Impactante colapso de una ruta nacional: varias comunidades aisladas sin agua ni comida
La calzada de la Ruta 51 en Salta se destruyó en tramos, entre las localidades de Quijano y San Antonio de los Cobres. Las autoridades trabajan para asistir a los damnificados.
Luego de que un aluvión arrasara la ruta nacional 51, varias comunidades quedaron aisladas en la zona comprendida entre Campo Quijano y San Antonio de los Cobres, provincia de Salta. El colapso de la calzada por los socavones generados por la crecida del río Toro y el arrastre de material obligó a cortar completamente el tránsito en esta vía internacional.
Si bien existe un paso posible para los vehículos, en un desvío improvisado sobre el cauce del río Toro, la solución es considerada por las autoridades como “precaria y peligrosa”.
Cabe destacar que el trayecto entre Quijano y San Antonio de los Cobres presenta daños severos en varios sectores, especialmente en los primeros kilómetros entre Campo Quijano y Puerta de Tastil.
La situación es crítica en los kilómetros 50 a 71, donde localidades como Ingeniero Maury, Lampasar y Gobernador Solá han sufrido el impacto de los llamados "volcanes", aluviones de gran magnitud que han destruido infraestructura y dejado a decenas de familias sin agua ni techo.
Al menos 100 personas han sido directamente afectadas por el desastre. En Puerta de Tastil, los habitantes no pueden ingresar a San Bernardo, El Rosal ni Potrero de Chañi, que permanecen completamente aislados. La comunicación es mínima y solo es posible gracias a lugareños que deben subir a los cerros en busca de señal. Tampoco tienen agua y la comida es escasa.
Por el momento, la ruta nacional 51 se encuentra interrumpido en varios tramos, con socavones severos en los kilómetros 60, 59 y 58. En el kilómetro 42, en la zona de La Zulema, la calzada quedó completamente destruida. Estas ubicaciones están pasando el viaducto El Candado y el puente Padre Chifri, puntos de referencia clave para quienes conocen la ruta.
De acuerdo con la información, las lluvias provocaron que las defensas de la ruta fueran superadas por el río, destruyendo terraplenes y afectando gravemente el trayecto. En los kilómetros 53 a 70, el agua y el barro levantaron el asfalto en cortes de hasta 500 metros, dejando la carretera intransitable.

