La civilización no fue obra de Dios
CRÓNICA FENÓMENOS PARANORMALES Uruk fue la primer ciudad organizada por el Hombre y que alcanzó su esplendor en Sumeria, en la región llamada Mesopotamia.
Por Leo Schwarz
paranormal@cronica.com.ar
El nacimiento de la civilización no fue obra de ningún dios y tampoco se ejecutó de manera repentina. Al contrario. Lo que los historiadores denominan "revolución urbana" constituyó un proceso gradual que, aunque alcanzó su punto de cristalización en la Mesopotamia, se inició puntualmente en Uruk, la primera ciudad organizada por el Hombre que propagó su cultura e influencia por toda Mesopotamia, convirtiéndose en el primero y más importante centro humano del mundo y cuna que vio nacer a fastuosos reyes como Gilgamesh o Enmerkar.
En el mapa sumerio Uruk fue descubierta por William Loftus en 1849, aunque los momentos arqueológicos más remarcables no llegaron hasta principio de siglo, 1912-1913, cuando Julius Jordan y su equipo de la Sociedad Alemana Oriental descubrieron el templo de Ishtar, hecho de ladrillos de adobe y decorado con mosaicos, y el antiguo muro que rodeó a la ciudad allá por el 3000 A.C., construido por Gilgamesh y que llegó a medir mas de 15 metros de alto y 9 kilómetros de largo.
Hacia 1954 Heinrich Lenzen descubrió una serie de tablillas escritas en sumerio y datadas del 3300 a.C. aproximadamente, con el agregado de que entre los descubrimientos de este arqueólogo cabe destacar la famosa y conocida Lista Real Sumeria.
Gran organización
Todas estas apariciones sacaron a la luz a un núcleo urbano rico y floreciente, epicentro del mundo conocido hasta la época y que destacó por la sucesión de templos coronados en zigurats, patios y palacios, debiendo albergar hacia el 2900 a.C. la totalidad de unas 80.000 personas y convirtiendo a Uruk en la grandilocuente Roma del 3000 antes de Cristo.
Base histórica
Urukpasó por varias etapas, su fundación como asentamiento neolítico por el 5000 a.C., pasando por su etapa mas floreciente que transcurrió del 4000 al 3200 a.C. (llegando a alcanzar su extensión en este periodo final mas de 600 hectáreas) y llegando hasta su desaparición más allá del 700 d.C. Su influencia fue tan importante que existe un periodo cultural que lleva su nombre y seguramente se convirtió en la primera ciudad más influyente en los albores de la historia humana.
Vale remarcar que predominó sobre el resto por tener un tamaño muy superior al de los asentamientos cercanos que no superaban las 10 hectáreas, creándose una sociedad compleja en su interior, con una gran diversificación, estratificación y especialización social, llegando al máximo exponente sumerio en el ámbito social, comercial, burocrático y militar.
El fundador de esta ciudad según la Lista Real sumeria, fue Enmerkar, quien construyó el Eanna, templo dedicado a la diosa Inanna, y del que podemos saber un poco mas en la historia épica que llegó a nuestros días, Enmerkar y el Señor de Aratta, y que narra la disputa entre este rey sumerio y su homólogo de Aratta, por recursos para la construcción del templo.
Aunque Uruk no fue la primera ciudad sumeria que tuvo el control sobre el resto, este debió pasar previamente por Eridu y cinco ciudades más para llegar hasta Uruk, durante la primera dinastía de la ciudad, se convirtió en el centro neurálgico sumerio, periodo que se alargó durante el tercer milenio. Este control cultural sobre toda Súmer lo fue perdiendo progresivamente con la entrada del periodo Dinástico, etapa sumeria en la que el poder soberano fue pasando sucesivamente de una ciudad a otra, para volverlo a recuperar durante un periodo de tiempo relativamente corto, del 2800 al 2600 a.C. a través de la II dinastía de Uruk y volver a perderlo con la entrada del Imperio Akkadio, periodo en el cual Uruk perdió gran parte de su predominancia.
Durante la última etapa sumeria, la de la III dinastía de Ur, Uruk volvió a ganar esa predominancia e influencia cultural y económica perdida antaño, gracias al control militar que ejerció sobre Súmer la ciudad vecina de Ur, aunque con la caída de ésta, Uruk irremediablemente fue perdiendo peso en el entorno mesopotámico y debido a un más que probable cambio del cauce del río Eufrates, acabó por desaparecer tiempo mas allá del nacimiento de Cristo.

