INFORME ESPECIAL

Más de 2 millones de jóvenes de entre 25 y 35 años viven con sus padres en Argentina: testimonios de una problemática que crece

En diálogo con Cronica.com.ar, hombres y mujeres que integran esa franja etaria revelaron los motivos por los cuales no lograron independizarse. La opinión de los que lo intentaron, pero regresaron.  

Por Francisco Nutti
@franNutti

Luego de que un relevamiento de la Fundación Tejido Urbano indicara que cuatro de cada diez jóvenes de entre 25 y 35 años no pueden acceder al alquiler de una vivienda en Argentina y que eso conlleva a que vivan con sus padres o abuelos, se despertaron varios interrogantes: ¿Por qué lo hacen? ¿Cuánto influyen los bajos salarios?

Para conocer la realidad en profundidad, Cronica.com.ar se contacto con hombres y mujeres que, a pesar de integrar esa franja etaria, no lograron independizarse, o lo intentaron pero regresaron.

Fernando tiene 31 años, es de Morón y reside junto a su madre en el barrio San José. “Todavía no pude irme a vivir solo porque no me da el sueldo. Si lo tuviera que gastar en alquiler, servicios y/o expensas, o comida no llegaría a fin de mes”, señaló el joven, quien trabaja en un establecimiento educativo. “De todas formas, colaboro en los gastos diarios y con la nafta del auto, además de pagarme el celular y la prepaga”, precisó. 

A pesar de la crisis económica por la que atraviesa el país, señaló que su idea es irse lo antes posible para tener total libertad, pero que le gustaría quedarse en el barrio o al menos cerca de su familia. 

Asimismo Florencia, de 30 y empleada de comercio, contó que nunca logró irse del hogar de sus papás porque si bien el sueldo que percibe no es bajo, no le alcanza para independizarse. “Algunas amigas ya se fueron a vivir con sus novios para dividir a medias, pero en mi caso no tengo pareja y tampoco estoy en búsqueda. Me gustaría poder alquilarme algo sola, es mi deseo más grande", remarcó.

 

Cuatro de cada diez jóvenes en Argentina no puede acceder a una vivienda.
Cuatro de cada diez jóvenes en Argentina no puede acceder a una vivienda. 

En esa línea, Ariana, de 29, que estudia de psicología, trabaja en un negocio de ropa y vive junto a sus papás, ambos jubilados, en la localidad bonaerense de San Justo, La Matanza, expresó: “Mi caso es raro porque probé con vivir sola pero volví al no sentirme preparada para hacerme cargo de todo. Además, tanta responsabilidad, me quitaba tiempo para estudiar. Quiero recibirme el año próximo, entonces le doy prioridad a eso”.

Según la joven, sus padres le dijeron que pueden darle techo el tiempo que quisiera, pero ella sabe que allí no le queda mucho tiempo: “El día que termine la carrera y empiece a trabajar de lo mío, me iré”, destacó. 

Por su parte Nicolás, de 34 y mozo en un restaurante porteño, destacó que regresó a la casa de su abuela, quien lo crío, tras separarse de su mujer. “Nos fuimos a convivir muy jóvenes y cuando se agotó el amor, no dudé en venirme para acá. Tenía la posibilidad de alquilarme algo en Microcentro a un precio económico porque es de un conocido, pero lo descarté. Sabía que si tenía que pagar todo solo, con mi sueldo no iba a llegar ni a mitad de mes”, reconoció.  

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo), que realiza el Indec, un total de 2,3 millones de personas, o el 35% de jóvenes adultos no pudieron emanciparse. “Es un problema que persiste en el país hace, al menos, dos décadas y que frustra las perspectivas de futuro ”, indicó la investigación. ”Este alto porcentaje plantea un problema a futuro: existe una demanda latente de vivienda que no se está satisfaciendo”, añadió el trabajo.

En la interpretación de la fundación “esto puede deberse a que estos jóvenes no tienen ingresos suficientes para mudarse o carecen de ahorros para cubrir los gastos asociados con la independencia”.

“En el mediano plazo, esto genera un efecto negativo sobre la construcción, que no percibe a este segmento como un potencial demandante y, entonces, no construye para ellos. Este es un ciclo vicioso que impide la independencia de estos jóvenes”, manifestaron y destacaron que “en las provincias del norte de Argentina, las dificultades para la emancipación son más acentuadas debido a los bajos niveles de ingresos, lo que está relacionado con la probabilidad de emanciparse”.

En contraste, en la Ciudad de Buenos Aires, el porcentaje de jóvenes no emancipados es muy bajo, siendo siempre de los más bajos del país”, agregó la Fundación. Este escenario puede explicarse por los mayores ingresos en la capital, a pesar de los altos alquileres y precios de inmuebles. En tanto, las principales ciudades educativas del país atraen a jóvenes que ya se han emancipado y establecen su hogar en esos lugares.

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