¿Qué pasa en el cielo este mes?
Elste mes ofrece un espectáculo visual único con el acercamiento de los planetas más brillantes y una formación lineal en el firmamento. Los mejores momentos para observar estos fenómenos sin necesidad de telescopios profesionales.
Este mes, según informó recientemente la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), trae una agenda cargada para los entusiastas de la astronomía.
Los protagonistas principales son Marte y Venus, que dominan el horizonte en distintos momentos del día, sumado a una alineación que permitirá ver varios planetas en una sola línea imaginaria a través del cielo.
El brillo de Marte y el despliegue de Venus
Durante las primeras semanas del mes, Marte destaca por su característico tono rojizo. El planeta se ubica en una posición favorable para la observación nocturna, ganando altura a medida que avanza la noche.
Por su parte, Venus retoma su lugar como el "lucero de la tarde", asomando con intensidad poco después de la puesta del sol hacia el oeste. Su brillo supera al de cualquier estrella, lo que facilita su identificación a simple vista incluso en zonas con contaminación lumínica.
La gran alineación planetaria
El punto máximo del mes ocurre con la alineación de varios planetas del sistema solar. Este fenómeno sucede cuando la Tierra, Marte, Júpiter y Saturno parecen formar una línea recta desde nuestra perspectiva.
Para captar este momento, el horario ideal es antes del amanecer.
Los observadores deben dirigir la mirada hacia el este y el sureste, donde los puntos brillantes se distribuyen siguiendo la eclíptica (la trayectoria aparente del Sol).
Recomendaciones para la observación
Para aprovechar estos eventos, el calendario astronómico sugiere prestar atención a las siguientes fechas y condiciones:
15 de febrero: La Luna se posiciona cerca de Marte, creando un cuadro visual destacado para la fotografía astronómica.
22 de febrero: Venus alcanza un punto de gran visibilidad en el cielo crepuscular.
Condiciones: Se recomienda buscar sitios con horizonte despejado, especialmente hacia el oeste para los eventos del atardecer y hacia el este para la alineación matutina. Aunque los planetas son visibles de forma directa, el uso de binoculares permite distinguir detalles adicionales, como los satélites galileanos de Júpiter o la fase creciente de Venus.
Fases de la Luna para en febrero
- 1 de febrero: Luna llena
- 9 de febrero: Cuarto creciente
- 17 de febrero: Luna nueva
- 24 de febrero: Cuarto menguante
El cielo de febrero cierra con una Luna nueva que favorece la observación de objetos más tenues, como cúmulos estelares y nebulosas, al reducirse el resplandor natural del satélite.
Más allá del brillo de los planetas, las constelaciones de invierno (en el hemisferio norte) y de verano (en el sur) presentan figuras emblemáticas que sirven como guía para localizar otros objetos celestes de gran interés astronómico.
Orión y el "Hexágono de Invierno"
La constelación de Orión se consolida como el punto de referencia principal. Sus tres estrellas centrales, conocidas como el "Cinturón de Orión", permiten encontrar fácilmente a Sirio (la estrella más brillante) hacia un lado y a la constelación de Tauro hacia el otro.
En Tauro destaca la estrella gigante roja Aldebarán y el famoso cúmulo de las Pléyades, un grupo de estrellas jóvenes que se percibe a simple vista como una pequeña mancha neblinosa.
Consejos para localizar constelaciones
Para reconocer las figuras estelares, se recomienda iniciar la observación desde Orión y desplazarse hacia las constelaciones vecinas de Géminis y Auriga. Géminis se identifica por sus dos estrellas principales, Cástor y Pólux, mientras que Auriga destaca por Capella, una de las estrellas más brillantes del cielo.
La ausencia de Luna llena hacia finales de febrero garantiza un cielo más oscuro, condición necesaria para distinguir las estrellas menos brillantes que conforman las figuras de Cáncer y Leo, que comienzan a ganar terreno en el horizonte oriental durante la medianoche.

