CAMBIOS

¿Vos de qué te reís? La reinvención del humor argentino, los temas que ya no causan gracia y la mediación de las redes sociales

Crónica conversó con tres comediantes populares para aproximarse a las transformaciones que experimentó el humor a lo largo de la última década. Estos son los testimonios de Chichilo Viale, Carola Oyarbide y Marina Castillo. Pasen y rían.

Si hay algo que caracteriza al humor argentino es la picardía y la osadía con la que cómicos y cómicas despliegan sus actos con destreza, particularidad que mantiene viva la esencia de ese "ser argentino" del que se habla tanto. Sin embargo, es inevitable reparar en que el humor experimentó transformaciones, en gran parte, porque el entorno social no es el mismo de hace una década, y mucho menos el de hace treinta años atrás. 

En este sentido, tampoco se puede pasar por alto la profunda transformación que provocó la emergencia y amplificación a escala global de las redes sociales, modificando, no sólo la forma de relacionarse, sino también la forma de concebirse. Frente a este panorama, se destaca la labor de grandes humoristas que, históricamente, debieron aprender a interpretar el clima de época para actualizar sus performances y empaparlas de sentido. 

¿Hoy, la gente se ríe más, o menos? ¿Cuesta más hacer reír? En búsqueda de respuestas, Crónica conversó con tres figuras destacadas del ámbito, Amilcar “Chichilo” Viale, Carola Oyarbide y Marina Castillo, con objeto de intentar comprender cuáles son los desafíos para hacer humor en el presente, devenidos de la irrupción de las nuevas tecnologías. 

El boom de las redes sociales: ¿Cómo es hacer humor en territorio digital?

"En la actualidad, el humor se repensó y hay cosas sobre las cuales ya no se hace comedia. Fuimos creciendo y aprendiendo a no reírnos de cualquier cosa, o al menos de cosas que nos hacen doler", reflexionó Marina Castillo, actriz y dramaturga que actualmente trabaja en la obra creada e interpretada por ella, "Feíta", con la cual seguirá girando durante enero por la Costa Atlántica y Carlos Paz.

 

 

 Marina Castillo, creadora y protagonista de
 Marina Castillo, creadora y protagonista de "Feíta".

Por su parte, Carola Oyarbide, actriz de teatro y Stand Up que integra la formación más reciente del grupo Los BlaBla, coincide en que el humor, actualmente, "sin dudas es distinto a una década anterior", pero lo concibe desde una mirada más “desesperanzadora”. "Hay algo globalizado del consumo de redes, como los virales, por lo que nos manejamos con los mismos tópicos en todos lados. El algoritmo nos lleva a que nos ríamos de las mismas cosas y nos volvamos un poco a vagos...", consideró. 

Asimismo, en el último tiempo la actriz observó una "desprofecionalización de la comedia", al detenerse en la tendencia de argentinos y argentinas de valerse del humor para la supervivencia: "Hay algo del estereotipo argentino de que nos tomamos todo con humor, porque nacemos en contextos de crisis en donde reír sirve para la familia, para descansar de la realidad. Hoy, casi todos somos o nos creemos comediantes, por las redes, en el grupo de amigos...".

En esa línea, Oyarbide enfatizó en la idea de que el encuentro entre el público con el humor "de oficio", sigue siendo una suerte de instante necesario. "Termina pasando que cuando la gente descubre a comediantes con oficio o que pueden usar el humor como canalización de algo más profundo, la risa es distinta y más honesta".

 

 Carola Oyarbide, actriz en
 Carola Oyarbide, actriz en "Carola cartoon" y "Modelo Vivo o Muerto".

Con varios años más en la mochila, Chichilo Viale -cómico de extensa trayectoria y, a esta altura, uno de los más reconocidos en el "palo" del humor costumbrista-, opinó que ahora la risa se volcó a "la autocrítica, al Stand Up, al antihéroe y la realidad. Nos reímos de nosotros mismos". El creador de “El Borracho”, su personaje más icónico, nota que hay una lejanía entre el humor actual con el de sus inicios, allá por los ochenta. "Antes era común escuchar una historia, ahora mutó para la realidad, para lo que posiblemente nos pase a nosotros", sostuvo.

Además, Viale analizó lo que sucede con la materia prima del humor tradicional: el chiste. "El chiste en sí, funciona menos", explicó. Mientras que, "lo que perdura es el absurdo, que sigue siendo algo muy divertido, sobretodo, el absurdo de la realidad". 

La visión desesperanzadora de Carola Oyarbide puede tener algo que ver con el hecho de que el surgimiento de las redes sociales modelaron nuevos sujetos. La mirada hacia adentro, la valoración del propio trayecto, el "antihéroe" al que Chichilo menciona, son síntomas propios de una época hipermediatizada.

Los tres entrevistados están muy presentes en Instagram, generalmente en videos breves que sirven tanto para mostrar su trabajo, como para obtener mayor alcance. Chichilo Viale protagonizó en 2024 un programa de streaming llamado "La Torreja de mi Abuela", que volverá pronto con edición veraniega. Oyarbide, con una larga formación en teatro, desde 2016 aproximadamente sube contenido humorístico, más cargado de ironía; mientras que Marina Castillo, publica sketchs que diariamente reúnen numerosos likes. 

 

 Chichilo Viale, uno de los más grandes cómicos del humor costumbrista en Argentina.
 Chichilo Viale, uno de los más grandes cómicos del humor costumbrista en Argentina.

"Es todo un desafío hacer humor en redes: en un minuto tenés que contar algo que sea contundente, con principio y final, que dé risa. Es tirarte a la pileta y ver qué pasa", se sinceró Castillo, y añadió que, luego de unos años, desde sus debut instagramer durante la pandemia de 2020, empezó a entender "ese lenguaje, que es súper distinto al de otros". 

Chichilo afirma que las plataformas digitales sirven de "instrumento para la difusión de lo que cada uno quiere decir", y por eso, no le implicó "ningún problema" lanzarse a ese espacio virtual. A pesar de ello, en sintonía con la actriz de “Feíta”, el cómico concordó en que "las redes sociales tienen un código absolutamente indescifrable. Uno trata de estudiar permanentemente qué tipo de cosas sirven y cuáles no", es decir, que la risa se ve hoy ferozmente atravesada por lo que sucede en el entorno digital, lo algorítmico, lo segmentado y lo abreviado. 

¿El humor actual puede armar comunidad con los nuevos formatos?  

En este punto, vale preguntarse de qué manera se construye comunidad hoy, con sujetos presentes en dos espacios en disputa: el virtual y el físico. Ante este marco, tanto Oyarbide como Viale, ambos standuperos, conciliaron en que este formato es, también, una propuesta de humor comunitario.

"Es comunitario como cualquier tipo de arte, porque para existir, depende de un público que escuche. El Stand Up aúna a muchas personas", sostuvo la integrante de la recomendable “Modelo Vivo o Muerto” que volverá a la cartelera del teatro Metropolitan durante enero de 2025, y que a la vez protagoniza su espectáculoCarola Cartoon”.

Por otro lado, el humorista que pasó numerosas veces por el living de Susana Giménez y que desde 2018 actúa en “Stand Up de barrio”, opinó que dicho formato es "más autorreferencial. Hoy tiene que ver más con romper la cuarta pared". Sin embargo, aunque considera que "interactuar propone una 'impro' interesante", remarcó que no es "su estilo tercerizar el humor" en contacto directo con el público. 

¿Nos reímos de la política? Los límites del humor hoy

Algo sobre lo que es interesante bucear es el efecto humorístico de la política en la era actual. ¿Sigue haciendo reír como en las décadas del ochenta y noventa?, cuando cómicos del teatro y la televisión, como Tato Bores o Enrique Pinti, apostaban por expresiones que criticaban o cuestionaban la política de la época, que en aquel momento, comenzó a espectacularizarse y a abarcar espacios más allá del institucional.

Marina Castillo, intérprete y dramaturga a quien se la podrá ver en "Feíta" todos los viernes de febrero a las 21 horas en el teatro NÜN de Villa Crespo, afianzó que "sí, la política sigue dando gracia". Sin embargo, advirtió que "no solo hay que ser buen imitador" para reírse de la política o hacer un espectáculo de ello.

La tesitura que señala Oyarbide a continuación, refleja algo de la hipótesis de Castillo:  “Era de valientes hablar de cosas que no se estaban diciendo. Hoy todo el mundo dice todo, y todos tienen su verdad sobre las cosas. Hablar de más ya no es de valientes, ni genera tanto impacto”. Y en base a la atmósfera que se percibe en el presente, agregó que "la crueldad gana porque invade todos los ámbitos, hemos entrenado mucho el músculo de la crueldad".  

En la misma línea de análisis y respecto a los límites del humor ante un momento en el que la amplificación de los mensajes es mega veloz, Carola considera que hoy "el límite lo genera uno, entendiendo dónde está parado y a dónde quiere atacar con el chiste". Además, enfatizó que, "hay una queja constante y ganas de opinar", así como "de que lo que el otro dice esté mal". 

Por su parte, Marina se aferra a la idea de que cada humorista atesora sus propios límites: "hay temas que yo no tocaría jamás, como la pedofilia o violencia de género. Ahora hay un montón de chistes que se están cuidando, o el humor machista, algo que genera un cambio en quienes escuchan como espectadores...", analizó. 

"El humor no tiene que ser políticamente incorrecto. A mí me hacen reír mucho cosas de lo absurdo, más que un ataque específico", resolvió Oyarbide. Además, insistió en que el enojo está primando en el arte del humor: “A veces se desdibuja un poco la bajada de línea con el chiste y termina ganando la primera. Ahí es cuando uno se incomoda como espectador". 

Desde su perspectiva, Chichilo Viale sostiene que se está cuidando de “hacer humor de negros y judíos”. También mencionó que “algunos cambios parecen ridículos”, por eso, en sus espectáculos continúa nombrando a “La Gorda Bety”, una amiga de la infancia cuyo apodo nació hace muchos años y que, en algunas ocasiones, levantó polémica.  

En un presente que parece en construcción, donde la política, la ironía generalizada y la dramatización de la crueldad parecen ir de la mano, los testimonios de los tres artistas permiten una aproximación a la estructura que estaría volviendo a trazar las líneas del humor, tanto en territorio escénico como virtual. Como los procesos sociales que acompaña, la risa está más viva que nunca, pero redefiniéndose. 

 

Esta nota habla de: