Por Leo Schwarz

El sexo se puede practicar de muchas maneras y puede generar diferentes sensaciones: existe la posibilidad de que resulte bueno o malo, intenso o relajado, planificado o espontáneo. Aunque lo más natural es, entre los seres humanos, el sexo físico, en el que los involucrados se quitan la ropa para iniciar el acto placentero.

 

Sin embargo, muy poco se había hablado del sexo astral. Para explicarlo, primero es necesario tener en claro qué significa la astralidad, que se relaciona fuertemente con las proyecciones, pasando a construir un núcleo prácticamente indivisible: las proyecciones astrales. Vale remarcar que después de ejecutarlo, las personas se despiertan recordando lo que hicieron y con quiénes lo hicieron. De eso pasaremos a hablar en esta nota.

¿En qué consiste? Se supone que el sujeto trasciende, pasa a ser algo más, separando su espíritu del cuerpo y adentrándose en otro plano, distinto de la realidad. Esta, en teoría, es la base del mundo astral, que no es mágico sino espiritual, en el cual el hombre no tiene sus restricciones físicas y mortales.

Allí no está claro cuánto tiempo dura el acto sexual. No se requiere ningún juego previo. De hecho, el tiempo del ritual pre sexo debe ser utilizado para entrar en un estado de meditación, en algún lugar, entre despierto y dormido. Una vez hecho esto, se trata de una simple cuestión de sentarse, comenzar y reunirse con su pareja astral. Según explica Steve Jones, experto en la materia, para que un encuentro sexual astral tenga éxito, deben tener las parejas astrales una gran sincronización a la hora de realizar el enlace astral.

De todas maneras, afirma que el orgasmo que se consigue, se da por la unión de las almas y las energías. Otra de las afirmaciones de quienes vivieron la experiencia radica en que las personas que tengan sexo astral son capaces de mantener esas sensaciones, aun después de que sus almas regresen al cuerpo físico.

Por si fuese poco, los más experimentados en estos acontecimientos podrían hacerlo en el momento en el que realizan actividades sexuales, y si ambos lo hacen correctamente a tiempo, ambos relaciones. Una forma diferente de hacer el amor espíritus podrán enlazarse en el plano astral y moverse juntos allí adentro.

Conseguir esa situación tendría “premio”: se podría llegar a experimentar sensaciones mucho más completas y profundas que las que permiten dos cuerpos físicos. Todo pasa por el ida y vuelta Según las explicaciones del propio Steve en una entrevista, “el feedback (la retroalimentación) es muy importante durante los intercambios sexuales y en ocasiones se pierde el mundo físico, pero en el mundo astral el feedback es automático, porque estás viendo el alma del otro”.

Y finalizó diciendo: “No hay mentiras involucradas, no hay mentiras posibles porque todas las intenciones, todos los sentimientos se muestran en el alma de la persona de forma instantánea”. Obviamente, para alcanzar este estado, primero las personas deberán adentrarse en una práctica que pasa por tener una preparación muy adecuada, pero que a su vez reportará enormes beneficios para quienes llegan a dominarla.