El nacimiento prematuro de un bebé implica cientos de complicaciones tanto para la familia como para el pequeño, quien, muchas veces no sólo queda lejos de su madre, sino solito en una incubadora y rodeado de cables por un tiempo indeterminado.

En el año 2013 y en Dinamarca surgió una metodología que acompaña a los recién nacidos durante este proceso y hasta los ayuda a superar esos días, sin intentar quitarse todo lo que tienen conectado.

Se trata de los pulpitos tejidos a mano, que lucen unos tentáculos que simulan el cordón umbilical. Los resultados positivos hicieron que este movimiento se expandiera alrededor del mundo, por lo que Gabriela Strólogo y María del Mar Gelabert tomaron la posta en Argentina y se pusieron este proyecto solidario al hombro, que hoy se conoce como Abrazos de Pulpitos.

De esta manera, el Hospital Penna fue el primero en recibir pulpitos y luego se fueron sumando diferentes centros médicos, hasta llegar a 45 en todo el país. Gracias a la colaboración de las 80 tejedoras repartidas en todo el territorio nacional, ya se han donado más de 600 unidades.

En los últimos días, Abrazos de Pulpitos ha conformado una alianza de palabra con una empresa infantil que ha llegado a los bebés prematuros a través de sus pañales y ha entregado materiales para realizar 5.000 pulpitos.