SIN CLIENTES

No hay consumo: las ventas en panaderías cayeron 45% y muchas dejaron de ofrecer tortas y facturas

Los referentes del sector alertan no sólo por la caída de la demanda sino por el incremento en los costos. La preocupación inmediata es la continuidad de la actividad y el mantenimiento de las fuentes de trabajo.

La baja del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de la población provocaron un fenómeno inusual en uno de los alimentos más básicos de la mesa de los argentinos: el pan. Las ventas de ese producto cayeron el 45% entre el primer trimestre de este año e igual período de 2025, según estimaron fuentes del sector.

La fuerte caída hizo que los comercios ajusten fuertemente sus costos y reduzcan la oferta de algunos productos de precio más elevado, como las tortas y las facturas. En este último caso la demanda se desplomó un 85% y provocó el resurgimiento de la oferta a mitad de precio de remanentes del día anterior, en un intento por no desperdiciar la mercadería.

El crudo panorama fue trazado por Martín Pinto, titular del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN). El dirigente señaló que la problemática afecta tanto a pequeños comercios como a panaderías de mayor trayectoria que ven reducida su clientela habitual, y que los encargados de los negocios se debaten entre la incertidumbre económica y la falta de incentivos que permitan vislumbrar una recuperación a corto plazo.

La preocupación inmediata es la continuidad de la actividad y el mantenimiento de las fuentes de trabajo: "Si seguimos así, lamentablemente en lo que va de este 2026 vamos a tener un récord de cierres", vaticinó, y recordó que en los últimos dos años ya bajaron las persianas 2.000 panaderías en todo el país y se perdieron 16.000 empleos.

Pinto describió la gravedad de la situación: "Cuando la gente tiene menos plata en el bolsillo, lo primero que se resiente es el consumo en los barrios, y eso lo vemos todos los días en las panaderías".

El crudo panorama fue trazado por Martín Pinto, titular del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN). El dirigente señaló que la problemática afecta tanto a pequeños comercios como a panaderías de mayor trayectoria que ven reducida su clientela habitual, y que los encargados de los negocios se debaten entre la incertidumbre económica y la falta de incentivos que permitan vislumbrar una recuperación a corto plazo.La preocupación inmediata es la continuidad de la actividad y el mantenimiento de las fuentes de trabajo: "Si seguimos así, lamentablemente en lo que va de este 2026 vamos a tener un récord de cierres", vaticinó, y recordó que en los últimos dos años ya bajaron las persianas 2.000 panaderías en todo el país y se perdieron 16.000 empleos.googletag.cmd.push(function(){googletag.display('interparrafo02')});Pinto describió la gravedad de la situación: "Cuando la gente tiene menos plata en el bolsillo, lo primero que se resiente es el consumo en los barrios, y eso lo vemos todos los días en las panaderías".Martín Pinto, titular del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos.
Martín Pinto, titular del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos.

Entre otros detalles, las cámaras que agrupan a los panaderos apuntan no sólo a la caída de la demanda sino al incremento en los costos. En el aumento en el precio de los insumos para la producción se destaca principalmente la energía eléctrica que posibilita poner en marcha las maquinarias para producir y hace funcionar las heladeras. Por eso los comerciantes creen inviable una reducción de costos y señalan que, si la demanda no se recupera, será difícil salir de esta situación.

La consecuencia de todo este cúmulo de factores se observa en la cantidad de productos que se ven en muchas vitrinas. Ya no se exhiben las tortas de pastafrola ni los tradicionales sándwiches de miga. Ahorrar

Una heladera llena de tortas, imagen que ya no se ve tan a menudo en panaderías.
Una heladera llena de tortas, imagen que ya no se ve tan a menudo en panaderías.

Consumo: ¿Qué pasa en otros rubros?

Con mayor o menor intensidad, el fenómeno se repite en negocios de otros ramos. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas pyme descendieron 5,6% interanual en febrero y particularmente el rubro de Alimentos registró una baja del 8,7% en comparación con el año pasado.

"El descenso de gente en los locales disminuyó el total de operaciones del período. La gestión de stock responde a una demanda de elementos de  subsistencia", apuntaron desde la entidad.

"Los vendedores señalan el paso hacia bienes de precio de base y beneficios de bancos. La financiación con tarjetas de crédito en cuotas es la forma de pago en uso. El alza en servicios y transporte impacta en el margen de ganancia de comercios", detallaron.

"La carencia de dinero en los hogares restringe la cantidad de productos en las compras. La tendencia de los próximos meses quedará sujeta a la paridad entre ingresos y costos", agregó el trabajo de CAME.

La ocupación de mesas en restaurantes descendió de manera considerable.
La ocupación de mesas en restaurantes descendió de manera considerable.

Los precios en las panaderías

En los comercios de barrio el kilo de pan se ofrece a un promedio de $3.600. Si se trata de figacitas de manteca, el costo ya se eleva a alrededor de $4.500.

En su último informe sobre precios al consumidor, correspondiente al mes de enero, el relevamiento del Indec en el área metropolitana arrojó un promedio de $3.704 para el pan de mesa y de $4.122 para el pan flauta tipo francés.

En otros artículos, los precios son todavía más caros. Las facturas se comercializan a un promedio de $8.500 la docena. Los sándwiches de miga, en tanto, cuestan alrededor de $21.000 la docena. Eso explica la retracción de los consumidores y que algunos comerciantes ya hayan optado por dejar de venderlos.

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