Por Gabriel Arias
salud@cronica.com.ar

Los profesionales indican que los primeros 3 años son claves para el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación de un niño, y por eso, expertos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) instaron a prestar atención a cualquier signo que pueda indicar la presencia de alteraciones en el desarrollo del lenguaje de los pequeños, condición que se presenta entre el 3 y el 10% de los menores de 5 años en una relación de 3 varones por cada mujer.

“La detección temprana de trastornos del lenguaje posibilita una intervención terapéutica oportuna para evitar poner en riesgo el desarrollo cognitivo, psíquico y social del niño, ya que el lenguaje funciona como un organizador de percepciones, experiencias, vivencias y conocimientos que posibilitan comprender e interpretar a otros seres humanos, interactuando en una dinámica comunicativa, integrándose y participando de su comunidad sociocultural”, relató la fonoaudióloga Irene Muchnik de Sobol (Matrícula Salud Pública 925).

El tema en detalle “Como en todas las áreas del desarrollo, el lenguaje sigue una trayectoria típica, donde los niños van aprendiendo a comunicarse siguiendo un camino común. Si bien el desarrollo madurativo suele tener tiempos distintos, siempre se da dentro de un parámetro similar y con un patrón de progresión de adquisición de pautas característico. Ahora bien, muchas veces la trayectoria es normal, pero a edades más tardías y, en ese caso, estamos frente a lo que llamamos ‘hablantes de inicio tardío’. Por ejemplo, un niño de 2 años que dice pocas palabras aisladas y aún no puede juntarlas en una frase de dos palabras”, explicó el Dr. Nicolás Cacchiarelli (M.N. 103.685 y miembro de la SAP).

Estos son niños con vocabulario de menos de 50 palabras y/o ausencia de frases de dos palabras a los 2 años. El 44% evoluciona a los 3 años a tener un trastorno específico del lenguaje y se beneficia de un tratamiento temprano. Es un error pensar que “ya va a hablar” y esperar. “Aguardar la recuperación espontánea puede privar al niño de una intervención acorde con sus necesidades en el momento óptimo para su evolución”, insistió Cacchiarelli.

Más alternativas

En otros casos, la trayectoria se altera y se pierden pautas que se habían alcanzado. Es una regresión en pautas del lenguaje y suele ser un marcador de algún problema mayor, por lo que merece una alarma importante. Por ejemplo, un niño que decía “mamá, papá, agua y chau” y deja de decir esas palabras sin incorporar otras nuevas. Otras situaciones evidencian una trayectoria de adquisición de pautas diferente de la habitual, que también representa una alarma. Por ejemplo, un niño que sabe una secuencia numérica avanzada o repetir el abecedario completo y no incorporó palabras para nominar lo que quiere pedir.

"El lenguaje le permite al niño comunicarse con otros acerca de emociones, afectos, deseos, necesidades, ideas, juicios, creencias, conocimientos, puntos de vista y concepción simbólica del mundo. Posibilita construir y desplegar su subjetividad de hablante, su forma de ser, sentir, pensar y relacionarse con el mundo y personas. La ausencia, retraso en el inicio y/o progresión del desarrollo lingüístico, así como distorsiones o desviaciones del proceso de construcción del lenguaje de cada etapa pueden tener diversos grados de severidad con consecuentes repercusiones”, agregó Muchnik de Sobol.

En opinión de especialistas, existen factores ambientales que favorecen el desarrollo de alteraciones en la adquisición del lenguaje, como falta de diálogo y lectura y exposición a pantallas de teléfonos celulares, tablets y TV, tanto por parte de los niños como de los padres y cuidadores.

“Se han incrementado significativamente consultas por trastornos del lenguaje en niños en los últimos años, siendo el abuso del uso de dispositivos tecnológicos un factor más a considerar, al no ser interlocutores válidos para el niño en desarrollo y que promueven una cultura de la inmediatez, en detrimento de tiempos y espacios para hablar y ser escuchados, para dialogar, interactuar y jugar”, reflexionó Muchnik de Sobol.

La estimulación

“La mejor forma de estimular el lenguaje en los niños es hablando con ellos, contarles lo que estamos haciendo, lo que vamos a hacer y responder siempre a sus intentos comunicativos. Es recomendable estimular el contacto visual e interacciones verbales y no verbales en los contextos cotidianos, nombrar los objetos que señala, mencionar acciones que realiza sin exigirle repetición, esperar que tome su turno en las interacciones y realizar preguntas adecuadas a su nivel de desarrollo”, subrayó Cacchiarelli.

Otras condiciones que presentan alteraciones son la hipoacusia, retraso global del desarrollo, trastorno del espectro autista y enfermedad neurológica de base. Como norma general, no habiendo diagnóstico previo, los especialistas coinciden en que si un niño a los 2 años no comienza a armar frases de dos palabras, debe ser evaluado por un especialista.

Ver más productos

San Gabriel de la Dolorosa, en el recuerdo de la Iglesia católica.

La Iglesia recuerda a San Gabriel de la Dolorosa

La Vengadora, de Florencia Canale, su último libro.

"Me veo tomada por las historias que escribo"

"El alma de las flores", el libro de Viviana Rivero que podés adquirir en www.cronishop.com.ar

Lecturas de verano: dos generaciones atravesadas por un mismo destino

El ex ministro de Economía y candidato presidencial, Roberto Lavagna (Nahuel Ventura/Crónica).

¿Roberto Lavagna se suma al gobierno de Alberto Fernández?

El cáliz de la unidad quedará en la Basílica de Luján

El cáliz de la unidad quedará en la Basílica de Luján

Ver más productos