Durante los casi cinco meses de cuarentena, muchas mujeres de diferentes edades experimentaron cambios emocionales y físicos en sus ciclos habituales, que se manifestaron a través de cansancio, angustia o irritabilidad. El contexto exacerbó estas sensaciones en algunas de ellas, quienes las sufrieron de manera más intensa de lo normal, aunque quizás no sabían bien a qué atribuirlo.

El síndrome premenstrual (SPM) son esos cambios intensos que las mujeres perciben, que en muchos casos afectan su vida normal y que desaparecen cuando viene la menstruación. Existe incluso una situación todavía peor, extrema, llamada Síndrome Disfórico premenstrual (SDPM), que se manifiesta de la misma forma, pero elevado a la enésima potencia. Los síntomas más comunes son irritabilidad, ira, sensibilidad, alteraciones del sueño, sensación de depresión. Otros síntomas que pueden acompañar son físicos como dolores, hinchazón, aumento de peso, diarrea, etcétera.

"El SPM tiene que ver con cambios hormonales normales que se desencadenan luego de la ovulación, esto es, hasta dos semanas antes del período, que repercuten en forma marcada en mujeres susceptibles", explica la Dra. María Elisa Moltoni (MN 114737), ginecóloga de Halitus Instituto Médico.

 

Aunque se desconoce la causa exacta, "las mujeres con SPM tienen una sensibilidad especial a esos cambios hormonales, lo cual les causa una revolución emocional. Se sabe que en el cerebro hay receptores hormonales, y esas fluctuaciones hormonales repercuten entonces también en las emociones (sobre todo en mujeres que padecen de SDPM), así como en lo físico", advierte la especialista.

La situación de encierro dio lugar a que las mujeres prestaran más atención a este tipo de síntomas. Reconocer estas manifestaciones es fundamental para lograr un diagnóstico junto con un profesional. Para ello, "es recomendable que podamos registrar los síntomas por escrito durante dos meses: esto nos permite evaluar qué pasa con respecto al ciclo menstrual, es decir chequear si nuestros síntomas despiertan solamente antes de menstruar o bien duran todo el mes; a veces hay que descartar otras situaciones clínicas, porque puede confundirse con un trastorno de ansiedad, por ejemplo", afirma Moltoni.

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