Es cordobés, plomero y trabaja en la NASA: la inspiradora historia de Francisco Furey y su proyecto para combatir la crisis del agua
Francisco Furey, un joven cordobés de 28 años, pasó de trabajar como plomero y carpintero a liderar un proyecto que ganó un concurso de la NASA. Su propuesta busca enfrentar la crisis del agua potable a nivel global.
La historia de Francisco Furey es un ejemplo de cómo la determinación y el aprendizaje constante pueden abrir puertas impensadas. A sus 28 años, este cordobés pasó de trabajar en oficios como la plomería y la carpintería a desarrollar un proyecto que le permitió ganar un concurso de la NASA.
Hoy, su trabajo tiene el potencial de impactar a comunidades de todo el mundo al ayudarles a enfrentar la crisis hídrica.
Francisco comenzó su carrera laboral como plomero y realizó trabajos de herrería y carpintería cuando era apenas un adolescente. Sin embargo, su interés por la sustentabilidad lo llevó a Bolivia, donde aprendió a instalar paneles solares en Santa Cruz de la Sierra.
Ese interés lo impulsó a fundar una organización solidaria en Córdoba que instalaba equipos de energía solar en barrios vulnerables, lo que le permitió ganar una beca para estudiar Licenciatura en Energía y Ambientes Renovables en la Universidad Siglo 21. Pero su camino profesional tomaría un giro inesperado.
"El mundo emprendedor me hizo darme cuenta de lo tecnológico. Y en ese contexto me percaté de que me gustaban los datos y la programación", comentó Francisco en una entrevista con un medio local. A partir de esa revelación, decidió dejar la licenciatura en cuarto año y enfocarse en una nueva pasión: la programación y el análisis de datos.
Francisco se formó en programación realizando más de 10 cursos en CoderHouse, donde aprendió sobre tecnologías como Data Analytics, Power BI, Python y Data Science. Esto lo llevó a trabajar como freelancer para empresas de Estados Unidos, lo que a su vez le permitió mudarse a Brasil y convertirse en un nómada digital.
A fines de 2023, Francisco encontró la oportunidad que cambiaría su vida. La embajada de Estados Unidos en Argentina lanzó una convocatoria para participar en un concurso organizado por la NASA: el Pale Blue Dot: Visualization Challenge. Este desafío consistía en usar imágenes satelitales de la NASA para desarrollar un proyecto alineado con los objetivos de desarrollo sostenible, con el fin de contribuir al bienestar del planeta.
Francisco se unió a un equipo internacional con miembros de Buenos Aires, Estados Unidos y Senegal. Su rol como experto en ciencia de datos fue clave para el proyecto que bautizaron AquaViva, el cual buscaba abordar la crisis del agua potable mediante la creación de mapas de alta resolución del nivel de agua subterránea en distintas regiones.
El equipo se enfocó en la región de Gambia, en África Occidental, utilizando datos de pozos de agua y modelos de estimación para predecir la profundidad de futuros puntos de acceso a agua potable. Con la inclusión de imágenes satelitales y datos climáticos, lograron desarrollar una herramienta que no solo monitorea el nivel de agua subterránea, sino que también ayuda a encontrar nuevas fuentes de agua en zonas con escasez.
En enero de 2024, el equipo presentó su proyecto, y tres meses después fueron notificados como uno de los cinco equipos ganadores del concurso. Como premio, Francisco y sus compañeros viajaron en agosto a las instalaciones de la NASA, donde participaron de workshops, charlas y experiencias prácticas en el corazón del organismo espacial.
“Fue una experiencia increíble, sacada de una película”, recordó el joven. Durante una semana, vivió experiencias inmersivas, como ingresar a una cámara espacial y utilizar simuladores de vuelo de cohete. Además, la comitiva viajó a Washington, donde visitaron la Casa Blanca y participaron en jornadas de networking con autoridades de Estados Unidos.
Sin embargo, el trabajo de Francisco y su equipo no terminó con el concurso. Actualmente, siguen desarrollando AquaViva a través de la plataforma Omdena, con el objetivo de aplicar la herramienta en otras regiones afectadas por el "estrés hídrico", una situación en la que la demanda de agua supera la cantidad disponible o cuando la calidad del agua es insuficiente para su uso.
El estrés hídrico es una problemática creciente en diversas partes del mundo y puede tener graves consecuencias, como la sobreexplotación de acuíferos, ríos secos y amenazas a la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. Para Francisco y su equipo, uno de los desafíos actuales es obtener datos precisos para hacer que AquaViva sea aún más efectiva en la predicción de fuentes de agua. "Necesitamos de la información para que el proyecto tenga un verdadero impacto social y ambiental", explica Francisco.
Un mensaje para los emprendedoresFrancisco Furey, quien logró lo que parecía imposible al pasar de ser plomero a colaborar con la NASA en un proyecto de impacto global, dejó una reflexión para los emprendedores que buscan abrirse camino: “Lo mejor que pueden hacer es meterse en lugares que les incomoden, porque es donde uno más termina aprendiendo. Además, hay que rodearse de gente que te motive a seguir. La constancia es el mejor aliado que tenemos porque el éxito es una sucesión de fallos", concluyó.

