INFORME ESPECIAL

Vacaciones "gamer": cómo regular el uso de videojuegos en tiempos de receso escolar

Crónica dialogó con especialistas sobre un tema que preocupa a los padres. ¿Qué función cumplen las consolas hoy en día, además de entretener?

En tiempos de vacaciones, el "start" permanente parece haber desplazado por completo al "game over" en las diferentes consolas de juegos que hay hoy en día en muchísimos hogares de Argentina. Se trata de una situación que deriva en períodos interminables frente a la pantalla por parte de niños y adolescentes y, a la vez, pone en evidencia las dudas de los adultos a cargo respecto a cómo regular adecuadamente el empleo de estos dispositivos.

En este sentido, los especialistas hablan de un uso saludable de las diferentes consolas, período que se suele vincular con una permanencia no mayor a las dos horas diarias para aquellos menores cuyas edades oscilen entre los 6 y los 17 años. Una limitación horaria que en los hechos resulta por demás irreal, dado que en la gran mayoría de los sitios donde hay un equipo de videojuegos los niños o adolescentes de la casa suelen mínimamente duplicar ese tiempo con el joystick en mano y, en consecuencia, descuidan actividades esenciales y necesarias como el descanso y la interacción con la familia y los amigos.

En la mayoría de los casos, los "gamers" son varones que, producto de una frecuencia cada vez más extendida frente a la pantalla, comienzan a potenciar una obsesión que muchas veces puede derivar en tristeza, depresión, ansiedad, timidez y agresividad, ya que quieren jugar cada vez más y ya no les interesa otra actividad.

Según una psicóloga, las pantallas cumplen hoy una función emocional y de contención.
Según una psicóloga, las pantallas cumplen hoy una función emocional y de contención.

En este sentido, la licenciada en psicología Daniela Gasparini argumentó ante Crónica que "cuando esto no es de uso limitado, empiezan a aislarse progresivamente, buscan excusas para no salir de su casa y así permanecer frente a la pantalla". Además, la profesional alertó que "el exceso de esta actividad se traduce mínimamente en un problema de salud mental, pero no el único".

Ante semejante problemática en avance, la psicóloga dejó en claro que "es responsabilidad de los adultos la educación digital porque ningún pibe se educa solo". "Es importante estar adaptados a los cambios tecnológicos, a las nuevas formas de relacionarse, a los nuevos sufrimientos de la juventud, hay que fortalecer las redes de contención, la escucha activa y el diálogo en la casa", agregó.

Por otro lado, la también licenciada en psicología Laura Caballaro brindó una impresión diferente a la habitual respecto a este tipo de comportamientos de los menores frente a las tecnologías: "Mi mirada es más permisiva porque el contexto cambió, dado que hay menos espacios seguros para jugar, menos tiempo libre real, y adultos más cansados o ausentes emocionalmente. Pedir que salgan a jugar cuando no hay con quién, ni dónde, resulta una consigna vacía". Por lo tanto, la especialista argumentó que "muchos chicos pasan horas frente al celular o la PlayStation y desde una mirada psicológica, esto no puede leerse solo como exceso o problema: las pantallas cumplen hoy una función emocional". En referencia a este aspecto final que menciona, agregó que "estos dispositivos actúan como reguladores de ansiedad, del aburrimiento y de la frustración e incluso ofrecen un espacio de control y pertenencia en un mundo que, para ellos, suele ser más exigente y menos previsible que antes".

Las consolas de videojuegos cobran protagonismo en un contexto de inseguridad para jugar en la calle.
Las consolas de videojuegos cobran protagonismo en un contexto de inseguridad para jugar en la calle.

En este contexto, la psicóloga también hizo alusión al rol de los padres frente a esa prolongada de los niños frente a las pantallas, expresando que "la responsabilidad adulta no está en prohibir, sino en acompañar y dar sentido". "El riesgo no es el tiempo frente a la pantalla, sino cuando la misma se vuelve el único refugio emocional", sumó. Y, al mismo tiempo, aclaró: "Las pantallas no son el enemigo. El verdadero problema aparece cuando no hay adultos disponibles para ayudar a los chicos a habitar tanto el mundo digital como el real".

En conclusión, ambas profesionales confluyeron, desde perspectivas diferentes, en que es crucial encontrar las alternativas para limitar los tiempos de uso de la consola sin recurrir a impedimentos bruscos. Para eso, plantean acudir a la presencia, la cercanía y el diálogo, así como a actividades alternativas que representan una muestra de interés hacia sus hijos.

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