Por Florencia Bombini
salud@cronica.com.ar

"Abrigate, que te vas a agarrar una pulmonía!” ¿Cuántas veces una persona escuchó esa frase al traspasar la puerta de la casa de su abuela con la campera en la mano? Muchísimas, era un dicho muy común de las personas mayores que buscaban que sus nietos no contrajeran ninguna enfermedad.

Sin embargo, el término "pulmonía" es utilizado por la sociedad, pero no por los profesionales médicos, que se refieren a la infección de los pulmones como neumonía, más allá de que el significado sea el mismo.

Los tiempos cambiaron, las generaciones y sus costumbres también pero los cuidados de las abuelas siguen siendo los mismos. Y más a partir de estas semanas, en las cuales el frío está empezando a atacar. Pero estos dichos también tienen ciertas cuestiones para analizar. Y para ello, hay que empezar a entender de qué se trata la neumonía y cuáles son sus puntos claves.

En primer lugar, hay que saber que esta enfermedad consiste en la infección del tejido pulmonar que puede ser provocado principalmente por el virus influenza de la gripe o por el neumococo, por lo cual los especialistas advierten sobre la importancia de aplicarse las vacunas.

En segundo lugar, es necesario comprender que la población más vulnerable a esta afección son las personas mayores de 65 años, por lo cual, si retornamos a las frases de la abuela, la historia debe invertirse y es el nieto es que tiene que advertir la situación.

Todos corren riesgos

La neumonía afecta también a las personas menores de esa edad que integran grupos de riesgo, como aquellas que padecen enfermedes pulmonares crónicas o cardiovasculares, entre otras.

Sin embargo, los pacientes mayores de 65 son las que más riesgo corren de internarse ante la aparición de una neumonía. Si bien puede darse en cualquier momento del año, el doctor Pablo Bonvehí (MN 62648), coordinador de la comisión de vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y uno de los propulsores de la campaña #EvitemosLaNeumonía de dicha institución, destacó que esta enfermedad ataca con mayor frecuencia “cuando hay circulación del virus influenza y eso ocurre en invierno”.

Al respecto, la doctora Carla Vizzotti, quien también está al frente de esta campaña y quien estuvo nueve años a cargo de la estrategia de control de enfermedades inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, explicó que “cuando aumenta la gripe también aumenta la posibilidad de neumonía bacteriana porque la reacción inflamatoria local que tienen las vías superiores lesiona los mecanismos de defensa (cilios) y, aunque la circulación del neumococo es más o menos estable, el organismo se vuelve más propenso al ingreso de bacterias”.

Estadísticas

Gustavo Lopardo, médico infectólogo y ex presidente de la SADI, realizó el año pasado, junto a otros especialistas, un estudio publicado en la revista British Medical Journal, en el que se monitoreó durante al menos tres años la neumonía en tres localidades de América del Sur: Concepción (Paraguay), Rivera (Uruguay) y General Roca (Río Negro- Argentina).

“Lo que encontramos en Roca fue que 7 de cada mil personas mayores de 18 años habían tenido una neumonía al año, y si se observaba la población mayor de 60, la prevalencia ascendía a 30 cada mil, o sea el 3 por ciento”, destacó.

Además, el informe reveló que entre las personas diagnosticadas con neumonía, el 12 por ciento murió antes de los 14 días, y el 25 por ciento falleció antes del año.

“Esto implica que no sólo es una enfermedad frecuente, sino que además tiene una alta incidencia en la mortalidad”, señaló Lopardo.

Síntomas

Al respecto, el profesional advirtió que los mismos pueden manifestarse como fiebre, tos, tos seca, falta de aire, dolor en el tórax, aunque también existen otros que no son tan frecuentes.

“Los adultos de avanzada edad pueden sentirse perdidos, mareados, deshidratados”, detalló Bonvehí. “Puede ser una presentación que está más enmascarada”, agregó el profesional.

Claves

1. La neumonía es una infección de los pulmones que ocasiona una grave inflamación de los mismos, produciendo dificultad para respirar, e inclusive dolor.
2. Los adultos mayores de 65 años constituyen la población más vulnerable a contraer esta enfermedad, como así también las personas con sistema inmunitario debilitado o con enfermedades crónicas.
3. Los síntomas son fiebre, tos, tos seca, falta de aire, dolor de tórax, aunque los adultos pueden manifestar también mareos y deshidratación.
4.Se recomienda reposo y se administran antibióticos para su tratamiento. Los mayores de 65 años corren mayor riesgo de quedar internados.
5. La forma de prevenir es la aplicación de vacunas y realizar hábitos saludables, como actividad física o no fumar, además de mantener una buena higiene.
6. El virus influenza de la gripe y la bacteria neumococo son los dos principales agentes productores de esta enfermedad que se pueden prevenir mediante la vacunación.
7. Se recomienda a los mayores de 65 años aplicarse los dos tipos de vacuna contra el neumococo: VCN13 y VPN23, con diferencia de un año entre una y otra aplicación.
8. La vacuna de la gripe (virus influenza) se aplica una vez por año.
9. Las vacunas las deben recibir también aquellos con enfermedad pulmonar crónica, cardiopatía crónica, diabetes, insuficiencia renal crónica, inmunodepresión incluyendo las producidas por enfermedad de base o por tratamientos inmunosupresores.
10. La vacuna antigripal debe ser aplicada por embarazadas en cualquier trimestre de la gestación, puérperas que no fueron vacunadas durante el embarazo, en los primeros 10 días del puerperio, obesos mórbidos, personal de Salud, convivientes de pacientes oncohematológicos o de niños prematuros menores de 1.500 gramos.

¿Cómo se trata?

El antibiótico es la herramienta fundamental para dejar atrás una neumonía aunque también tiene que ver el hecho de tratarla de forma ambulatoria o de internarse, algo que se determina por ciertos parámetros.

En relación a la prevención, el especialista destacó la importancia de las vacunas (ver aparte) contra la bacteria del neumococo y del virus influenza.

“Son los únicos dos agentes con prevención. También hay otros microbios infecciosos que pueden producir la enfermedad pero no hay vacunas para ellos. Son menos frecuentes”, agregó el Doctor Pablo Bonvehí.

Además, el especialista resaltó la importancia de mantener hábitos saludables como hacer actividad física y no fumar, mientras que también recomendó “evitar cambios de temperatura”.

Diferencias

Las enfermedades pulmonares pueden generar muchas veces una confusión en la sociedad. Neumonía, pulmonía, bronquitis, bronquiolitis son términos que muchas veces se desconocen sus características.

Entonces, el primer punto es aclarar que la neumonía es la denomación médica de lo que muchas personas suelen llamar pulmonía, aunque, destacó Bonvehi, “todos tendríamos que usar el mismo vocabulario”.

Esta enfermedad consiste en la infección del tejido pulmonar. En cambio, la bronquiolitis en los chicos y la bronquitis en los adultos son las inflamaciones de los bronquios, que son tubos que llevan aire a los pulmones.

La bronquiolitis, además, se produce por el virus sincicial respiratorio, que circula entre abril y mayo hasta septiembre y octubre.

¿Cuáles son las vacunas disponibles?

Por segundo año consecutivo, la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) lanzó la campaña “#EvitemosLaNeumonía”, dirigida a mayores de 65 años y aquellas personas de entre 18 y 64 años con factores de riesgo.

El objetivo es profundizar la concientización en la comunidad sobre la importancia de prevenir esta enfermedad a través de la vacunación. Para ello es necesario resaltar que el neumococo (streptococcus pneumoniae) y el virus influenza de la gripe son los principales agentes productores de neumonía y que pueden prevenirse por vacunas.

Respecto al primer caso, los especialistas recomiendan la aplicación de la vacuna conjugada contra neumococo de 13 serotipos (VCN13) y de la polisacárida contra esa bacteria de 23 polisacáridos (VPN23).

En el caso de pacientes que nunca las hayan recibido, la SADI aconseja que las personas mayores de 65 años se apliquen la VCN13 y a los 12 meses recién la VPN23. En los adultos HIC (Huésped Inmunocomprometido, es decir, que presenta una enfermedad previa), se aplica la VCN 13 y a los ocho semanas la otra.

Para aquellos que han recibido la vacuna VPN23 anteriormente, se recomienda dejar transcurrir 12 meses y adminsitrar una dosis de VCN13. En tanto, la vacuna antigripal es efectiva para prevenir la enfermedad en adultos jóvenes y sanos, y disminuye la incidencia de complicaciones y muerte en los adultos pertenecientes a los grupos de riesgo. Se aplica una vez por año.

De acuerdo a la explicación de Cristián Biscayart, a cargo de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, “la vacuna antigripal y la antineumocócida ya está disponible en todos los centros de salud del país para aplicarse en forma gratuita a los mayores de 65 años y a los adultos con factores de riesgo como obesidad, diabetes, enfermedades respiratorias, embarazadas, entre otros”.

En tanto, Gustavo Lombardi, ex presidente de SADI, señaló que “la vacunación contra el neumococo busca reducir la incidencia, las complicaciones, las secuelas y la mortalidad por neumonía y enfermedad neumocócica invasiva en Argentina. Para esta población, que es más vulnerable a su impacto, la vacuna es obligatoria y gratuita. Los mayores de 65 años no requieren de prescripción para vacunarse. Por su parte, quienes tienen entre 2 y 64 años, y presentan alguna comorbilidad, deben contar con una orden médica donde esté detallada su condición”

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