¿Quiénes eran y por qué mataron a las Brujas de Salem?

Crónica Fenómenos Paranormales Es uno de los episodios históricos más crueles sucedidos entre los siglos XVI y XVII. Se cobró la vida de miles de personas en todo el mundo. 

Por Karina Limura
paranormal@cronica.com.ar

La caza de brujas fue un proceso judicial de proporciones dantescas, inimaginables para muchos, y que se cobró la vida en el mundo de más de 60.000 personas, mayormente, mujeres, aunque tampoco se salvaron hombres e incluso pequeños de ambos sexos.

Todo sucedió entre los siglos XVI y XVII, primero en Europa, pero la bestialidad se trasladó luego a las colonias inglesas en América del Norte, y en especial en varios condados como Salem, en Massachusetts, que luego sería el estado citado homónimo de los Estados Unidos. Allí se vivieron uno de los episodios más sádicos, con crueles ataques, que la historia ha llamado como la matanza de las Brujas de Salem.

Estas matanzas de mujeres tuvo un gran impacto en sus inicios el desarrollo de países como Francia, Alemania, Suiza, Inglaterra, España e Italia, en pleno proceso de un cambio radical. El caso más recordado fue el de Juana de Arco en Francia, que luego de ser heroína en innumerables batallas, fue capturada y juzgada por bruja. Sin embargo, aunque la movida de perseguir a mujeres en Europa fue violenta, nada se comparó con los juicios por brujería de Salem, en 1692.

Quizá porque tomaron notoriedad no por los relatos en sí, no tan documentados, y sí gracias al notable escritor Arthur Miller y su obra de teatro "The crucible" (que en España se rebautizó justamente como "Las Brujas de Salem"), estrenada en 1952 como metáfora de la "caza de brujas" del Comité de Actividades Antiamericanas, que basaba sus procesos de comunistas infiltrados en Estados Unidos en la delación y la sospecha continua. Nada que ver con las brujas, pero tan real como suena.

 

 

La hija de Parrish

La historia de las Brujas de Salem empezó en el invierno de 1692, cuando una de las hijas de Samuel Parrish, el nuevo reverendo, se enfermó, al sufrir terribles convulsiones, con alta fiebre y delirios incoherentes. Entonces nadie sabía qué le sucedía y la única explicación que había se encontraba en un libro, denominado "Memorable Providencia", en el que se contaba el caso de brujerías de una lavandera en Boston que tenía los mismos síntomas que la joven Parrish. Lamentablemente, a los pocos días, más chicas y algunos chicos enfermaron también en Salem.

Se quejaban de que sentían mordeduras y picaduras en la piel y comenzaron a hablar en idiomas que nadie entendía, mientras se retorcían en contorsiones que, a los ojos de los habitantes, parecieron diabólicas. Se sabía que el reverendo tenía un esclavo que entretenía a las niñas con cuentos de vudú y leyendas de su tierra. Como el extraño mal no sanaba, y no se podía explicar de qué se trataba, se recurrió a la única solución que les cabía a aquellas alteradas mentes locales: todo aquello era obra del diablo.

Así, entre junio y septiembre de 1692, catorce mujeres, de entre cinco y 80 años, pero también cinco hombres y hasta dos perros fueron "enjuiciados" y se los encontró culpables de brujería, por lo que todos (hasta los canes) fueron ahorcados.

 

 

Descontrol

Frente a estos hechos, Salem se sumergió en histeria y un estado de paranoia imparable, con familiares delatando a sus propias esposas, madres e hijas, acusándolas, sin pruebas concretas o probadas, de ser servidoras del mismísimo diablo.

Algunos de los acusadores, como es el caso de la familia Putnam, buscaron aprovechar la confusión reinante para crear una nueva iglesia en el pueblo.

Pero en medio de enfrentamientos, muchos aldeanos se opusieron, porque así deberían pagar más impuestos. Casualmente los Putnam eran los principales instigadores de las acusaciones por brujería.

 

 

En esa época, los procesos de Salem en particular y la caza de brujas en general se utilizaron para acallar cualquier voz de protesta, rebeldía o cuestionamiento hacia las injusticias sociales que salieron a la luz, dado que tanto en la Edad Media (como aún hoy), las mujeres eran las principales víctimas.

Por eso, aquellas personas que se negaran a declarar en los juicios en contra de las supuestas brujas, también eran torturadas y morían apedreadas por el resto del pueblo.

Algo de cordura

Tiempo más tarde, los hechos por fin llegaron a manos del Tribunal Especial de Auditoría y poco después a las del Tribunal Supremo.

Las autoridades decidieron intervenir y lograron liberar a muchas personas que estaban a punto de ser juzgadas y aquellos que ya tenían una condena firme e iban a ser ejecutados. Lo que no pudo remediar, de ninguna manera, una matanza que quedó para la historia.

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