El Panteón de Belén es un cementerio antiguo, localizado en la ciudad de Guadalajara, estado de Jalisco, en el siempre misterioso territorio de México. En la actualidad dicho camposanto funciona como museo panteón, dado que en 2007 fue sometido a una intensa y minuciosa restauración.

Se ubica sobre la calle Belén 648, a un costado del antiguo hospital civil de la citada orbe, y es habitualmente visitado por miles de turistas que recorren esa bella región, llena de leyendas e historias. Es allí donde se ha fomentado uno de los más increíbles relatos, que hace referencia a una leyenda sobre un niño que, con algunos problemas de salud desde su nacimiento, falleció de un infarto cuando apenas tenía un añito, a causa de un tremendo susto que se pegó debido a estar totalmente a oscuras. Es el recurrente relato que habla de Nachito, el pequeño que habita ese oscuro lugar.

De panteón a museo

Aunque el Panteón de Belén se encuentra inhabilitado para eventos funerarios, sigue abriendo sus puertas al público sólo con el fin de que aprecie su interior, a modo de museo. Para ello existen recorridos turísticos en los que se muestran las tumbas y se cuentan diferentes leyendas sobre algunos notorios difuntos. El panteón cuenta con recorridos de día y de noche, donde los guías cuentan diferentes relatos que alberga el lugar, y en ese contexto muchos de los turistas, como quienes dan las alocuciones, aseguran haber visto fantasmas durante esas visitas.

La leyenda

Una de las historias que alberga una de las tumbas de dicha necrópolis es la de Nachito, el fantasma que le tiene miedo a la oscuridad. El relato indica que el pequeño era hijo de la familia Torres Altamirano, y se trataría de un niño aparentemente normal, a excepción que, desde el primer día de nacido, mostraba un pánico enorme a habitar la oscuridad, quizá por lo que también sufría claustrofobia.

Tanto parecía ser así la historia de Nachito que, para que pudiera descansar tranquilamente, sus padres abrían puertas y ventanas y, a falta de luz eléctrica, iluminaban su habitación con velas, para que el pequeño pudiera conciliar el sueño en las noches. También se menciona que, cuando no se podía evitar la oscuridad, el pequeño desataba enormes crisis de llanto y aparente temor, todo producido por la falta de luz.

Previsible final

Ante esta situación, las posibilidades de que el niño sufriera una grave crisis durante apagones o en una cerrada noche era enorme, y lo peor sucedió. Así, se cuenta que unos pocos días después de haber cumplido el año de edad, una ráfaga de viento se coló por las ventanas abiertas de su habitación, lo que apagó de inmediato las velas que iluminaban el lugar, por lo que dejaron a Nachito en total oscuridad. Muy asustado el pobre pequeño no puedo resistir el terror de encontrarse a oscuras y murió de un infarto, según habría constado un médico que confirmó su deceso.

Entierro sin lujos

Ante semejante desgracia, el cadáver de Nachito, tras ser velado, fue sepultado en el Panteón de Belén en un entierro sencillo. Sin embargo, al día siguiente, el encargado del panteón se encontró con la tumba abierta, y ante la creencia de que habían intentado profanarla, devolvió la lápida a su lugar.

Lo más sorprendente sucedió al otro día, ya que la tumba amaneció nuevamente abierta, y ese hecho se repitió durante diez días seguidos. Ante esta situación, las autoridades del panteón se decidieron a hablar con la familia Altamirano. Los padres del pequeño hablaron de la extraña condición de su hijo en vida, sobre los sufrimientos que padecía al estar en lugares oscuros, y de común acuerdo decidieron entonces sacar al niño de la tumba y ponerlo en alto, en un ataúd cantera, dado que así recibiría directamente los rayos del sol y de la luna, para que, de esa manera, su espíritu no siguiera teniendo miedo aun ya muerto.

Extraña energía

Las personas que visitan en la actualidad el panteón comentan que sienten la presencia del niño y, en muchos casos, dicen haber visto que se mueven los juguetes que la gente deja sobre su tumba. Esto último es donde el fanatismo se entremezcla con la leyenda, dado que la gente indica la razón real de que los padres hicieran la tumba con tales agujeros para que le entrara la luz, y se quedan extasiados ante la peculiar cripta, luego de los hechos contados anteriormente.

¿Buena suerte?

Aunque ahora se ha hecho costumbre que se debe dejar un juguete a Nachito para que te conceda buena suerte, una versión más tétrica de la leyenda dice que si visitás su tumba y no le llevás un presente, su espíritu te atormentará en tus sueños, hasta que regreses y le dejes un obsequio...