Incendios en Chubut: los operativos entran en una fase crítica y buscan proteger la vida y las casas
Los focos activos en Puerto Patriada y el Parque Nacional Los Alerces, principalmente, requirieron despliegues de emergencia, colaboración entre provincias e intensificación de los esfuerzos de los brigadistas.
Los incendios forestales que afectan a la provincia de Chubut se encuentran en un momento crítico, con los equipos de emergencia intensificando sus esfuerzos para proteger la vida de los pobladores, resguardar viviendas y contener el avance de las llamas.
La situación obligó a despliegues masivos de brigadistas, el uso de medios aéreos y la colaboración interjurisdiccional entre organismos nacionales, provinciales y brigadas voluntarias ante un escenario de clima adverso y focos de incendio que siguen activos.
El foco de incendio en Puerto Patriada, El Hoyo, Comarca Andina, iniciado el 5 de enero, es el más destructivo hasta el momento. Según datos oficiales, el fuego consumió aproximadamente 11.970 hectáreas de vegetación nativa, incluyendo bosque y matorral, en un frente que cruzó rutas y desafió las líneas de defensa de los brigadistas.
En el Parque Nacional Los Alerces, el fuego sigue activo y preocupa a las autoridades, aunque con una superficie afectada menor en comparación con Puerto Patriada. Las estimaciones más recientes sitúan el área quemada en torno a 270 hectáreas, aunque la cifra se ajusta a medida que continúan las mediciones en terreno.
Además de los dos focos activos, existen otros incendios que se encuentran controlados o contenidos, pero que ya quemaron terreno y siguen bajo vigilancia, como en Loma de la Chancha y El Turbio y Área de El Engaño y Río Pico.
En el Parque Nacional Los Alerces, el combate contra el fuego alcanzó una fase especialmente delicada, orientada fundamentalmente a preservar a las personas y las construcciones cercanas, así como la infraestructura asociada al turismo.
El operativo desplegado combina esfuerzos de diferentes jurisdicciones: brigadistas de Parques Nacionales, incluyendo Lago Puelo, Nahuel Huapi, Laguna Blanca y Lanín, trabajan junto con bomberos voluntarios, fuerzas federales y grupos de pobladores locales. El foco de las acciones es suprimir los puntos calientes y proteger las zonas con riesgo de avance.
Las condiciones meteorológicas complican las labores: temperaturas cercanas a los 22 °C, humedad baja y vientos del oeste que intensifican las llamas dificultan la labor de sofocación y favorecen la propagación del fuego.
Para reforzar estas tareas, el operativo incorpora medios aéreos, como aviones hidrantes y helicópteros con helibalde que se suman a las brigadas terrestres en los sectores más críticos. También se emplea tecnología como drones de vigilancia, monitoreo satelital y domos de alerta temprana para seguir la evolución de los frentes.
Además, equipos de asistencia social y seguridad, incluyendo Gendarmería Nacional e instituciones sanitarias, colaboran con relevamientos de necesidades médicas, asistencia comunitaria y apoyo logístico en zonas donde la población puede verse afectada.
Las labores de emergencia también alteraron la circulación en rutas importantes de la región cordillerana. La Ruta Provincial 71 presenta tramos con tránsito regulado por las brigadas, mientras que en la Ruta Nacional 40 se reinstauró el paso normal tras restricciones temporales motivadas por la cercanía de las llamas.
A pesar de la adversidad, algunos servicios turísticos se mantienen operativos en zonas como Portada Centro y Quebrada del León, donde la actividad se desarrolla con atención a las medidas de seguridad y monitoreo constante.

