Preocupación por el alcoholismo en la adolescencia
Crónica Salud A pesar de las campañas preventivas, se trata de una problemática que va en aumento.
En la actualidad se han producido cambios en la forma de consumir alcohol, como la disminución de la edad de inicio (los 13 años), con aumento en los fines de semana, en cortos períodos de tiempo. Asimismo, se registró un incremento en el ingreso a las guardias por intoxicación alcohólica aguda y las complicaciones relacionadas.
Los programas Nacional de Salud Integral en la Adolescencia (PNSIA) y Nacional de Prevención y Lucha Contra el Consumo Excesivo de Alcohol identifican al Consumo Episódico Excesivo de Alcohol (CEBA) como una de las problemáticas más importantes en la situación de salud de los adolescentes, que pueden provocar accidentes viales, suicidios o embarazos no planificados.
“El alcohol es una sustancia psicoactiva que tiene efectos sobre el sistema nervioso central, con capacidad de cambiar la percepción, el estado de ánimo y/o el comportamiento, dependiendo de la graduación alcohólica que posea la bebida, la cantidad consumida, presencia de otras drogas, la tolerancia de cada organismo y si hay enfermedades preexistentes”, indica la doctora Valeria El Haj (M.N. 99.291), directora médica de Vittal.
En ese sentido, la intoxicación aguda por etanol se asocia con comportamientos no deseables como accidentes de tránsito, violencia doméstica, homicidios, suicidios y hasta envenenamiento. Los síntomas de la intoxicación alcohólica dependen de los efectos inhibidores sobre las neuronas del sistema nervioso central.
Las manifestaciones clínicas, según la cantidad consumida, van “in crescendo” y pueden incluir euforia o llanto inmotivado, comunicación aumentada, tiempo de reacción alargado y disminución de eficacia para ejecutar actos complejos, alteraciones en la marcha y reflejos, temblor en dedos, disminución de agudeza visual y auditiva, vómitos, cefalea y mareos.
En instancias más graves se suman otras reacciones como visión borrosa o doble, incoordinación muscular, disartria, hipotensión arterial y taquicardia, hipoglucemia e hipotermia; somnolencia, luego estupor marcado, hipotensión, bradipnea, hiporreflexia, hipoalgesia y amnesia temporal; y finalmente, hipotensión con bradicardia, apnea, arreflexia y analgesia superficial y profunda, con graves alteraciones del medio interno, acidosis metabólica, hipoxemia, hipoglucemia e hipotermia y hasta paro cardio-respiratorio.
“El consumo prolongado de alcohol aumenta las probabilidades de sangrado de estómago o esófago, inflamación y daños en páncreas e hígado, desnutrición y riesgo de cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello”, agregó.
A continuación, la médica brindó consejos para que los jóvenes realicen un consumo responsable, siempre mayores de 18 años, tal como indica la ley:
• Comer siempre algo antes de empezar a beber.
• El alcohol deshidrata; es clave tomar agua al mismo tiempo.
• No mezclar alcohol con drogas: aumenta el riesgo cardíaco y la deshidratación.
• No mezclar alcohol con viagra. Considerar que el primero reduce la potencia sexual.
• Si padecés diabetes, hepatitis, asma o problemas cardiológicos, se recomienda no beber alcohol.
• Si un amigo tomó de más, que no maneje: llevarlo a un sitio tranquilo y ventilado; si se descompuso o se desmayó, ponerlo de costado para que no se ahogue; aflojarle la ropa y darle abrigo, y no dejarlo solo. Hidratarlo y llamar a un médico.

