Día de la Virgen del Rosario de San Nicolás: esta es la oración para rezar en momentos difíciles
El 25 de septiembre es el día del año que la Iglesia Católica convoca a miles de fieles a una cadena de oración, conversión y consagración. El rezo completo.
Es un día sumamente importante para los fieles de la Iglesia Católica en la Argentina, pues cada 25 de septiembre se celebra a la Virgen del Rosario de San Nicolás, advocación mariana que desde hace cuatro décadas conmueve por su convocatoria.
Miles de fieles de todo el país acuden en esta fecha cada año a la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires. La muestra de fe en esta figura se consolidó tras las apariciones que comenzaron en 1983, cuando la Virgen transmitió un mensaje de oración, conversión y consagración.
La Virgen del Rosario de San Nicolás es muy especial para sus devotos por su misión protectora de sus creyentes que busca destruir los vicios y liberar del pecado. También, abatir las herejías.
Devotos a la Virgen del Rosario de San NicolásLo que ocurre con la Virgen del Rosario de San Nicolás se trata de una advocación mariana, porque es el nombre con el que se designa la forma específica en que se invoca o venera a la Virgen María, generalmente asociada a un lugar, una aparición, un atributo o una circunstancia histórica.
Su santuario recibe cada año miles de peregrinos al igual que Nuestra Señora de Luján (Provincia de Buenos Aires); Virgen del Valle (Catamarca); entre otras.
La oración recomendada para pedir la intervención de la Virgen del Rosario de San Nicolás en su festividad es la siguiente:
Santa María, Madre nuestra, que en cada misterio del Santo Rosario nos brindas al Salvador.
Acudimos a ti necesitados.
Nos alegramos que desde la cruz el Señor te haya encomendado la misión de acercarnos a Él
y a su Iglesia por la conversión y la penitencia.
Alentados por la confianza que nos inspiras
ponemos en tus manos maternales nuestras preocupaciones y temores.
Pero, deseamos imitar tu fidelidad a Dios, aceptando con amor y humildad
todas las pruebas.
¡Madre nuestra del Rosario de San Nicolás!
Que tu presencia renueve nuestra vida, alivie nuestro ser agobiado por el sufrimiento y la
enfermedad, sostenga nuestra docilidad a la gracia y fortalezca nuestro amor a los demás,
convirtiéndonos así en testigos del amor del Padre que no vaciló, por tu intermedio, en darnos
a Jesús.
Amén.

