Por Jorge Fernández Gentile
paranormales@cronica.com.ar

La relatividad especial ha generado una andanada de interminables debates y discusiones entre astrónomos, astrofísicos, investigadores y científicos, desde el mismo momento en que Albert Einstein lo propuso allá por 1905, y que generó un sinfín de especulaciones. Para quienes consideran imperioso que los seres humanos algún día puedan constituirse en una especie que surque el espacio sideral, este hecho científico es mas real de lo que parece.

Además, hay algunos conceptos teóricos que se han propuesto que indican que el viaje más rápido que la luz podría ser posible alguna vez, si se le encuentra la vuelta a realizar grandes distancias sin que el tiempo afecte al tiempo real transcurrido.

Una teoría indica que las naves extraterrestres utilizarían los agujeros de gusano, a través de agujeros negros, para realizar travesías de millones de kilómetros, en menos tiempo de lo imaginado. O sea, utilizarían una estructura de carácter especulativa que une dos puntos distantes en el espacio-tiempo. Algo que sería el nexo ideal para permitir a la especie humana el viaje espacial interestelar, sin importar distancias o el tiempo que se necesite para efectuar semejante viaje.

Eso sí, valga la salvedad: todo es, por ahora, dentro del terreno teórico. Claro que documentación desclasificada por el Pentágono, el máximo poder militar estadounidense, da cuenta de que ya hay documentación a mano desde principios de 2019 en la que quedaron al descubierto varios proyectos financiados por el Departamento de Defensa para investigar no solamente el fenómeno OVNI, sino también los agujeros de gusano y dimensiones alternativas.

E inclusive agregaban temas como portales estelares, energías transitables negativas y hasta el no menos enigmático análisis del manejo de dimensiones extra. E incluso citarían la factibibidad de que naves de otros mundos utilicen estos “caminos”. Como para que quede bien en claro que, aunque siguen haciendo “pruebas”, otros ya debieron avanzar en el tema, pero es poco lo que cuentan...

Einstein la tenía clara

Inicialmente, la teoría de los agujeros de gusano se propuso como una potencial solución a las ecuaciones de campo de la teoría general de la relatividad de Einstein. Poco después de que el genial físico publicara la teoría en 1915, físicos alemanes encabezados por Karl Schwarzschild encontraron una posible solución que no solamente predijo la existencia de agujeros negros, sino de corredores que los conectaban.

De todas maneras Schwarzschild también descubrió (y comprendió) que cualquier agujero de gusano que conectara dos agujeros negros colapsaría muy rápido como para que algo cruzara de un extremo al otro.

La única forma en que podría resultar viable su transitabilidad sería si estuvieran estabilizados por la existencia de la llamada “materia exótica”, con densidad de energía negativa. Lo cierto es que, toda esta complicada teoría que “exprimió” muchísimos cerebros de físicos e investigadores de todo el mundo, con las nuevas tecnologías de la actualidad ya se encuentra disponible para cualquier persona, entendido o apenas iniciado en el aparentemente intrincado tema.

Es por eso que astrofísicos de diferentes nacionalidades han desarrollado y publicado recientemente un conjunto de instrucciones, paso a paso, para que algún arriesgado se anime y trate de hacer un agujero de gusano del tipo “casero”. Claro que dicha exposición llega con las consabidas advertencias de cumplir con ciertos requisitos previos, como por ejemplo, que los fines a seguir son simplemente informativos. Y nada de hacerlo en tu casa... Aunque no parece ser un tema que demasiadas personas se animen a intentar probar, el explícito consejo deja todo bien en claro, ¿no?

Un agujero negro es...

Aunque suene muy alocado, a continuación se explicita una sencilla guía sobre cómo podría construirse un agujero de gusano cósmico transitable, que bien podría enviar una hipotética nave espacial a los confines del espacio más alejado. Estamos hablando de hipotéticos, aunque el equipo de astrofísicos ideó esta solución, que técnicamente podría enviar a los viajeros a un rincón distante del Universo. El documento preliminar ha sido publicado en arXiv a principios de este mes por Paul Sutter, astrofísico de la Universidad Estatal de Ohio. Para ello, es necesario “crear” un agujero negro.

Representación gráfica de un agujero de gusano.

Hawking hizo lo suyo

 Para poder “transportarse” en el espacio a través de un agujero de gusano se necesita de un agujero negro. No, no es un trabalenguas. El “negro” es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada y densa como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella.

Sin embargo, los agujeros negros pueden ser capaces de emitir un tipo de radiación, la que fue bautizada como radiación de Hawking, conjeturada por el no menos genial Stephen Hawking en la década de 1970. Recientemente fallecido, el astrofísico había comprobado que la radiación emitida por agujeros negros no procede del propio agujero negro, sino de un disco que posee, llamado de acreción. La gravedad de un agujero negro, o su curvatura del espacio-tiempo, provoca una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada horizonte de sucesos.

Stephen Hawking en 1970 bautizó la "radiación de Hawking" emitida por los agujeros negros. 

Ninguna masa puede escapar de ese agujero, pero sí moverse. Se conjetura que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea, a la cual pertenece el sistema solar, hay agujeros negros supermasivos.

Así, un agujero negro cargado es un agujero negro teórico que lleva una carga eléctrica y tiene un agujero negro con carga opuesta en el otro extremo. Y el “vehículo” para moverse sería el agujero de gusano... Habría que ingresar a un agujero negro para después moverse como agujero de gusano. Esa sería la consigna. Eso sí, hay que estar previamente advertido de una realidad: los agujeros de gusano son por naturaleza increíblemente inestables. ¿Qué hacer entonces? El agujero negro debe estar extendido (léase estirado) y con el uso de un par de cuerdas cósmicas, traducidas en defectos hipotéticos y unidimensionales en el espacio-tiempo, podrían ser sostenidas en su lugar, aunque nada es seguro en esta teoría de la relatividad.

Sutter da su visión

Sutter explica a la revista Science Alert que “jamás querrás encontrarte a vos mismo, ya que te cortarían por la mitad como un sable de luz cósmico, pero no tienes que preocuparte mucho ya que ni siquiera estamos seguros de que existan, y nunca hemos visto uno por ahí en el universo”.

Es que aun cuando los astrofísicos ratifican su existencia, no se ha demostrado la misma en las cadenas cósmicas. Aún así, tanto físicos rusos como estadounidenses coinciden en que se podría medir su forma al observar las ondas que dejan en el espacio-tiempo. Lamentablemente, dichas ondas gravitacionales podrían minar la masa de los agujeros negros y hacer que al final colapsen sobre sí mismos. Pero la esperanza es que el agujero de gusano pueda ser estable durante un tiempo suficiente como para enviar algo o alguien.

Así, se basan para imaginar que ese sería el “canal” para recorrer el espacio-tiempo, de forma inimaginada por ahora. Es así ya que hay que imaginar a un agujero de gusano como una forma de conducto o túnel que conecta dos puntos en el espacio-tiempo. Si ese espacio es “transitable”, actúa como un atajo a través del espacio-tiempo, y que conectaría dos puntos que de otro modo estarían muy separados. Los agujeros de gusano podrían conectar diferentes puntos dentro de un solo universo o pueden conectar diferentes universos.

“Fatto en casa”

La forma más común en que se representan los agujeros de gusano es imaginar que estás sosteniendo un trozo de papel que representa el espacio normal. Pensá en viajar por el espacio como hacer un recorrido a lo largo de dicha hoja de papel. Se deberá marcar un punto en cada extremo y doblar el pedazo de papel a la mitad,y luego acercar los dos puntos, pero sin dejar que se lleguen a tocar.

Si viajáramos en el espacio normal (es decir, a lo largo de la hoja de papel -ver gráfico-), el viaje de una de sus marcas a la otra sería más largo que si hubiera un túnel o “agujero de gusano” que conectara los dos puntos del papel a través del espacio vacío. El ejemplo es simple y práctico. Y deja la teoría para pasar a ser algo comprobable. Sin dudas un tema realmente interesante y “practico”, al punto que va dejando de lado la simple teoría, y si continúan por ese camino, todo parece indicar que, más allá de pruebas “caseras”, el camino elegido debería ser el correcto. Aunque probar esta teoría a gran escala ya será otro cantar...

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