Por Florencia Bombini
salud@cronica.com.ar

En un restaurante, en un bar, en una fiesta, en una cena íntima, con amigos, con la familia, en pareja, o solo. En todas estas situaciones suele encontrarse una copa de vino, una botella de cerveza o un vaso largo con rastros de algún trago. Muchas veces el alcohol se considera como la compañía para disfrutar de buenos momentos.

Sin embargo, serán “buenos” siempre y cuando la conciencia y la responsabilidad acompañen, porque de lo contrario, la noche puede terminar con un accidente de tránsito o en alguna sala de algún hospital por intoxicación. Las campañas de concientización aumentaron en los últimos años justamente para disminuir este tipo de situaciones que se pueden evitar simplemente conociendo los daños que puede producir un exceso de este tipo de bebidas.

Cifras alarmantes

Un dato más preocupante aún que CONSUMO. Si de tomar se trata, puede ser una muy buena compañía o el peor de los enemigos las consultas vinculadas a este tema en adolescentes y jóvenes se han incrementado, por lo que la ingesta desmedida se ha convertido en un importante problema de salud pública.

Se estima que, en nuestro país, 1.700.308 personas mayores de 15 años padecen trastornos de abuso o dependencia de alcohol. De acuerdo al último estudio realizado por el Observatorio de Políticas Públicas en Adicciones de la Ciudad de Buenos Aires (2010), en los accidentes de tránsito producidos en las autopistas de la ciudad, el 23,8 por ciento de los conductores habían consumido alcohol y de ellos, el 50 por ciento eran menores de 25 años.

Para comenzar a comprender los posibles riesgos en caso de un exceso, hay que saber primero que el alcohol (etanol) es una sustancia psicoactiva que tiene efectos sobre el sistema nervioso central, por su capacidad de cambiar la percepción, el estado de ánimo y/o el comportamiento de las personas, dependiendo de la graduación alcohólica que posea la bebida, la cantidad consumida, presencia de otras drogas, la tolerancia de cada consumidor y la preexistencia de enfermedades.

Al respecto, la doctora María Valeria El Haj, directora médica de Vittal, sostiene que “la mayoría de las intoxicaciones por etanol son intencionales, ya sea por el consumo voluntario en abstemios y/o por alcohólicos crónicos que tienen una sobredosis. Con menor frecuencia se dan las ingestiones accidentales en niños con productos de uso domiciliarios que contienen alcohol”.

¿Cómo afecta al organismo?

La doctora El Haj explicó que el alcohol etílico se puede absorber por la vía digestiva, ya que es la más rápida dado que se trata de una sustancia hidrosoluble. De esta manera, un 20% ingresa a través de la pared gástrica y el 80% restante por el yeyuno íleon.

“El nivel y velocidad de la absorción varían según la vacuidad o plenitud gástrica y el tipo de alimento ingerido: las grasas, por ejemplo, retardan la absorción, las proteínas tienen acción menor y los hidratos de carbono, menor aún”, clarifica la profesional.

Así, el próximo paso, tras la absorción, es la distribución del etanol de manera uniforme en todos los tejidos y líquidos del cuerpo: la sustancia aparece en la sangre entre cinco y diez minutos luego de su ingesta y el pico máximo se produce a los 30 y 90 minutos, desapareciendo entre las 8 a 10 horas.

Es importante tener en cuenta el caso de las embarazadas, dado que la placenta es permeable al alcohol, sustancia que tendrá acceso libre a la circulación fetal, por lo que puede ocasionar alguna malformación congénita en el bebé.

Síntomas

De acuerdo a la explicación de la doctora El Haj, los síntomas de una intoxicación alcohólica dependen de los efectos inhibidores sobre las neuronas del sistema nervioso central.

En este sentido, se pueden reconocer distintos períodos según la concentración alcohólica en sangre:

1. Un período de embriaguez ligera (0.5 mg/ml a 1.5 mg/ml o 0.50 g/l a 1.5 g/l), que conlleva excitación.

2. Un segundo período (1.5 mg/ ml a 2.5 mg/ml o 1.5 g/l a 2.5 g/l), donde se halla ataxia, debido a su acción en el cerebelo, visión borrosa o doble, incoordinación muscular, disartria, hipotensión arterial y taquicardia, hipoglucemia e hipotermia, y hay amnesia total de lo ocurrido.

3. Un tercer período (2.5 mg/ ml a 3.5 mg/ml o 2.5 a 3.5 g/l), donde predomina la depresión del sistema nervioso central: somnolencia, luego estupor marcado, hipotensión, bradipnea, hipotermia, hiporreflexia, hipoalgesia, y amnesia temporal.

4. Un cuarto período (3.5 mg/ ml a 4.5 mg/ml o 3.5 g/l a 4.5 g/l o mayor) denominado coma alcohólico, en el que, además de aumentar considerablemente la depresión del sistema nervioso central, se presenta hipotensión con bradicardia, apnea, arreflexia y analgesia superficial y profunda, con graves alteraciones del medio interno, acidosis metabólica, hipoxemia, hipoglucemia e hipotermia y luego paro cardiorrespiratorio y la muerte debido a la parálisis del centro cardiorrespiratorio, ocurriendo habitualmente entre 1 a 10 horas después de la ingestión (si hay recuperación, ésta se retarda entre 24 a 48 horas).

La profesional agregó que el consumo prolongado de alcohol incrementa las posibilidades de sangrado de estómago o esófago, la inflamación y daños en el páncreas, daño al hígado, desnutrición y cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello, mamas y otras áreas.

El alcohol puede ser una buena compañía, siempre y cuando, se tome con la debida moderación y con conciencia de que el exceso puede generar graves daños, no sólo en la persona que ingirió de más, sino también en individuos que nada tenían que ver con la situación. Porque las consecuencias las conocemos todos.

Recomendaciones para disfrutar de una copa sin problemas

Los eventos sociales no se pueden evitar y el alcohol no es algo que esté prohibido. Generalmente, ambos aspectos van de la mano y por ello, la doctora El Haj brindó una serie de recomendaciones para consumir este tipo de bebidas y no sorprenderse con consecuencias poco gratas.

  • El alcohol deshidrata, por eso es importante tomar agua al mismo tiempo.
  • No mezclar alcohol con sildenafil.
  • Tener en cuenta que el alcohol reduce la potencia sexual.
  • Ante un problema de salud (diabetes, hepatitis, asma, o problemas cardiológicos) se recomienda evitar todo consumo de este tipo de bebidas.
  • No ingerir alcohol durante el embarazo, ya que puede causarle daño al bebé en crecimiento.    

¿Qué pasa si un amigo o un integrante de la familia tomó de más?

  •  No permitir que maneje.
  •  Trasladarlo a un lugar tranquilo y ventilado.
  •  Si se descompuso o se desmayó, ponerlo de costado para que no se ahogue si vomita.
  •  Aflojarle la ropa. Darle abrigo.
  •  No dejarlo solo. Darle mucha agua y llamar al servicio de emergencias