Por Florencia Bombini
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La vida muchas veces suele poner a las personas frente a diferentes desafíos, de los cuales es difícil y, en algunas ocasiones, imposible escapar. Estos son los momentos donde uno puede estar ante un accidente de tránsito o doméstico y debe saber cómo actuar, aunque sea llamando a una ambulancia. También puede ocurrir que esté frente a una persona que sufra un accidente cerebrovascular (ACV) o un infarto y ahí entra en juego la importancia de saber qué hacer, de conocer los métodos de reanimación, y para ello existen diferentes talleres muy interesantes a los que asistir.

Pero también están las personas que padecen convulsiones y que necesitan ayuda en caso de estar acompañados. No es algo que cualquiera sepa ni lo enseñan en las escuelas ni en las universidades. Por eso es importante adquirir estos conocimientos para poder actuar de la forma correcta y no generar consecuencias peores que las propias convulsiones.

Para ello, en primer lugar, hay que entender de qué se tratan. Son ondas de actividad eléctrica anormal en el cerebro que constituyen un trastorno masivo de la comunicación eléctrica entre las neuronas. Si participan suficientes neuronas, la descarga de impulsos eléctricos causará síntomas que pueden producir desmayos, movimientos o comportamientos extraños, aunque la mayoría dura sólo unos segundos o minutos. Y es importante saber también que las convulsiones afectan a una de cada 10 personas en algún momento de su existencia.

En tanto, otro punto a aclarar antes de conocer los pasos a seguir es que la epilepsia es diferente, ya que consiste en un padecimiento que produce convulsiones reiteradas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todas las personas que han sufrido una convulsión tienen epilepsia, dado que otros factores, como la disminución del azúcar en sangre, una infección, un traumatismo craneal o algunas intoxicaciones pueden causarlas.

Señales más frecuentes

Para darse cuenta fehacientemente de que una persona está sufriendo un cuadro de convulsión, es muy importante conocer las advertencias que presentan los afectados en ese tipo de instancias. Las más frecuentes son los gemidos repentinos, caída al suelo, rigidez, respiración poco profunda, espasmos musculares y pérdida del conocimiento. Además, en crisis parciales aparecen otros síntomas como torpeza, dificultad al hablar, temblores, mirada al vacío, mientras que durante una convulsión tonicoclónica generalizada, también llamada epilepsia mayor o gran mal, es posible que la persona grite, se caiga, tiemble o tenga espasmos y no se dé cuenta de lo que sucede a su alrededor.

Los pasos a seguir

El tratamiento adecuado para las crisis neurológicas dependerá de cuál sea su causa, pero es fundamental que contemos con los conocimientos básicos para asistir a una persona que convulsiona. La doctora Valeria El Haj, directora médica de Vittal, explicó qué es lo que hay que hacer ante una persona que está sufriendo convulsiones.

Lo primero entonces es recostarla en el piso con los cuidados pertinentes y sin efectuar movimientos bruscos, muy por el contrario. Una vez realizado este paso, se recomienda voltear a la persona suavemente hacia un lado, ya que eso la ayudará a respirar de una forma más sustentable para el momento que está viviendo. Sin embargo, a la vez que uno está asesorando a un ser querido o un desconocido, hay que poner en consideración el ambiente y retirar de alrededor los objetos duros o filosos que rodean al afectado, para prevenir lesiones o accidentes. Asimismo es muy importante quitarle los anteojos a la persona, en caso de que los lleve puestos, así como también cualquier otro elemento que pueda dificultar su respiración, como una corbata o un pañuelo de cuello, por citar dos ejemplos muy comunes. Luego de asegurarse de que la escena sea segura, el siguiente paso es colocar la cabeza de la persona afectada sobre algo suave y plano como una campera doblada o una almohada.

También es fundamental saber que se debe anotar la hora en que sucedió el episodio y tomar el tiempo que dura la convulsión. El siguiente paso, que como todos tiene su importancia, es permanecer con la persona afectada hasta que recupere la conciencia, hablarle con calma y luego relatarle lo sucedido. Una vez que ocurra esto y con la situación en vías de alcanzar la normalización, hay que buscar si tiene alguna identificación médica que pueda servir de ayuda, ya que en muchos casos, esos pacientes tienen además otros males que atender.

Para no provocar consecuencias graves

Más allá de las precisas instrucciones para actuar frente a una persona que está sufriendo un cuadro severo de convulsiones, es muy importante tener en cuenta ciertos consejos brindados por la doctora El Haj para que el paciente no padezca consecuencias mayores a las que puede traer el propio síntoma.

En ese contexto, lo que se debe comprender desde el lugar de quien está atendiendo a un ser afectado, es que se debe tener presente que no hay que sujetar a la persona ni evitar que se mueva. Tampoco es recomendable poner nada en su boca que podría lesionarle los dientes o la mandíbula. Asimismo, en este punto, es fundamental aclarar que una persona con una convulsión no se puede tragar la lengua.

Atención con los cuidados

Tampoco hay que practicar respiración boca a boca, como en otros episodios que requieran los primeros auxilios más básicos. Y de igual manera, no ofrecer alimentos y menos que menos administrar medicamentos anticonvulsivos orales ni mantener a la persona de espaldas mientras se encuentre convulsionando. Si recupera la calma, entonces sí recostar al afectado, en lo posible en el piso, y de costado.

Otro detalle importante es que si se produce un primer ataque, una pausa y luego un rebrote, en cada caso habrá que tomar el horario de los mismos, porque resultarán de sumo valor para cuando los médicos o paramédicos que lo atenderán, a su llegada, tengan todos datos de lo que le sucedió a esa persona.

Debe entenderse que, en este tipo de emergencias, y aunque todos pongan buena voluntad, cada detalle que se genera, y los primeros cuidados que esa persona va teniendo, serán claves para que los profesionales que arriben al lugar continúen con su reacción. Es que si no se consideran los tiempos, no se lo recuesta en forma correcta, y no se le dan todos los cuidados que marcan las pautas preestablecidas, eso puede perjudicar al paciente y generar incluso posibles daños de diferente orden.