose más dependientes, preocupados, angustiados, enojados, o encerrándose en sí mismos.

“Los chicos y adolescentes están en etapa de maduración y, al no estar formados como adultos, todo lo que refiere a las emociones es mucho más intenso para ellos. Si no tienen un acompañamiento del lado de la familia y la contención necesaria de los adultos, se pueden ver mucho más afectados”, indicó Arístides Álvarez, licenciado en Organizaciones sociales y culturales, docente y presidente de la ONG “Si nos reímos, nos reímos todos” a cronica.com.ar.

La Encuesta de Percepción y Actitudes de la Población en relación a la pandemia (diciembre 2021) del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), arrojó que en el 43% de los hogares las personas sienten algún tipo de ansiedad, sea por problemas económicos (23%); por estrés ante la posibilidad de contagio de Covid-19 (18%), porque hay mucha gente en la casa todo el día (4%); o por las complicaciones de la entrada y salida de los chicos del colegio. Además, el 15% identificó que en los hogares hay mayores momentos de enojos y discusiones.

“Diversos registros, ligados a la investigación sobre desastres naturales, indican que los niños y niñas son más vulnerables que las personas adultas al impacto emocional referido a situaciones o eventos traumáticos que invaden su cotidianidad”, indicó el organismo, al tiempo que consideró que si bien la niñez no es el grupo de población más afectado en términos de salud, la pandemia los afecta en su educación, los expone a mayores situaciones de violencia, impacta en su salud física y mental y genera cambios en sus hábitos y rutinas. 

Depresión, ansiedad y suicidios por Covid-19: la huella silenciosa de la pandemia en niños y adolescentes
Niños, niñas y adolescentes han perdido durante mucho tiempo apoyos vitales para su vida social e individual como la escuela, los clubes (UNICEF).

En diálogo con cronica.com.ar, el Presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina, Gustavo Dupuy, señaló que “para algunos jóvenes, la pandemia implicó percibir por primera vez un impacto en su vida laboral, una entrada en conciencia del final de lo social, y de la muerte misma. En esa línea, Dupuy realiza una correlación entre el impacto psicológico de los jóvenes y adultos y la injerencia en la salud mental de niños, niñas y adolescentes: “De esta manera, los adultos empiezan a tener una estructura menos firme como respaldo para sus hijos”. 

En cuanto a los adolescentes, el informe arrojó que el sentimiento de angustia alcanza a un 16%, y que 8% manifiestan estar asustados. En tanto que quienes expresan sentirse deprimidos alcanzan al 12%.

Debido a la crisis económica mundial desatada por la pandemia de Covid-19, muchas familias han perdido trabajos y estabilidad financiera, en tanto que muchos niños, niñas y adolescentes han perdido durante mucho tiempo apoyos vitales para su vida social e individual como la escuela, los clubes, y otros sostenes comunitarios.

“Fue mucho tiempo sin ir a la escuela, sin socializar con compañeros, sumado al encierro y al uso excesivo de redes sociales y tecnología, creó un contexto que terminó por hacerles mucho daño a los chicos y que en muchos casos tuvo consecuencias psicológicas muy severas, consideró Álvarez.

 

Depresión, ansiedad y suicidios por Covid-19: la huella silenciosa de la pandemia en niños y adolescentes
El 15% de los niños, niñas y adolescentes de entre 10 a 19 años viven con un trastorno mental diagnosticado.

El nuevo escenario supuso un reordenamiento y organización del tiempo – espacio que impacta de lleno en esta franja etaria. A su vez, se perciben dificultades socioemocionales por el desajuste de las rutinas, afectando su percepción de seguridad, de previsibilidad y de estructura. 

En el caso de hogares con niños o niñas menores de seis años, el 50% de los hogares manifiestan que han sufrido alteraciones con las comidas desde el inicio de la pandemia; el 42% presenta alteraciones del sueño, y el 24% problemas de comunicación.

“A los chicos se los ha sometido a un aislamiento sin ir al colegio y sin contacto con amigos lo que ha tenido un impacto realmente importante”, explicó Dupuy; y diferenció: “Los cambios de hábitos para los chicos y adolescentes son fundamentales, porque los adultos estamos acostumbrados a hacer lo que debemos, pero los chicos no”.

Riesgo de suicidio en niñez y adolescencia 

Niños y niñas pueden tener dificultades para expresarse sobre sus sentimientos, pero pueden mostrar cambios en su comportamiento o desarrollo. Los adolescentes y los adultos jóvenes, en cambio, pueden tratar de esconder sus problemas por miedo o vergüenza.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en América Latina y el Caribe, se estima que el 15% de los niños, niñas y adolescentes de entre 10 a 19 años viven con un trastorno mental diagnosticado. La misma organización, estima que cada día mueren más de 10 adolescentes por suicidio en América Latina y el Caribe. Eso es casi 4.200 suicidios de jóvenes por año. 

Consultado acerca de las señales en las que los padres o familiares cercanos tienen que hacer especial hincapié, Álvarez detalló: “En relación a los hábitos alimentarios, tenemos que estar atentos en si comen en exceso o dejan de comer. Además, si tienen una crisis de ansiedad, estados de ánimo de tristeza o agresión inusuales”, y enfatizó que “puede ser que no quieran salir ni relacionarse, o que se encierren en la habitación, o se autolesionen. Otra de las cuestiones es que pueden tener fiebre, o episodios de dolor estomacal que, cuando los llevan al médico, no les encuentran nada”.

Depresión, ansiedad y suicidios por Covid-19: la huella silenciosa de la pandemia en niños y adolescentes
Los niños y niñas son más vulnerables que las personas adultas al impacto emocional por eventos traumáticos que invaden su cotidianidad.

Como otra señal para estar alertas, destacó que en los más pequeños “puede ser a través de un dibujo o de otra expresión artística, que indica que están en una situación de vulnerabilidad y menosprecio a la vida. En todos estos casos, siempre hay que buscar ayuda”.

Señales de estrés en niños y niñas (según healthychildren.org):
  • Irritabilidad, sobresaltos y llantos con mayor frecuencia, y mayor dificultad para consolarlo.
  • Conciliar el sueño y despertarse más durante la noche.
  • Problemas de alimentación tales como náuseas y vómitos, estreñimiento o diarrea, o quejas nuevas de dolor de estómago.
  • Ansiedad por separación. Parece más apegado, retraído, tiene miedo a socializar o de salir a explorar.
  • Golpea, se frustra, muerde o tiene caprichos con más frecuencia o más intensos.
  • Moja la cama después de haber aprendido a ir al baño.
  • Comportamiento agresivo.
Señales de estrés en adolescentes:
  • Cambios en el estado de ánimo como irritabilidad, sentimientos de desesperanza o furia/ira, y conflictos frecuentes con sus amigos y familia.
  • Cambios en el comportamiento, tales como alejarse de relaciones personales.
  • Pérdida de interés en las actividades que disfrutaba antes.
  • Dificultad para dormir o dormir muchas horas.
  • Cambios de peso o patrones alimentarios, tales como no tener hambre o comer todo el tiempo.
  • Problemas de memoria, de razonamiento o concentración.
  • Menos interés en sus tareas escolares y una decaída en su esfuerzo académico.
  • Cambios en la apariencia, tales como falta de higiene básica.
  • Un incremento en comportamientos riesgosos o imprudentes, tales como el consumo de drogas o alcohol.
  • Pensamientos o comentarios sobre la muerte o el suicidio.

Para cualquiera de los casos, es fundamental estar atentos, abrir los canales de diálogo, demostrar interés, pero no agobiarlos, teniendo en cuenta que cada niño, niña o adolescente puede necesitar más tiempo y espacio para expresarse. Además, es preciso no subestimar a quienes nos rodean, saber que no todos los que piensan en el suicidio hablan sobre eso y que cualquier mención se debe tomar en serio.

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