Por Karina Limura
paranormales@cronica.com.ar

Muchas veces quizá hayas estado caminando por la calle y entonces viste cómo las luces de las calles comenzaban a tener interferencia o directamente apagarse. Y en todos esos casos siempre pensaste que se trataba de un acontecimiento normal o que podía suceder que la corriente eléctrica, e inclusive el mismo foco, no estuviera funcionando correctamente. Esta situación, en principio, no tiene nada de extraño. Sin embargo, puede llamar la atención que este acontecimiento se produzca con más frecuencia, y mucho más extraño es que siempre les pase a las mismas personas.

Los casos de este tipo carecen de una explicación racional y han sido bautizados bajo el nombre de Efecto SLI (Street Light Interferences), es decir, si se traduce literalmente del inglés, “interferencia de las luces de calle”. Este nombre fue acuñado por la autora de estudios de fenómenos paranormales Hilary Evans para denotar la supuesta capacidad de ciertas personas para encender o apagar las luces de seguridad de las calles o de los edificios, justo en el momento cuando pasan cerca de estas. Y a quienes los producen se los llama sliders (término en inglés con que se conocen a las personas que apagan las luces), mientras que en varios sitios de habla hispana se los denomina los apagafarolas.

¿De qué se trata?

El efecto SLI consiste en la facultad, normalmente involuntaria, de ciertas personas para interferir en el funcionamiento normal del alumbrado público. Estos acontecimientos se pueden traducir en que las luces se apaguen, se enciendan o varíen de intensidad cuando aquellos causantes del fenómeno se acercan a las mismas.

Los efectos se pueden dar con un solo farol o, como se ha comprobado, con varias luces a la vez. Algo menos habitual es que toda una hilera de luces perteneciente a una calle comiencen a apagarse de forma progresiva al paso de alguien, para encenderse a medida que el individuo se va alejando.

La visión de Evans

Según resalta Evans, en su libro sobre temas paranormales, el SLI es un fenómeno “basado en las afirmaciones de muchas personas de que involuntariamente, de forma espontánea, hacen que se apaguen las luminarias”.

En este mismo contexto, la escritora e in vestigadora indica que “no es consistente con nuestro conocimiento actual de cómo las personas interactúan con el mundo físico”. Las diferentes teorías remarcan que la electricidad estática o “algún tipo de energía emitida por el cuerpo humano” es la responsable del fenómeno SLI. Hay otra rama de pensadores, que enfatizan que estos hechos son causados por las capacidades psíquicas o psicocinéticas que poseen algunos seres humanos.

Más teorías

Entre varios de los autores que hablan de un gran fenómeno que sucede periódicamente y no se le presta tanta atención y se pasa por alto, Massimo Polidoro, considera que las afirmaciones del efecto SLI son como ejemplos de correlación que no implican causalidad, o de sesgo de confirmación. Y agrega que es mucho má probable que la gente se de cuenta cuando se enciende o se apaga una luz de una calle a distancia, o cuando se enciende y se apaga una luz de una calle en un estado estable, a cualquier distancia.

A todas estas oportunidades se le añade un modo de fallo de los faroles, conocido como “ciclismo”, en el que las lámparas de sodio de alta presión, llamadas SAP, se apagan y se encienden con mucha más frecuencia cuando se está acercando el final de su ciclo de vida útil.

Casos narrados

Un hombre contó en la página Espacio Misterio que algo muy parecido respecto de luces que se encienden y apagan le ocurrió hace poco tiempo. Contó que, en cuanto se aproximaba a los postes de iluminación, las lámparas se apagaban, y que en ningún momento pensó que este hecho podría estar relacionado con su presencia, y menos aún que su persona incidiera en el hecho. Además, contó que “a medida que las iba dejando atrás y ante mi estupor (las luces) se encendían de nuevo, una a una“.

Una segunda persona narró que le pasó algo similar junto con un grupo de personas y así lo atestiguó: “Caminábamos varias personas y cuando pasamos junto a una luz de alumbrado, se apagó. En broma, comentamos si es que estábamos embrujados o algo similar. En aquel momento no le dimos mayor importancia, pero recorridos unos metros, esta se encendió. Por lo que continuamos bromeando sobre el tema y riendo, hasta que pasamos por otra luz y ocurrió lo mismo, y así con tres luces más”.

El protagonista comentó que al ver qué pasaba con todas las luces de esa ve reda, entonces decidieron cruzarse a la de enfrente y ver que pasaba allí. Al cruzar y observar que lo mismo ocurría en las columnas del alumbrado dejaron de bromear y se dieron cuenta de que allí algo paranormal les estaba ocurriendo.

Sliders

Las teorías convencionales, además de que no pueden explicar casos como el anterior, dejan de lado aspectos curiosos del fenómeno, y es que algunos de los sliders no interfieren sólo en el alumbrado público, sino también en otros aparatos eléctricos, como cajas registradoras, televisores, cumputadoras, radios y otros equipos electrónicos.

Empero, además, en ocasiones, también interfieren con aparatos no eléctricos, sobre todo las brújulas. Un ser humano que tiene la capacidad de producir este efecto en un alumbrado público, conocido como Slider, se da cuenta de que la luz se enciende o se apaga cuando camina o conduce por debajo de ella.

Obviamente, esto podría suceder ocasionalmente por casualidad con una lámpara defectuosa, pero entonces no les pasaría de forma regular, sino que sería de manera ocasional. Son acontecimientos que suceden con la suficiente frecuencia como para hacer que estas personas sospechen que algo inusual está sucediendo con ellos.

Otros efectos

También puede pasar que estas personas modifiquen los niveles de volumen. Así. Se cambian en los televisores, radios y reproductores de música. Otra particularidad es que hagan que los relojes dejen de funcionar. O que los juguetes electrónicos de los niños comiencen por sí mismos a andar solos cuando el slider está presente.

Asimismo, muchos sliders son acusados de que si están cerca de tarjetas de crédito, débito u otras codificadas magnéticamente , pueden dañarse o se borra el código cuando están en su posición. Como quiera que sea, vivir con esa capacidad resulta en general una gran desventaja, aunque inicialmente pueda resultar, en cierta medida, divertido o gracioso.

Algunas conclusiones

A esta altura, según las últimas investigaciones y relatos que marcan que hombres y mujeres protagonizan en un porcentaje similar casos de efectos SLI, se puede establecer que no existe distinción en función del sexo.

Asimismo se observó que estos sucesos ocurren cuando la persona se encuentra caminando, pero también si viaja en automóvil, motocicleta o se encuentra en cualquier tipo de transporte, pero siempre que esté en movimiento. De todas maneras, el efecto se incrementa aún más si la persona se encuentra caminando, directamente conectada a tierra.

Las descargas eléctricas están relacionadas directamente con el fenómeno de los apagafarolas. El porcentaje de personas que aseguran recibir más descargas de las que podrían considerarse normales es de un 19%, aunque en general se hable de una cifra mucho mayor.

Asimismo, los sliders también suelen recibir shocks con máquinas expendedoras, interruptores, carritos de supermercados, el agua del grifo, y hasta pueden llegar a producir chispas en contacto con otras personas.

Frente a esto, los expertos en descargas eléctricas agregan que, cuando el cuerpo se recarga de energía, esta puede ser liberada en forma de calambres, o erizamiento del cabello, dolor de cabeza o cansancio. En ese contexto, según remarcaron las últimas investigaciones en el laboratorio del centro de Princeton Engineering Anomalies Research (PEAR), de esa ciudad de los Estados Unidos, surgió que el subconsciente puede efectivamente afectar a los dispositivos electrónicos.

Las personas son capaces de influir en la generación aleatoria de una computadora mucho más de lo que ocurriría simplemente por casualidad. Aunque el efecto SLI no es consciente, algunos investigadores indican que cuando se produce, a menudo esas personas se encuentran en estado emocional extremo, sea de felicidad o tristeza, que los potencia.

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