Al menos siete personas que están sospechadas de beber sangre humana en varios rituales de hechicería recibieron una violenta respuesta a esas raras prácticas y terminaron linchadas por turbas violentas en el país del sur de África, días atrás. Esta situación, que terminó por desbordar a las autoridades policiales malauíes, provocó la anticipada y rápida salida de dos grupos de agentes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el sur del territorio, así como también de varias ONGs dedicadas a la ayuda humanitaria para uno de los países con mayor índice de pobreza.

Las autoridades de la ONU en este país del sur de África anunciaron hace una semana que tuvieron que retirar a sus agentes en dos distritos del sur de Malaui, donde el temor a los vampiros había provocado fuertes hechos de violencia en los que murieron al menos siete personas, todas sospechadas de beber sangre humana en ritos de hechicería. La firme convicción en la práctica de la hechicería, en cuyos rituales se bebe sangre, no solamente de animales sacrificados para los ritos, sino también sangre humana, se encuentra muy difundida en las regiones rurales de Malaui.

Este país, antiguamente conocido como Nyasalandia, es un Estado interior, sin salida al mar, que limita con Zambia al noroeste, Tanzania al noreste y con Mozambique al este, sur y oeste. Complicado desde hace años por cruces tribales, es considerado como uno de los países más pobres del mundo, en el que numerosas agencias de ayuda humanitaria y ONGs operan, buscando paliar la hambruna que se genera por la falta de recursos y los continuos conflictos, muchas veces iniciados sin motivos demasiado fundados.

Sin embargo, en lo que se refiere a este tema del vampirismo, ya en 2002 se produjo una fuerte movida que produjo violencia, debido a un creciente rumor sobre vampiros en varias regiones de esta nación del África subsahariana.

Historia recurrente

Las declaraciones de los agentes afectados a la ONU obligaron al Departamento de Seguridad (Undss) a emitir un comunicado en el que avisaron el retiro de las regiones de Mulanje y Phalombre, donde se han repetido historias recurrentes de ingesta de sangre humana, y la existencia (explícita) de vampiros.

Florence Rolle, a cargo de la coordinación de la ONU, dijo a la agencia Reuters que “algunos empleados de la ONU han sido reubicados, mientras que otros siguen en los distritos, dependiendo del lugar de las operaciones”. Y agregó: “El Undss continúa monitoreando la situación de cerca para asegurarse de que todo el personal pueda regresar a sus puestos de base lo antes posible”.

Rolle no hizo mención a la cantidad de agentes afectados que debieron ser reubicados. Los hechos estallaron hace una semana, al darse a conocer públicamente y cuando se supo que al menos siete individuos que fueron formalmente acusados de ser vampiros al tomar sangre humana fueron linchados hasta la muerte en la zona desde mediados de septiembre último, según un informe realizado por el Undss, que también afirmó que las turbas formadas para cazar vampiros estaban, además, cortando caminos para evitar el avance de las fuerzas regulares de seguridad.

Al respecto, el presidente de Malaui, Arthur Peter Mutharika, ordenó una exhaustiva investigación en la búsqueda de esclarecer esas muertes.

El último asesinato

Quienes buscan las venganzas a estos ataques de vampiros han desatado una verdadera cacería que parece no tener fin.

Así, el último muerto fue un hombre con un marcado retraso mental, y a quien una multitud encontró deambulando de noche por una aldea y creyó que pretendía hacerse pasar por loco. Así, fue brutalmente asesinado a golpes el lunes 9 en la localidad de Thyolo, según reportó Lloyd Maida, vocero policial. El mandatario Mutharika explicó que los reportes sobre la situación son “angustiosos, no puede seguir esta ola de muertes por turbas. Estos hechos son una grave preocupación, tanto para el presidente como para el gobierno todo”, señaló el Ejecutivo en un comunicado oficial.

De todas maneras, en el seno del Undss se señaló que los rumores de vampirismo se originaron en la vecina Mozambique, aunque no estaba claro qué los había generado y los motivos. En su reporte, el organismo recomendó “la suspensión temporal de todas las actividades de la ONU hasta que la situación se normalice”. En tanto, se confirmó que las ONGs privadas también habían retirado a su personal, sin especificar cuáles.