Los incendios forestales, el humo y los niños
Crónica Salud Es importante tomar todos los recaudos necesarios porque un error o descuido puede ser letal. Los menores componen el grupo de la sociedad que puede resultar más afectado.
Ya sea por irse de vacaciones a lugares montañosos, con frondosa vegetación o una gran presencia de árboles de todo tipo, o bien porque una persona habita una zona en algunos de estos sitios con verde abundante, es importante tener en cuenta los daños que puede llegar a causar un erróneo movimiento, un fuego mal apagado o cualquier otro motivo que termine derivando en un incendio forestal, ya que el humo de esta compuesto por una mezcla de gases y partículas pequeñas.
Es que este tipo de situaciones puede ser causante de enfermedad en cualquier persona, incluso en aquellas sanas si están expuestas a una cantidad suficiente de humo en el aire, aunque la población infantil constituye uno de los grupos más vulnerables, sobre todo los niños pequeños, debido a su escasa asimilación y su falta de respuestas para superar un trance de esa naturaleza.
Es por eso que especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) afirmaron esto en relación con los incendios que sucedieron no sólo en la zona de la Amazonia, sino tambien en campos de las provincias del norte y del centro de nuestro país. Destacaron que el humo de los incendios forestales afecta más a los grupos de riesgo: adultos mayores, mujeres embarazadas, niños y personas con afecciones respiratorias y cardiacas preexistentes.
La inmadurez cuenta “La vulnerabilidad de los más pequeños se debe a que tienen un organismo inmaduro, con condiciones anatómicas diferentes y que se encuentra en crecimiento y desarrollo. Consumen más cantidad de aire por kilo de peso y por día, respiran en forma más acelerada y su demanda de oxígeno es mayor; esto los coloca en una situación de mayor riesgo al respirar aire contaminado”, advirtió la Dra. Marisa Gaioli (M.N. 74.454, médica pediatra y miembro de la SAP).
Respirar el humo puede tener efectos inmediatos en la salud, entre ellos: tos, dificultad para respirar, irritación en los ojos y garganta, rinorrea, broncoobstrucción, dolor de pecho, cefalea, crisis de asma, cansancio y decaimiento. Desde la SAP recomiendan una serie de medidas de prevención para aquellas personas expuestas al humo de incendios forestales:
1) Preste atención a los informes locales sobre la calidad del aire. Cuando ocurra un incendio forestal en su área, esté atento a las noticias o advertencias sobre los peligros del humo para la salud, considerando los mensajes que emitan las autoridades de salud pública y tomando precauciones adicionales de seguridad como, por ejemplo, evitar estar al aire libre.
2) Si fuera necesario, permanezcan usted y su familia en la vivienda. Mantenga las puertas y las ventanas cerradas. Si tiene aire acondicionado, enciéndalo, pero cierre la entrada de aire de afuera y mantenga el filtro limpio para evitar que entre el humo.
3) No aumente la contaminación del aire interior: no fume, no encienda velas, chimeneas, salaman dras, no barra ni sacuda el polvo de muebles y ni de otros objetos. En todo caso, utilice trapos mojados para hacerlo. Considere la especial vulnerabilidad de los niños frente a la contaminación del aire interior.
4) No se exponga al aire contaminado del exterior, ya que pueden exacerbarse los síntomas de su enfermedad respiratoria o cardiovascular, o de los niños si la presentaran. Deben recibir sus medicamentos como lo hacen habitualmente y seguir el plan para manejar síntomas respiratorios según haya indicado el médico. Consulte al centro de salud cercano si los síntomas se agravan.
5) Si es imprescindible salir de su casa, y se declaró estado de alerta, utilice mascarillas o barbijos de protección, sobre todo para aquellos que presenten enfermedades respiratorias o cardiovasculares. No son útiles las mascarillas comunes de papel o tela.
6) Evite practicar actividades recreativas al aire libre cuando el aire se encuentre contaminado con humo de incendios forestales.

