Las claves de una alimentación saludable para los estudiantes que "viven a las corridas"
Gino Burone tiene 22 años, estudia nutrición y hace unos meses decidió compartir con sus pares todo lo que aprendió en la carrera y en lecturas propias. Lanzó una cuenta de Instagram en donde brinda consejos, datos, recetas y esclarece mitos del mundo de la comida. En cronica.com.ar, reveló el paso a paso de una alimentación saludable.
Parciales, malos horarios, entregas, falta de tiempo, estrés y simplemente cansancio, estos son algunos de los problemas a los que millones de estudiantes se enfrentan todos los días. Sin embargo, no hay que tener el estómago vacío para lidiar con ellos. Afortunadamente, Gino Burone, estudiante de cuarto años de nutrición, llega con unos cuantos consejos útiles para sus pares.
El joven tiene 22 años, estudia en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y, a finales del 2021, decidió dar un paso al frente y crear una cuenta en Instagram donde comparte consejos, recetas y desenmascara mitos acerca de la alimentación. En esta oportunidad, habló en exclusiva con Crónica Web y abrió su manual nutricional.
“No me animaba al principio, me daba un poco de vergüenza, pero después me animé y quedó bueno”, confesó Burone, que, luego de esta reflexión, le dio origen a Gino Nutrición.
Habiendo finalizado la presentación, no se puede empezar a correr si no se aprendió a caminar, por lo que resulta primordial explicar el concepto de “alimentación saludable”.
Lejos de complicarse, el estudiante señaló que “es una que nos aporte los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para estar sano y así cumplir sus funciones. Tiene que ser variada y equilibrada. Es decir, debe aportar un poco de todos los nutrientes y en la cantidad justa”.
Más de algún lector debe estar impaciente por saber cuáles son esos nutrientes. Para acabar con la espera, Burone explicó que, por un lado, están los “macronutrientes (proteínas, grasas, carbohidratos)” y por otro los “micronutrientes (vitaminas y minerales)”.
A su vez, especificó que su porcentaje de consumo “tiene que ver con el cuerpo y los objetivos de la persona. Por ejemplo, un deportista requiere una mayor cantidad de carbohidratos y proteína. Los primeros aportan energía y la segunda tiene una función de regenerar los tejidos, por lo que nos va a ayudar a crear esa masa muscular”.
Las claves de la alimentación para estudiantesHabiendo aclarado los tantos y, como estudiante de cuarto año, experimenta diariamente lo difícil que resulta llevar a cabo una alimentación balanceada y saludable. “Es algo que se deja muy de lado, dado el poco tiempo del estudiante. Más que nada en época de parciales, terminas comiendo cualquier cosa, pedís delivery y eso está mal”, indicó.
Esto no solo resulta perjudicial para la salud, dado que “una alimentación saludable ayuda a tener un mayor rendimiento académico, a una mejor concentración y a una mejor memoria”.
Así como Ned Bigby popularizó el “manual de supervivencia escolar de Ned”, se podría decir que durante la entrevista se elaboró el “manual de supervivencia nutricional de Gino”. Este consta de cuatro pasos, cuatro viejos conocidos, que resultan ser el desayuno, almuerzo, merienda y cena.
DesayunoEn cuanto al primero, existe una creencia popular que afirma que es la comida más importante del día. Sin embargo, el creador de Gino Nutrición se animó a disentir, valorando la coherencia a la ahora de alimentarse. “Lo valioso es la armonía entre las cuatro. No tiene sentido decir que el desayuno es la más importante porque si desayunamos medialunas todos los días, también se puede saltearlo y meter un buen almuerzo”, comentó.
En su caso, reveló que empieza el día con “alguna infusión” como el mate y que trata de incorporar algún lácteo (leche, yogur o queso), una fuente de carbohidratos (pan, frutas) y, en lo posible, un alimento que se sume a las proteínas del lácteo, como el huevo. Esta parecería ser la fórmula del éxito para comenzar el día “con tutti”.
Antes de pasar al segundo paso, no es secreto para nadie que al mediodía aparece una extraña fuerza que invita a la gente a picotear algo antes de almorzar. Por lo general, esta no suele ser la opción más saludable.
“Hay que tratar de evitar eso. Si estás solo en tu casa, la mejor opción para calmar el hambre es una fruta, un puñado de frutos secos, unos tomates cherry o hasta gelatina”, recomendó el estudiante de 22 de años.
AlmuerzoHabiendo tachado el desayuno de la lista, llegó la hora de pasar al almuerzo. “Trato de incorporar siempre alguna fuente de proteína y acompañarla con una ensalada variada o con carbohidratos, como arroz o fideos”, señaló Burone.
MeriendaEl que dice dos dice tres y, en el calendario alimenticio, este último número le corresponde a la merienda. En este paso aparecen las primeras banderas rojas, dado que “es generalmente un momento muy social y poco saludable”.
Para alejarse de la tentación, Gino indicó que “las recomendaciones son muy parecidas a las del desayuno: lácteos, carbohidratos y proteínas, siempre intentando alejarse de lo ultraprocesados”.
En medio de este manual, Burone le dedicó un párrafo aparte a la importancia que las frutas y las verduras. “Nos aportan vitaminas, minerales y también fibra, que nos va a ayudar a sentirnos llenos durante el día”, expresó.
A su vez, también se acordó de aquellos que rechazan su incorporación al día a día alimenticio. “Hay mucha gente que dice que no le gustan, pero la verdad es que está lleno de opciones y de diferentes preparaciones para incorporar. No hay que quedarnos con el recuerdo de haber probado el brócoli cuando éramos chicos y quizás probarlo en otras preparaciones”, señaló.
Finalmente, la última parada del recorrido es la cena y, con ella, la ingesta tiene una tendencia a subir. “En la cena se suele comer más y es más probable que pase si nos salteamos la merienda. Esto no es lo mejor porque llegamos a casa con hambre y comemos rápido. Si hay organización, podemos comer una porción de carne con ensalada, quizás también incorporar legumbres”, manifestó el estudiante.
Sin embargo, no hay que olvidarse de que la cena no termina en el momento en que la familia se levanta de la mesa, sino que aquí suele entrar algo dulce. Siempre hay algún chocolate, alguna cosita o algún “canuto” al que las personas suelen recurrir antes de acostarse.
“Si cenamos bien no vamos a terminar con hambre, pero cada tanto no está mal comprar algo dulce. Por ejemplo, en el caso de chocolate, hay que evitar comprar la tableta entera porque desaparece (risas) y quizás achicar las porciones para consumir en el momento. Acá también es importante que esto no sea una constante de todos los días”, recomendó Gino.
Narda Lepes, reconocida chef y ferviente defensora de reducir el consumo de azúcar, aseguró hace un tiempo que “los argentinos tomamos mucha azúcar”. Frente a esta problemática, Gino indicó que este alimento “nos aporta calorías y a su vez no nos brinda saciedad. (…) Mayor contenido de azúcar se asocia a mayor riesgo de obesidad, caries y enfermedades, que deberíamos intentar reducir”.
¿Cómo reducir la cantidad de azúcar diaria? “Ya con incluir más alimentos naturales y dejar los procesados se reduce notablemente”, explicó Burone.
En cuanto al consumo de gaseosas azucaradas, el joven recomendó que “si estamos muy acostumbrados a tomar este tipo de bebidas, hay que pasar a las opciones con menos azúcar. Si tomamos en el almuerzo y en la cena, hay que empezar a tomar solo una vez al día. Es importante reducir la cantidad porque tienen un montón de ingredientes que no son saludables y el agua es la mejor opción”.
En esta eterna comparación, el estudiante precisó las diferencias con el edulcorante, que “no aporta la misma cantidad de calorías que el azúcar. Un gramo de azúcar aporta 4 calorías, mientras que el edulcorante, según el tipo, o no aporta ninguno o lo hace en menos cantidad”.
Los mitos nutricionales más comunes
Como en cualquier otro tópico, la alimentación está llena de falsas o dudosas creencias. Gino se propuso desenmascarar algunas de ellas.
- Agua con limón en ayunas: “Eso no tiene mucho sentido. Por suerte tenemos los riñones y el hígado que nos ayudan a desintoxicar el cuerpo. Si bien aporta mucha vitamina C, no tiene un efecto mágico para hacernos perder peso”.
- Jugo de naranja en el desayuno: “Al hacer un exprimido de naranja, le estamos sacando la fibra a la fruta y esta es la que nos ayuda a sentirnos más saciados. Además, solemos incluir dos o tres naranjas para hacer el jugo, lo que duplica o triplica las calorías, ni hablar si le agregamos azúcar. Por lo tanto, si bien es un alimento interesante, el jugo de naranja no es algo adecuado para todos los días”.
- Alimentos light: “Acá hay parte de verdad y parte de mentira. Para que un alimento sea considerado “light”, debe reducirse el 25% de alguno de los nutrientes que tiene, puede ser el sodio, etc. Sin embargo, si se reduce este porcentaje en el sodio, las calorías pueden seguir siendo las mismas. Si bien son una buena opción para reducir un poco la ingesta de algunos nutrientes en particular, no hay que abusar de ellos y consumirlos en su justa medida”.
Por último, Gino les compartió a sus pares un consejo final para llevar una alimentación saludable. “Hay que priorizar la organización, incorporar fruta y verdura, llevar siempre una botella de agua y garantizar que todos alimentos que consumimos tengan proteínas”, cerró.
Por J. N.

