Bajar algunos kilitos, una decisión saludable
CRÓNICA SALUD Cuando hacer una dieta no sólo sirve para lucir una buena figura.
Por Gabriel Arias
salud@cronica.com.ar
Ya se acerca la estación de la primavera y con ella llegarán los primeros calores y las ganas de tener un buen cuerpo, pensando fundamentalmente en las futuras vacaciones. Por tal motivo, son muchísimos los que le apuntan a los gimnasios o a realizar dietas para mejorar su estado general, y fundamentalmente para que se vayan esos kilitos de más acumulados en el invierno, aunque la pérdida de peso no sólo es buena para tener una interesante apariencia, sino también porque beneficia en muchos puntos la salud interior de cada uno.
En un contexto general, es de vital importancia saber que el exceso de peso aumenta el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina con el paso del tiempo, diabetes tipo 2, pero también genera alteración en los valores en los lípidos, hispertensión arterial, enfermedad coronaria, accidente cerebrovasculat (ACV), Alzheimer, Parkinson, depresión, ansiedad, problemas psico-sociales, disfunción sexual, trastornos de la conducta alimentaria, enfermedad pulmonar, fatiga, problemas articulares, enfermedades hepáticas, cálculos de vesícula, diversos tipos de cáncer, várices y problemas ginecológicos (como infertilidad o trastornos menstruales). Aunque parezca increíble, la lista podría continuar, pero lo cierto es que debe quedar muy en claro que la pérdida de peso resulta un buen aliado para que el cuerpo luzca saludable en lo inmediato y además no sufra problemas o daños a futuro. Con este panorama, la obesidad pasa a ser una enfermedad compleja, que impacta en casi todos los sistemas del organismo y que debe ser abordada con cuidado para prevenir complicaciones que empeoran la calidad de vida y aumento en el riesgo de mortalidad.
A considerar
Para tener un parámetro a nivel números acerca de esta problemática, hay que mencionar que aquellos que presentan un Indice de Masa Corporal (IMC, peso en kilogramos dividido en dos veces por la talla en metros) normal (hasta 25) tienen un 80 por ciento de probabilidades de vivir hasta los 70 años, mientras que en aquellos con obesidad moderada (IMC entre 25 y 30) el porcentaje de llegar a esa edad se reduce al 60%, y en quienes presentan obesidad severa (IMC de 30 o más), las chances son sólo de un 50%.
Consultada la doctora Mónica Katz (M.N. 60.164), médica especialista en obesidad y miembro titular de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), comentó al respecto que “debemos tener en cuenta que la obesidad es una enfermedad en sí misma y ello conlleva dejar de lado la culpabilidad de las personas que la padecen, ya que no es un problema de falta de voluntad, sino que es un patología ligada al estilo de vida y su tratamiento es complejo, ya que vivimos en un ambiente obesogénico que favorece el sobrepeso”.
Hace 21 años...
Si bien el aumento de la obesidad comenzó a ser preocupante en la década de los años ´80, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció como enfermedad recién en 1997. Según las estadísticas de la última encuesta nacional de Factores de Riesgo de 2013, realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, 6 de cada 10 argentinos mayores de 18 años tienen algún grado de sobrepeso. Mientras que de acuerdo a dichos relevamientos, desde 2005 al 2013 la obesidad aumentó un 42,5%.
El sobrepeso y la obesidad se asocian al menos en el desarrollo de una veintena de enfermedades que involucran a casi todos los órganos o procesos fisiológicos de nuestro cuerpo, y ambas deterioran la calidad de vida de un sujeto y aumentan sus chances de llevarlo a la mortalidad.
Diferentes métodos
Si se habla de métodos para llegar a adelgazar, la alimentación es clave para perder algunos kilos de más. Por ende, hay que comer más verduras y frutas, en el caso de las primeras el aporte de su fibra hará que uno se sacie por más tiempo. Estas verduras pueden ser complementadas con huevo, pescado o carne magra. Por un tiempo dejar el pan y pastas refinadas. Además, hay que tratar de beber mucha agua y no tanto aquellas bebidas con azúcar, energéticas o isotónicas.
Otro paso positivo es el ejercicio físico de forma regular, que resulta clave para acompañar la alimentación, y por eso, hay que moverse al menos 30 minutos por día para quemar calorías. Algunos prefieren trotar o caminar, y otros se atreven a exigirse un poco más y corren mayores distancias o acuden a un gimnasio, aunque en estos casos primero hay que consultar a un profesional.
Problemática de la obesidad
1) Debido a que no nos cuidamos con las comidas y estamos excedidos de peso, puede generar un elevado aumento del riesgo de contraer diferentes tipos de enfermedades, de los más variados orígenes (Leer “20 males...”).
2) Es importante acudir a un nutricionista para medir Indice de Masa Corporal (IMC) en caso de comenzar una dieta.
3) No es un problema de falta de voluntad, sino una patología ligada al estilo de vida.
4) La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció como enfermedad en 1997.
5) Seis de cada 10 argentinos mayores de 18 años tienen algún grado de sobrepeso.
6) Frutas, verduras, huevo, pescado y carne magra son alimentos recomendables para una buena dieta.
7) Beber mucha agua y pocas bebidas con azúcar, energéticas o isotónicas.
8) El ejercicio es clave para acompañar la alimentación, por lo cual hay que moverse al menos 30 minutos por día para quemar calorías.
Los 20 más comunes
- La obesidad se asocia a esa veintena de males, al menos, los cuales se pueden enumerar sin que prevalezcan unos sobre otros, ya que todos pueden incidir de diferentes formas, según cada caso.
- Entre estos aparecen la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, las dislipemias (triglicéridos altos, baja el colesterol bueno y sube el malo).
- Inconvenientes con la hipertensión arterial y enfermedad coronaria (infarto de miocardio).
- Asimismo, motorizan un accidente cerebro vascular (ACV) y son tristes aliados de enfermedades degenerativas cerebrales (Alzheimer y Parkinson).
- Pero además, potencian estados de depresión y ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria.
- El exceso de peso genera inconvenientes de índole pulmonar (función anormal, disminución de la ventilación, asma bronquial).
- Trastornos del sueño y apnea obstructiva, fatiga y cansancio, problemas articulares (artrosis, artritis y gota).
- Enfermedades hepáticas (hígado graso, hepatitis no alcohólica y cirrosis), cálculos de vesícula, cáncer (colon, útero, mama, riñón, ovario, páncreas, próstata, esófago, hígado y algunos tipos de linfoma).
- Várices y flebitis y problemas ginecológicos (trastornos menstruales e infertilidad).
- Y como si fuese poco, problemas psicosociales y un motivo más que suficiente para complicar a una pareja como es la disfunción sexual.
- En ese contexto, la doctora Katz reflexiona: “Si bien el riesgo de diabetes tipo 2, trastornos en los lípidos, enfermedades pulmonares e hipertensión arterial resulta altamente incrementado en la obesidad, las otras asociaciones deben ser conocidas y consideradas”.

