ALTOS COSTOS

Fiestas de 15: gastos y sacrificios que afrontan las familias para organizar estos eventos frente a la inflación

La búsqueda por poder cumplir con el tradicional festejo es difícil de llevar adelante por los altos gastos. Por este motivo, cronica.com.ar dialogó con varios familiares de adolescentes que cuentan sus experiencias personales.

Un momento único constituye la celebración de diferentes momentos de la vida. Aquellos que todos quieren recordar por siempre, como lo son los cumpleaños de 15 de las chicas, e incluso otros motivos de festejo. Sensaciones inigualables perciben las congratuladas en dichas circunstancias, esas que representan un valor mayor que los costos altos que implica la organización de los eventos, y las dificultades para afrontarlos. Un factor que impulsa al sacrificio de muchas familias para disfrutar una jornada inolvidable.

“Es recomendable”, dejó en claro Maximiliano, tres meses después del festejo de los 15 años de su hija mayor en un salón de Ramos Mejía. Una fiesta que comenzó a planificar, junto con su esposa, en los inicios de las pospandemia de coronavirus, con el afán de anticiparse a los incrementos futuros y alcanzar un método de pago flexible, y principalmente lo más cómodo posible al bolsillo.

En ese sentido, el hombre detalló: “El catering lo tenés que pagar por mes, primero el 20%, y te cobran mensualmente según el índice inflacionario. Pagás alrededor de diez platos por mes, que es la cantidad que te permite abonar el salón, para de esa forma evitar pérdidas ante el aumento de los precios”.

Fiestas de 15: gastos y sacrificios que afrontan las familias para organizar estos eventos frente a la inflación
Las fiestas de 15, difíciles de llevar adelante.

Por esta anticipación, Maximiliano afrontó un precio inicial del servicio de catering, por plato, que se ubicó en 8.500 pesos. Una cifra que ascendió a los 14.500 en los meses previos a la fiesta. A esa cifra se le sumaron 1.900 dólares por la confección del vestido, y 90.000 pesos en concepto de maquillaje y peinado para la cumpleañera, su hermana y su mamá. No obstante, el padre ya piensa en 2024, cuando su segunda hija también cumplirá 15 años. Será una jornada festiva en el mismo establecimiento de eventos, cuyo presupuesto es considerablemente mayor al asumido la primera vez.

Ahora equivale a 703.000 pesos si la fiesta se lleva a cabo un sábado, y 605.000 y 566.500 los viernes y domingos, respectivamente. A dichos costos se le agrega el IVA, y si el cliente reserva el establecimiento abonando el 100% al contado, se le descontará el 10% del total.

Una opción alternativa radica en adelantar un 30%, y el saldo restante, en tres cuotas en un plazo de 90 días. Una modalidad de pago que, según Luciano Fiora, titular de la Asociación de Eventos de la República Argentina, suele ser muy empleada por los contratantes.

Al respecto, el directivo explicó que “la gente suele pagar antes”. Por lo tanto, a fin de evitar perjuicios económicos, los dueños de algunos salones ajustan cada cuota al índice inflacionario del momento.

De todos modos, el representante de la entidad dejó en claro que “están también los que pagan todo junto, poco antes de la fecha de la fiesta, por una cuestión de incertidumbre”. En referencia a la falta de previsibilidad monetaria, admitió que “es la mayor dificultad, porque genera una disparidad de precios”. En su recinto, como en tantos otros, se ofrece un paquete integral, que abarca el espacio, loa servicios de catering, foto y video, y disc jockey.

 

 

En razón de la inestabilidad en los valores, para la celebración de los 15 años de su hija, que tuvo lugar en Quilmes, Leonardo y sus seres queridos decidieron contratar el salón, a un valor de 180.000 pesos, y el servicio de catering, a 120.000 pesos, por separado.

Al mismo tiempo, ellos se encargaron de cada detalle del evento. Por ejemplo, las tías elaboraron los souvenirs. En referencia a ello, el joven detalló el periplo que recorrieron en la organización del festejo. “El año pasado empezamos a ver diferentes opciones, desde un servicio básico, que implicaba el pago de 8.500 pesos por plato, al más completo a $13.500. Hasta que mi hija conoció ese salón y le gustaba por la dimensión y los espejos. Ella quería festejar con sus amigos, en un estilo tipo boliche, y este lugar era ideal. Es decir, ella me aclaró que fuera algo sencillo pero con ‘joda’”.

Bajo esa premisa, “el cotillón lo armaron las tías en gran parte, y yo contraté un barril de cerveza, compré la bebida en un supermercado, y así fuimos haciendo todo a pulmón”. Con ese esfuerzo redujeron de manera considerable el presupuesto, en comparación a los ofrecidos por las empresas de eventos, a un total de 600.000 pesos.

A pesar de las dificultades, el esfuerzo que representa proyectar y poner en marcha una fiesta de semejante envergadura, justamente el valor emocional amerita sumergirse al desafío. Fe de ello dio Maximiliano, al expresar que “la sensación es buenísima”.

“Veía la felicidad de mi hija, y no lo podía creer, además, por la gente que nos acompañó”, expresó. Mismo motivo por el que Clara reconoció, por un lado, que “recién estamos arrancando con los preparativos del 15 de mi hija. Nos cobran 200.000 pesos para los platos, vasos, mesas, sillas y mantelería. Nos faltan muchas cosas y la verdad no sé cómo vamos hacer”. Y por otro lado, afirmó: “Se lo vamos a hacer igual porque ella está contenta”. Un parecer que es el de muchos padres y parejas, y de aquellos que desean cumplir el sueño de vivir un día único.

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