Uki Deane, el "gaucho influencer", quiere plantar un millón de árboles: "Busco generar conciencia"

Con su ONG PlantArg, busca revertir los efectos de la contaminación a través de la plantación y protección de especies nativas.

Uki Deane, el gaucho influencer que el año pasado estuvo en el centro de la polémica tras ser acusado de gordofobia por pedir modelos "con abdominales marcados" para su marca de ropa, ahora dice ser un "amante de la naturaleza".Es por eso que fundó la Organización No Gubernamental (ONG) PlantArg, con la que se propone preservar bosques nativos en distintas provincias para mitigar el cambio climático y ayudar a reducir la huella de carbono.

 

Deane sabe que su proyecto no va a salvar el mundo, pero que “la idea es abrir ojos, que la gente hable del cambio climático y se involucre, se de cuenta de que hay proyectos en el mundo, cómo es el tema del reciclaje", expresó a TN desde Nueva York.

Su empresa de trajes de baño, Bermies, ya tenía un lado ambiental: están hechos de botellas de plástico recicladas. Según dijo, quiso “buscar otra vuelta para ayudar a reducir su huella de carbono y hacer algo bien para el planeta” pero no sabía a donde acudir. “Hay una falta de confianza en las ONG, algunas con CEOs millonarios, no se sabe a donde va la plata”, opinó.

Entonces el influencer pensó: “¿tengo toda esta movida, con miles de seguidores, por qué no lo hago yo?”. Y puso manos a la obra. Ocho meses después nació PlantArg, una ONG que fundó en EEUU para evitar “la burocracia” de la Argentina.

Uki Deane, el "gaucho influencer", quiere plantar un millón de árboles: "Busco generar conciencia"
El influencer es hijo de la ex conductora Mónica de Álzaga.

Todo nació de una dolorosa observación: “La Argentina es uno de los países que más está desforestando. Hay tala ilegal en todo el país para la ganadería y la agricultura, y pocos proyectos de plantación para compensar el daño hecho”, contó.

Según dijo, en el país el tema de plantar un millón de árboles “se trató varias veces pero nunca se logró porque las ONG nunca se ponen de acuerdo, hay mucha competencia y pocos donantes”. S

Su plan es fácil, él junta la plata y la distribuye a distintas organizaciones del país. Para ello se alió con Aves Argentinas, una entidad con más de 100 años de trayectoria en la protección de las aves silvestres y la naturaleza. “Ellos van a hacer el seguimiento técnico y se encargan de la recepción de los fondos. Yo no sacó nada de plata, yo lo hago por la causa, doy recursos y mi tiempo”, afirmó.

Hace dos semanas lanzó una página web donde se pueden hacer donaciones de $300 o -3 dólares para los que están en el exterior- que equivalen a un árbol. Al cierre de esta nota recibió donaciones por cerca de 34.000 árboles.

“Vamos un 3%. Ahora estoy tratando de seducir empresas para que hagan grandes donaciones y avanzar más rápido”, explicó. Para poder empezar con las plantaciones, necesita reunir una cantidad importante de dinero “por un tema de economía de escalas”.

Según explicó, el proyecto se divide en dos partes: una pasa por la compra de campos susceptibles de ser talados con las ONG Banco de bosques y Aves Argentinas y la otra parte es la plantación de árboles, que se hará a través de la compra a viveros o la creación de viveros propios. Se trabajará en diferentes zonas del país como Misiones, Chaco, Córdoba, Salta, Chubut, Río Negro y Tierra del Fuego.

Uki Deane, el “gaucho of the Pampas”

Uki Deane es el hijo mayor de la exconductora Mónica de Álzaga y de un empresario estadounidense y saltó a la fama en 2017 como unos audios de whatsapp en los que invitaba a un par de amigos a una fiesta con una mezcla de inglés con español.

Hace tres años se volcó a Instagram a generar contenidos” por un tema de diversión personal, como un hobby”. Su cuenta explotó en la cuarentena, que lo encontró varado en un campo familiar. Con su personaje de “gaucho of the Pampas” y su caballo Walter consiguió a más de 1 millón de seguidores - o Uki Lovers- en Tiktok y casi medio millón en Instagram.

El año pasado, Uki estuvo en el centro de una fuerte polémica por un mensaje discriminatorio en las redes cuando salió a buscar modelos para su marca de trajes de baño y pidió chicos con abdominales marcados. “Yo pongo a un gordo y no me vende la marca”, dijo entonces y recibió una lluvia de críticas.

“Me acusaron de gordofobia, de que no vendía ropa XXL. Pedí disculpas, explore el mercado y ahora tengo mallas XXXL en un depósito, nadie las compra pero la posibilidad existe”, afirmó, todavía dolido y molesto por el episodio.

Producto de esta polémica, en las redes hay muchos que lo acusan de querer hacer “greenwashing”, o sea marketing disfrazado de filantropía y compromiso ambiental. En otros términos, un “lavado de imagen”.

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