Kioscos de barrio, en alerta: caen los gastos "hormiga" y se ven amenazados por las cadenas
En diálogo con Crónica.com.ar, comerciantes aseguraron que en medio de la crisis económica, "hay productos que ya no se venden y se apuesta mucho por las segundas y terceras marcas".
Los kioscos de barrio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense se ven afectados por la caída en las ventas y la irrupción de las cadenas que se instalaron para hacerles la competencia. Fuentes del sector alertaron que, "hay productos que ya no se venden y los clientes apuestan mucho por las segundas y terceras marcas", producto de la crisis económica y la incertidumbre financiera por la que atraviesa el país.
"Comenzado diciembre tenemos las mismas inquietudes y las mismas expectativas que todos porque este es un mes complicado, ya que se pagan aguinaldos y después del 24 la gente desaparece de Capital. El gasto hormiga bajó considerablemente y notamos que ahora se cuida más el manguito", sostuvo en diálogo con cronica.com.ar, Claudio Páez, dueño de un kiosco ubicado en el barrio porteño de Almagro.
Además admitió que a pesar de que cayó el consumo, en la actualidad "se elige más las segundas y terceras marcas y los clientes pasaron de comprar alfajores a llevarse turrones porque son mucho más baratos".
El conflicto con las cadenasPáez remarcó que "con las cadenas es una lucha constante, y creo que nosotros tenemos que hacer lo que no hacen ellos, que son las ofertas o las promociones. Con eso contrarrestamos un poco el efecto dañino que nos producen. Se te ponen en dos esquinas y quedás en el medio".
Consultado sobre esto, Ernesto Acuña, vicepresidente 2do de la Unión kiosqueros de la República Argentina (UKRA) destacó que "los kioskos cadena son el principal problema que tenemos. Y ahora se le suma que los puestos de diarios serán maxikioscos móviles, lo que hará que desaparezca para siempre el kiosco de barrio".
"Los gastos de la gente se restringen cuando suben las cosas. Tuvimos en los últimos dos meses los aumentos históricos más fuertes. Yo tengo 25 años de kiosquero y nunca vimos tantos incrementos en tan poco tiempo. Y la sensación es que un precio que hoy parece caro en un mes suena a barato. Porque se dan varios aumentos en el mes. Algo que en realidad no venía pasando", finalizó.

