Murió José Yudica
El ex jugador de Newell's, Boca, Vélez y Estudiantes, entre otros clubes, falleció a los 85 años. Como entrenador logró salir campeón con tres equipos diferentes y ganó la Copa Libertadores de 1985 con Argentinos Juniors.
José Yudica falleció este lunes a los 85 años después de atravesar un delicado estado de salud. El rosarino es uno de los entrenadores más ganadores de la historia del fútbol argentino. Entre sus 6 títulos se destaca la Copa Libertadones obtenida con Argentinos Juniors en 1985.
El ex técnico hacía un largo tiempo estaba atravesando un complicado estado de salud y el pasado domingo se había agravado de su cuadro. Su muerte fue confirmada esta mañana por su hijo a través de las redes sociales
La triste noticia desató el duelo en el fútbol y rápidamente los clubes en donde brilló como futbolista o entrenador comenzaron su luto. "Se nos fue José. Nos dejó un exjugador, formador, director técnico, campeón y sobre todas las cosas, una excelente persona. Nos envuelve una tristeza enorme, indescriptible. Nos duele. A sus familiares, amigos y seres queridos, nuestros respetos. Gracias Piojo", manifestó Quilmes en un comunicado en Twitter.
Se nos fue José. Nos dejó un exjugador, formador, director técnico, campeón y sobre todas las cosas, una excelente persona. Nos envuelve una tristeza enorme, indescriptible. Nos duele.
A sus familiares, amigos y seres queridos, nuestros respetos.
Gracias Piojo. pic.twitter.com/ISpoXIv8Ku
Una noticia muy triste para todo el pueblo rojinegro
Nos dejó físicamente José Yudica, uno de nuestros más grandes ídolos. Gracias por la gloria, Piojo.#QEPD pic.twitter.com/kZrxzddXdy
Yudica nació un 26 de febrero de 1936, en Rosario. Los primeros pasos en el fútbol los dio en las inferiores de Morning Star, hasta que el dio el salto a Newell's, donde debutó en 1954.
Allí nació su apodo, "Piojo", comenzó a destacarse como wing izquierdo y brilló durante cuatro años. Fue entonces que llamó la atención de Boca, que finalmente lo contrató en 1959. Aunque según contó tiempo después, no era el club más adecuado para su estilo de jugo: “Hubiese sido mejor llegar a River. No por gustos personales, sino por el estilo de cada uno. En realidad, yo era un jugador para Independiente o Racing. Boca era el único equipo que no me tendría que haber comprado. Y me compró”.
Tras esto, la trayectoria del Piojo siguió con pasos por Vélez, Estudiantes, Platense, Quilmes, Deportivo Cali (donde encontraría su segunda casa), Talleres de Remedios de Escalada y San Telmo, club donde se retiró en 1971. Pese a su inteligencia y habilidad, Yudica sólo obtuvo dos títulos en esos 17 años de carrera (campeón en 1969 con Deportivo Cali y en 1970 con el elenco de Remedios de Escalada).
En total jugó 459 partidos y convirtió 80 goles. También registró un breve paso por la Selección. Disputó 4 encuentros y marcó un tanto en la Mayor. Antes, como juvenil, había participado de 11 cotejos con 4 gritos.
Sus primeros pasos como técnico los dió en Altos Hornos Zapla de Jujuy -entre 1972 y 1976, y rápidamente consiguió resultados: clasificó al equipo al torneo Nacional. En la Zona B, estuvo a punto de pasar a la fase final, pero quedó segundo, a un punto de Newell’s.
Luego, de pasos fugaces por La Lepra y Colón, llegó a Quilmes, y no sólo logró salvarlo del descenso, sino que al año siguiente lo consagró campeón del Metropolitano 1978. Más tarde, regresó a Rosario y luego estuvo en el banco de suplentes de Estudiantes, donde estuvo sólo un año para luego regresar a Quilmes –que había perdido la categoría- y devolverlo a Primera.
Al año siguiente dirigió su primer y único equipo grande, San Lorenzo, donde repitió su último logró, lo coronó campeón en la B y lo devolvió a la máxima división del fútbol argentino.
En 1985 con Argentinos Juniors alcanzaría su mayor gloria consiguiendo dos títulos: el Nacional 1985 y la Libertadores 1985. Y también estuvo a punto de vencer a Juventus en la final del mundo, pero terminó imponiéndose el equipo italiano en los penales.
"Quizás me quedó una espina clavada por no vencer a la Juventus y salir campeón del mundo en Japón. Pero no porque no haya tirado al equipo atrás con una ventaja de dos a uno. En el fútbol todo está fuera de control hasta último momento. Argentinos jugó muy bien. Juventus también. En los penales ganaron ellos", contó en una de sus últimas entrevistas, que el concedió el año pasado al sitio Catamarcactual.
"¿Y qué pasa con eso? No me cambia mi manera de pensar. No tengo dudas. Especular nunca fue lo mío. Nunca. Así gané y perdí, con toda la tristeza que significó perder aquella final. En los vestuarios, estábamos muertos. Pero aunque parezca mentira, enteros", reflexionó.
Años más tarde le llegaría su mayor alegría personal, al consagrarse campeón con Newell’s en la temporada 1987/88: “Me sucedió lo que, quizás, no le sucede a nadie. Ser hincha del club, ex jugador y, además, entrenador campeón. Es como una de esas películas que no se olvidan”. Con ese nuevo título se convirtió en el primer DT de la Primera del fútbol argentino en ser campeón con tres equipos diferentes.
Y pese a que fue al Bicho al que le dio los mayores logros, también fue allí donde atravesó uno de los peores momentos de su vida. Fue en 1992 cuando la barra se acercó a un entrenamiento a recriminarle los motivos de la mala campaña del equipo. Y la fuerte personalidad del rosarino lo llevó a enfrentarlos.
Los violentos comenzaron a agredir a su hijo –era su ayudante- y él respondió sacando un arma y disparando al aire, para luego alejarse a las corridas. Años más tarde, el "Piojo" reconoció: “Hoy haría lo mismo. Cuando tuve problemas, ¿a mí quién me defendió? Nadie. Ni los directivos. ¡Y casi matan a mi hijo! Ellos, incluso, son los que, a veces, te mandan esta gente”.
#AAAJ La A. A. Argentinos Juniors lamenta el fallecimiento de José Yudica, quien fuera Director Técnico de nuestra Institución en la obtención del Torneo Nacional y Copa Libertadores en 1985. Enviamos nuestras condolencias y acompañamos a sus familiares y seres queridos. pic.twitter.com/e8cOFXTKgd
— Argentinos Juniors (@AAAJoficial) August 23, 2021Pocos años después de aquella desagradable situación, a su regreso del Pachuca de México, su exitosa carrera como entrenador se cortó abruptamente y nadie volvió a llamarlo para dirigir. “Siento que me jubilaron antes de tiempo, pero yo tengo la esperanza de dirigir otra vez. No hago otra cosa que respirar fútbol”, decía, con nostalgia. Hoy el fútbol argentino está de duelo por el querido Piojo, que dejó su huella con los botines y en el banco de suplentes.
Desde entonces seguía conectado con el fútbol, aunque ya sin oportunidades para poder mostrar sus conocimientos. Desde hace varios años vivía en en Banfield, junto a su esposa Antonia. Allí, en el jardín del fondo de su casa siguió pegandole a la pelota con su zurda.
Se quejaba de la actualidad del fútbol argentino porque sostenía que “se jugaba feo", aunque rescataba al River de Marcelo Gallardo: “Es el fútbol que me gusta ver, no quiero otro”.
Y en aquella mencionada entrevista dejó en claro que nunca cambiaría su forma de pensar: "No me puedo quejar. Me fue bien. Jugando y dirigiendo. Eso sí: siempre respetando una línea y estilo de fútbol. Una manera de jugar al fútbol. Lo que me genera orgullo es que nunca me traicioné. Ni quise ganar partidos o títulos haciendo lo que no sentía. Eso conmigo nunca tuvo cabida".

