Por: Leonardo Schwarz
paranormales@cronica.com.ar

Hay historias raras, increíbles, que sorprenden. Como aquellas en las que se mezclan las culturas con las religiones para armar un combo, extraño, inexplicable para muchos. Otros, en cambio, los aceptan sin más prejuicios que considerar que todo puede llegar a ser. ¿O usted se imagina que la Navidad dure desde el 12 de diciembre hasta el 6 de enero?

Algo de eso pasa en alejados territorios bien al norte de Europa, donde una isla cuyo nombre traducido al español del nórdico antiguo es Tierra de Hielo, aunque también se la conoce como Tierra de Nieve, y para nosotros no es otra que Islandia, donde la mezcla de mitos y leyendas indica que, en vez de un Papá Noel, allí existen 13 enigmáticos y traviesos personajes...

El Mundial de fútbol en Rusia 2018 contó con una particularidad: se clasificó por primera vez esa hasta entonces ignota nación, que les arrancó un impensado empate en el partido inaugural a Messi y sus amigos.

Recién por entonces supimos que es un país que tiene más ovejas que habitantes, que tiene un paisaje envidiable y es uno de los territorios geológicos más observados, dado que acredita cerca de 140 volcanes activos, además de contar con desiertos, montañas y glaciares. Esto generó que series como la mundialmente laureada “Game of Thrones” las eligieron para filmar escenas en esos impresionantes lugares.

¿Trece hijos?

Habitado hace siglos por vikingos nórdicos, ese sitio tiene como actividad principal el turismo y la pesca. Empero hay algo más: el nivel de educación es de lo más alto, aunque tienen una creencia que sorprende al resto del mundo.

Es que los islandeses están convencidos de la existencia de los duendes y hasta tienen una escuela para estudiar a estos enigmáticos seres. Incluso, hace poco tiempo realizaron una increible encuesta cuyo resultado indicó que más del 50 por ciento de su población cree en su existencia. En ese contexto, gran parte de la población se aferra o tiene una relación directa con trolls, elfos o duendes, con el agregado de que tiene gran popularidad su vínculo con los llamados Yude Lads, quienes son equivalentes a Papá Noel, pero multiplicado por 13.

¿De qué se trata? Un matrimonio troll, Gryla y Leppaludi, que viven en una gran caverna en Ludentarborgir y tenían la fama de comerse a los niños malos, tuvieron 13 hijos, apodados en el idioma local los Jólasveinarnir. Y cada año, cuando se aproxima la Navidad, van llegando a las ciudades desde el 12 de diciembre (uno por día) hasta la mañana determinada, que es cuando empiezan a marcharse. De esta forma se da otra peculiaridad: la Navidad empieza el día 12 de diciembre y acaba el 6 de enero.

En detalle

Cada uno de esos 13 hijos de Gryla y Leppaludi tiene un nombre acorde con la característica que lo define, aunque en todos casos suelen ser bastante peculiares y divertidos, y aunque hay mucha leyenda y mito sobre el tema, la tradición se mantiene y en la sociedad actual, se los cita para que los niños se comporten decorosamente bien. Pasemos a conocerlos.

El primero es Stekkjastaur, cuya especialidad de este Yule lad con las dos patas de palo es molestar al ganado, beberse su leche y montarse encima como si se tratara de un caballo. Si durante todo el año fuiste bueno te dejará un regalito, pero en caso contrario tu regalo será una papa podrida. Giljagur es un especialista en robar y beber la leche de las vacas. Al igual que su hermano, en la actualidad robará los productos lácteos de tu heladera si no tuviste buenos hábitos durante los 365 días anteriores.

Stúfur es el más joven y también el más pequeño, aunque no le gusta que se fijen en su tamaño. Es mucho más discreto que el resto de los Yule lad y le encanta comer las sobras de las cacerolas. Posteriormente aparece Pvörusleikir, quien es de aspecto delgadito y tiene la extraña costumbre de lamer las cucharas de madera utilizadas en la elaboración de pasteles y tortas (especialmente las de chocolate).

A continuación aparece Pottasleikir, quien al igual que su hermano más cercano, le gusta entrar a las cocinas y lamer todo tipo de ollas y cazuelas donde se cocinó. Askasleikir tiene el hábito de chupar las tazas, a tal punto que acaba con su contenido en pocos segundos. En cambio, Hurdaskellir suele pegar portazos en medio de la noche, con el atenuante de que es uno de los preferidos de los niños.

Skyrgámur adquirió su nombre por Skyr, un producto típico islandés que se parece mucho al al yogur, pero que es elaborado con leche descremada y actualmente se realiza con distintas frutas (este hermano se acaba con las existencias de este producto sin dudarlo).

Bjúgnakraekir no perdona y captura todas las salchichas que encuentra en su recorrido por el hogar. Le sigue Gluggagaegir, al que se lo llama el hermano “mirón”, por lo que los niños deben estar atentos a la ventana, dado que te vigila y roba las pertenencias más preciadas en un simple descuido. Gáttapefur se come hasta el último pan y no deja ni las migas; Ketkrókur está especializado en hurtar todo tipo de carnes ahumadas, a tal punto que para llegar a las viandas usa un gancho que siempre lleva consigo; Kertasníkir es especialista en apropiarse de todo tipo de velas y candelabros, por lo que te deja sin luz en un simple abrir y cerrar de ojos.

Turismo de parabienes

Esta “leyenda” se remonta varios siglos atrás y las historias sirven para evitar las travesuras de los niños. Actualmente es uno de los reclamos turisticos de la zona de Dimmuborgir, donde se pueden ver todo tipo de carteles y souvenirs de estos curiosos personajes que, dicho sea de paso, a muchos grandes también pueden llegar a inquietar.

Lo que cuenta la leyenda

Desde bien pequeños, los chicos islandeses aprenden de sus padres y abuelos la historia de Grýla, una ogra horrible, también llamada troll, que vive en una cueva en las montañas de Islandia con su marido Leppaludi, su gato negro y sus 13 hijos, los Jólasveinarnir, en islandés, o Yule Lads, en inglés; o lo que serían unos elfos de Navidad, aunque bueno es reconococerlo, no de los buenos ni de los bonitos.

Así, la tradición indica que durante la Navidad es la época preferida de esta extraña y numerosa familia, pues es el momento del año en el que descienden de las montañas. La matriarca, Grýla, abandona su hogar en busca de niños malos y desobedientes a los que meter en su olla hirviendo para luego comérselos.

Sus 13 hijos, sin embargo, dejan las montañas para cometer todo tipo de travesuras durante la época navideña, aunque también para dejar a los niños regalos, si es que se portaron bien, o patatas podridas si han hecho muchas tropelías a lo largo del año. Eso sí, estos 13 hermanos no visitan a los islandeses de golpe, sino que van bajando de las montañas a las ciudades poco a poco, uno a uno, durante las últimas 13 noches antes de la Navidad.

Así, cada una de esas noches baja uno y pasa 13 noches realizando maldades y travesuras varias, y recompensando o castigando a los niños. Así, el primero se “presenta” en la noche del 12 de diciembre y no se marcha hasta el día de Navidad, el 25. El último de estos seres baja de las montañas el día 24, a donde no regresará hasta el 6 de enero, cuando toca despedirse de la Navidad en Islandia.

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