Por Florencia Bombini
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Para conseguir un buen resultado, casi siempre hace falta una gran cuota de sacrificio. Esta frase se aplica en todos los aspectos de la vida: Para alcanzar un determinado rol en un trabajo, exponer un título universitario, adquirir una vivienda propia, disfrutar de un viaje y hasta para gozar de buenas condiciones de salud. En ese contexto: ¿A quién no le gusta lucir una sonrisa radiante? Muchas personas pueden sentirse intimidadas y hasta incómodas cuando tienen que posar para una foto, dado que no les gusta sonreír. Esto puede tener varias explicaciones, entre ellas, que no han iniciado el tratamiento de ortodoncia adecuado y necesario en estos casos, que les permitiría recuperar su sonrisa, sin complejos.

El sacrificio entonces tiene que ver con ese período que puede ser doloroso, aunque los resultados hacen que todo lo anterior haya tenido un sentido y, fundamentalmente, porque valió la pena. Y no sólo para lucir bien en una fotografía sino, y el punto más importante, para mantener una adecuada salud bucal que no genere problemas en el tiempo.

Malditos aparatos

El término brackets es muy conocido en la sociedad: a los chicos les genera temor y a los adultos les provoca esa sensación de iniciar un tratamiento para ver resultados positivos. Sirven para mejor la funcionalidad de los dientes y corregir la mordedura, entre otras funciones. Es decir, con este tratamiento se logra que los dientes estén alineados y que, de esta manera, se disminuya la producción de placa bacteriana y sarro, además de reducir la acumulación de comida en las piezas dentales.

Cuestiones de higiene

Al respecto, las odontólogas Lucía Benítes (MN 31796) y María Gaby Soechtig (MN 32633), asesoras de GUM, explicaron que los hábitos deben ser los mismos: cepillarse los dientes después de cada comida y realizar una limpieza interdental una vez por día. Sin embargo, lo que sí hay que modificar es “la técnica de higiene ya que al tener brackets es un poco más difícil de eliminar toda la placa bacteriana y la comida. La que recomendamos es la siguiente: por encima, por arriba y por abajo de los brackets. Para lo que queda en el medio es fundamental la ayuda de un interdental”.

Para ello, existen cepillos con cerdos en forma de V, que logran una mayor limpieza, dado que la parte central se encarga de los brackets y laterales de los dientes. También es importante tener en cuenta que el cambio de cepillo hay que hacerlo cada dos meses.

El período de duración del tratamiento suele ser de 18 meses, aunque dependerá de cada situación en particular. En ese lapso, el cuidado de los dientes debe ser fundamental, dado que la placa bacteriana es uno de los enemigos más grandes de los aparatos fijos, y de no ser removida en la forma adecuada, puede producir caries, inflamación en los dientes o encías y mal aliento.

Dolor, denominador común

Todas las personas que pasaron o están haciendo un tratamiento de ortodoncia pueden coincidir en que el dolor es una horrible sensación que se percibe tanto al principio como después de cada control. Sin embargo, para apaciguarlo, existe una cera que evita lesiones y alivia irritaciones. Se aplica directamente en los brackets sin dejar rastros ni un mal sabor en la boca. También se puede utilizar un gel protector, en caso de que aparezcan llagas o lastimaduras en la boca. Es un producto muy eficiente, sobre todo para los niños que padecen el dolor en el colegio.

¿Comemos de todo?

Los profesionales recomiendan no ingerir algunos alimentos durante el tratamiento, entre ellos los frutos secos, ya que pueden generar el desprendimiento de algún bracket. Es importante también evitar las golosinas, debido a que se puede enganchar o enredar entre los brackets.

En cuanto al nivel de azúcar en los alimentos se deben evitar aquellos que contengan altos niveles, como por ejemplo las bebidas azucaradas y jugos de frutas, ya que se puede filtrar en el cemento de los brackets y originar caries.

Las edades

“La Asociación Americana de Ortodoncia aconseja llevar al niño al ortodoncista a los siete años. Antes de esa edad, hacerlo en caso que los padres sospechen de mordida invertida o para el costado o también si perdió piezas por caries. Y después no hay límite de edad una persona de 90 años puede mejorar su función y estética”, comentaron las profesionales. En tanto, cada vez son más los adultos que acceden a este tratamiento, sobre todo, luego de “la inclusión de la ortodoncia invisible en el mercado” que es la que más prefieren, aunque los costos son más elevados.

Visita periódica

La odontología es una cuestión que hay que tener en cuenta al igual que todas las otras ramas de la medicina. Por ello, después de un período de sacrificio y de visitas al consultorio, los resultados harán que todo haya valido la pena. Los problemas serán parte del pasado y aparecerán las ganas de sacarse fotos para lucir la sonrisa.

Tratarlos desde pequeños es la mejor opción

De acuerdo a la explicación de varios especialistas en el tema, lo mejor es poner atención al desarrollo que los chicos van teniendo del crecimiento de sus piezas dentales.

En ese sentido, los especialistas de GUM indican: “La ortopedia de los maxilares ayuda a prevenir maloclusiones en niños ayudando al correcto desarrollo de los huesos, lo que haría que los dientes nazcan de manera natural y correcta”. El término maloclusión hace referencia al alineamiento anormal de los dientes inferiores y superiores, mientras que la ortopedia de los maxilares son los que realizan en los niños y puede presentarse en diferentes formatos.

“Cada vez hay más problemas no tratados de desarrollo (de las piezas dentales), como también la falta de función al comer cada vez más alimentos procesados, además de los dientes de leche que se pierden de manera prematura por caries. Entonces al querer salir los dientes salen y se ubican como pueden. Con visitas anuales al odontólogo se puede preservar la salud bucal y la posición dentaria”, agregaron las doctoras Benites y Soechtig.

Es decir, los padres tienen que prestar especial atención al crecimiento de los dientes en los chicos para llevarlos al especialista y comenzar el tratamiento adecuado.