Por Ariel Martín Lopez y Jorge Fernández Gentile

Mucha gente indica que a ciertas horas de la noche se despierta sin una razón lógica, y cuentan experimentar extraños fenómenos, como la parálisis del sueño. Se sabe: en la noche pasan cosas. Así, esta nota buscará desentrañar lo que se llama "la hora muerta" (también conocida como "la hora del diablo", "el tiempo muerto" o "la hora señalada", según varios investigadores de lo paranormal califican a ese momento). Algo que suele pasar luego de las 3 de la madrugada de cualquier día, aunque muchos le apuntan directo a las 3.33 como el punto de partida para que sucedan hechos paranormales.

Un equipo cualquiera de investigación iniciará un caso un rato antes de la medianoche. Mantienen la idea de que los fenómenos empiezan a manifestarse con más intensidad cerca de las 12 y se incrementarán poco a poco. Así, tras haber hecho varias pasadas, siempre con pausas, a excepción de casos poco "convencionales" -que los hay, obvio-, irá por conclusiones durante el estado más alto de emisión de ondas cerebrales, pasadas las tres del nuevo día. Muchos creen que las 3.33 es cuando podría darse el clímax de esa aceleración de ondas, y también de la investigación en curso, que busca resultados positivos. Y se conoce de tantas formas porque es cuando la actividad paranormal entra en apogeo. Entonces, demonios y espíritus están más activos y generan hechos paranormales. Entre cristianos se dice que Jesucristo murió a las 15, siendo las 3 de la madrugada la hora opuesta, en un desafío de los demonios hacia la imagen de Cristo, burlándose de la Santísima Trinidad. Para otros hay un simbolismo satánico, ya que es la mitad de 666, el número de la Bestia. Entonces se descorrería el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos, que se contactan, permitiendo que demonios y espíritus se comuniquen y que personas crucen ese límite con más facilidad que en otras horas.

Suma muertes. Estadísticas reflejan que hay muchos decesos entre las 3 y las 5 am, ya que el sistema inmunológico del cuerpo es más vulnerable. En ese lapso, los ancianos y aquellos con males terminales están más proclives a pasar al "otro lado", ya que el cuerpo se debilita energéticamente. Algunos estudiosos consideran esto como una teoría de por qué los espíritus están más activos en este tramo horario, en correlación con el tiempo de dichas muertes. Aunque los fenómenos asociados a las 3.33 am también son indicados por quienes reconocen patrones repetidos de esos números en su vida cotidiana, como levantarse a esa hora o ver estos números siempre. Es que el 33 refleja el poder de una conspiración esotérica.

Muchos afirman percibir raras presencias mientras duermen en la noche, con sentimientos entremezclados de terror y angustia. Por eso algunos prefieren no apagar la luz, aunque nada suele cambiar. Otros dicen que es una prueba elocuente de ataques demoníacos. Hay quienes se despiertan en la oscuridad sin poder siquiera moverse, mientras perciben una presencia sobre sí mismos. A esto se lo relaciona con la parálisis del sueño, a no ser que cuando esa víctima mira un reloj se percata que son las 3.33 y puede reaccionar. Aun para los que no creen en dios o no son creyentes, el hecho igual pasa, y certifica que no es cuestión de fe.

Más allá de todo

El tiempo muerto es un fenómeno sumamente controversial en el mundo paranormal, ya que hay muy pocas evidencias que apoyen las distintas teorías sobre experiencias personales. Algunos afirman haber tenido estas experiencias justo a las 3.33 am, pero hay otras tantas experiencias que se producen a toda hora, lo que deja en claro que los espíritus están siempre presentes. No parecen dormir.

A nivel religioso o esotérico, las 3.33 tienen que ver con la Trinidad, no sólo como una hora inversa a la muerte de Jesús, sino con el número principal del universo, ya que al 3 se lo ubica esotéricamente como el número perfecto o el número de Dios, incluso para algunos alquimistas y magos y que citan escritos del pasado lejano.

Para las culturas paganas, los libros antiguos, los estudiosos y religiosos, todo en el universo se compone de tres partes. De ahí el nombre de la Trinidad en la cristiandad (Dios padre, hijo, espíritu santo); y que se replica en otras religiones, como el hinduismo (Brahma, Shiva y Visnu / Alma, cuerpo y espíritu). Por eso muchos (entre quienes escribieron esta nota) descartan la teoría de la hora de la muerte de Jesús. Es que hasta hoy no se pudo confirmar que las 15 haya sido la hora exacta de su muerte, dado que estudiosos religiosos no coinciden sobre la fecha y hora concreta del deceso. Así, las 3.33, además de tener un significado religioso, tiene relación directa con el esoterismo. Históricamente, muchos creían que la medianoche era la "hora de las brujas", siendo ese tiempo de más actividad para hechizos, apariciones de demonios y fantasmas. Para los investigadores paranormales, los espíritus están activos todo el tiempo y no hay pruebas concretas que indiquen que a las 3.33 sean más activos que en cualquier otra hora del día. Porque no todos los investigadores paranormales creen, como indican ciertos informes, en la teoría de la hora inversa de la muerte de Jesús, o que es la hora en la que más muertes se producen, y por eso mismo hay más actividad.

Hablar de fases

Las 3.33 están más relacionadas con la hora en que energéticamente todo se conjuga para que los hechos paranormales se manifiesten. Aunque el fenómeno también se explica de forma lógica y racional, y aquí se intentará darles un cauce a quienes les interesa el tema, para que se entienda mejor.

Por ello, es clave comprender las diferentes fases del sueño. Durante la noche se suele pasar por varias etapas, aunque quien sueña no puede percibirlo, pero, cuando se pasa de estar despierto al sueño, varias cuestiones suceden a nivel energético y en el cerebro. Estas modificaciones se miden con un estudio electroencefalográfico y suelen ser dos sus mediciones: las actividades beta, que es cuando estamos activos, despiertos, y la alfa, que se subdivide en 5 fases (que se cuenta aparte). Y es la última, la fase REM, en la que profundizará este análisis.

Más o menos entre los 70 y los 90 minutos de que alguien se haya dormido, en un estudio de somnografía el electroencefalograma empieza a mostrar una desincronización: aparece la actividad onírica (que se puede vincular al mundo de los sueños), que propicia esta fase, también citada como período del sueño de movimientos oculares rápidos REM (por sus siglas en inglés), que es cuando ocurren las mismas ondas cerebrales que cuando alguien está alerta (ondas beta). En los primeros estudios esto sorprendía a los investigadores, que lo definieron como la fase del "sueño paradójico", porque la onda que registra el encefalograma y la onda REM son las mismas que cuando alguien despierta y ve alguna imagen. En la noche se suceden los períodos de ondas lentas con los de sueño paradójico, lo que se repetirá entre cinco y siete veces en esas horas dormido.

Es en ese período de sueño REM, cuando el cerebro y el organismo se energizan y se sueña. Y también se procesa el almacenamiento de recuerdos y aprendizaje, y ayuda a equilibrar el estado de ánimo, aun cuando no se comprenden los mecanismos. Todo se inicia en respuesta a señales enviadas desde y hacia distintas regiones cerebrales.

Es la señal

Se sabe que alcanzar ese pico energético durante el sueño suele resultar propicio para que los fenómenos paranormales se produzcan, por dos simples razones: 1) no hay prácticamente razonamiento, y todo aquello que sucede no está inhibido por el cerebro, y 2) es una de las pocas veces en las que el ser humano no influye en su entorno. Así, al alcanzar ese sueño profundo se genera un tiempo de lucidez, desde lo energético, en el que todo puede suceder, ya que estas ondas cerebrales (y en enormes aportes, por la gran concentración de gente que alcanza ese punto de sueño, a esa hora en que la mayoría de un mismo sitio duerme) son ideales para poder percibir aquello que los rodea, como no suelen hacerlo con sentidos limitados, que puedan manifestarse con mayor facilidad. Estas ondas cerebrales se utilizaron en diversos estudios científicos y se lograron resultados muy satisfactorios para poder percibir diferentes cuestiones de toda índole, que en estado de vigilia o en la primera impresión que se tiene, no se suelen percibir. Por ello, religiosos de diferentes cultos, espiritistas, médiums, alquimistas, esotéricos y aquellos con capacidades avanzadas en la percepción, cuando se los analiza, alcanzan estas ondas cerebrales aún despiertos, algo que no resulta nada fácil para el común de la gente.

En cuanto a la comunidad científica, aunque no se juega en definir con claridad estos temas, sí considera que la manipulación de las ondas cerebrales pueden tener que ver con la habilidad, la cualidad y la capacidad de las personas, y varios renombrados científicos han dedicado su carrera al estudio de estos fenómenos con diversos métodos, sobre todo a través de la matemática cuántica, la física y la química, lo que acorta la brecha entre la ciencia tradicional y lo paranormal.

Sin dudas este análisis conlleva a que una explicación lógica no resulta tan atractiva como la que muchos citan sobre que el momento en que se genera el fenómeno no tiene tanto que ver como lo atrapante que puede suponer la presencia del Anticristo, si se buscan respuestas con más lógica y menos reñidas a creencias y religiones que, a veces, por cuestiones de fe, pueden llegar a confundir a los descuidados.

FUENTES:

Dogma-argentina.com.ar

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