Ya no alcanza para facturas: las panaderías muestran cómo cambió el consumo en tiempos de crisis
Dueños de locales del sector consultados por Crónica advirtieron sobre una caída de venta del pan de hasta el 60% y un derrumbe mayor aún en el expendio de facturas que alcanza el 85%.
El pan, ese termómetro infalible de la mesa diaria de los argentinos, hoy refleja la historia de un derrumbe silencioso. En el último año y medio, la profundización de la crisis económica modificó drásticamente las dinámicas de consumo, obligando a los comercios de barrio del sector a transformarse en testigos directos del deterioro del poder adquisitivo.
En ese período, según dueños de panaderías bonaerenses consultados por cronica.com.ar, la venta de pan registró una caída de hasta el 60%, mientras que el expendio de facturas y productos de repostería, convertidos ahora en un lujo inalcanzable, se hundió un 85%.
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La recesión no sólo se mide en porcentajes, sino en los nuevos y dolorosos hábitos que se observan frente al mostrador. El clásico pedido "por kilo" quedó en el olvido, desplazado por una compra fraccionada al extremo donde los clientes solicitan estrictamente lo necesario para el día: dos flautitas o un puñado de mignones para acompañar la comida.
Sin embargo, la postal más cruda de la realidad actual la protagonizan los sectores más vulnerables. En un escenario de desamparo creciente, los panaderos señalan que se volvieron frecuentes los casos de jubilados de la mínima que, desbordados por la situación y sin ingresos suficientes para cubrir la Canasta Básica, se acercan a los locales no ya a comprar, sino a pedir dos o tres panes porque carecen de dinero como para adquirirlos.
"De un año y medio a esta parte, la venta viene en caída; se redujo de manera impresionante. Tenemos la mitad del trabajo, como mínimo. Es insostenible la situación", dijo Tamara Gutiérrez Núñez, quien es dueña de una panadería situada en en el 2235 de la avenida 13, entre las calles 77 y 78, de la localidad platense de Villa Elvira.
Contó que eso ocurre en su local pese a tener precios muy accesibles. Precisó que expende el kilo de pan común a $2.000 y a la docena de facturas la tiene en $6.000. Este medio comprobó que son económicos debido a que, en una pandería del barrio porteño de Almagro, el primer producto estaba en $4.800 y los segundos se ofrecían a $14.400.
Por su parte, coincidió con la situación crítica del rubro Martín Pinto, presidente del Centro de Industriales Panaderos (CIP) del partido bonaerense de Merlo e integrante de la comisión directiva del Centro de Industriales Panaderos Agrupados del Norte (CIPAN). Es dueño de un comercio del sector situado en el barrio de Loma Negra, en Merlo.
"En el último año y medio hubo una caída de venta de pan del 60%. Y, en lo que respecta a facturas y productos de repostería, el desplome es más pronunciado aún: un 85%", sostuvo Pinto.
Gutiérrez Núñez, en tanto, al pedírsele ejemplos de cómo se nota la pérdida del poder adquisitivo de los clientes en el mostrador, respondió: "Muchos compran por unidades. Cuatro bollitos de pan negro, dos flautitas, tres figacitas y así. Ni siquiera el medio kilo. Ni hablar de un kilo", detalló la comerciante.
Pinto, por su lado, citó un caso alarmante. "Algunos de los jubilados que venían todos los días a las 6 de la mañana a comprar tres pancitos negros y un grisín, hoy vienen y te piden, porque no tienen plata para comprar lo poco que llevaban", manifestó el dueño de la panadería de Merlo.
Contexto crítico y cierre de panaderías
Pinto advirtió sobre las múltiples panaderías que tuvieron que bajar las persianas producto de la crisis y atribuyó la situación al plan económico del Gobierno de Javier Milei.
"La caída libre la venimos sufriendo desde la devaluación que hizo este Gobierno nacional en diciembre del 2023. En marzo del 2024, ya teníamos casi 40 panaderías cerradas. Con la derogación de la Ley de Alquileres y lo que se dispararon la luz y el gas, muchos panaderos tomaron la decisión de cerrar porque sabían lo que se venía", expresó el integrante de la comisión directiva del CIPAN.
Y agregó: "El mes que viene, vamos a tener el nuevo censo de panaderías cerradas y, para mí, ya son 3.000 en el país. Desde Chaco, Formosa y Corrientes, me pasaron datos con los últimos cierres".
A su turno, la dueña de la panadería de La Plata contó que tienen que estar más tiempo atendiendo su esposo y ella en el local, con el fin de evitar pagar sueldos a empleados, debido a que la actividad del comercio ya no da para eso.
"Yo, aparte de la panadería, tenía dos maxikioscos: a uno tuve que cerrarlo definitivamente y al otro lo tengo inactivo ya que estoy viendo si puedo hacer una inversión para relanzarlo. Y, en la panadería, nos alternamos en la atención con mi marido para no pagar tanto empleado. Antes se podía pero, lamentablemente, ya no", finalizó Gutiérrez Núñez.
Por Juan Bernardo Domínguez/X/@juanbjd.

