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Dejó a su perra en una guardería, le dijeron que murió y le ocultaron cuál fue la verdadera causa: "La enterró para que no queden pruebas"

Fernanda Chiappori, dueña de Reina, habló con cronica.com.ar y exigió justicia por su mascota. Dejó al can al cuidado de una mujer que a los pocos días le avisó que murió de un supuesto paro cardíaco, pero al averiguar otra había sido la razón. 

Fernanda Chiappori, dejó a su perra ovejera alemán de nueve años en una guardería para que se la cuiden por un tiempo, sin imaginar que sería la única vez que la vería con vida. Es que días después le entregaron el cadáver de su mascota en una bolsa de consorcio, con una explicación falsa acerca de la causa que le había provocado la muerte. “Ella era una hija para mí, que se la dejé al cuidado, y me la devolvieron muerta en una bolsa. Yo le prometí a Reina que voy a hacer Justicia por ella, y que esta mujer nunca más va a cuidar un animal”, sostuvo la denunciante en diálogo con cronica.com.ar.

“Nunca nos dijo lo sucedido, nos lo ocultó. No nos dio la oportunidad de estar a su lado, de cambiarla de veterinaria si considerábamos que necesitaba algún lugar de mayor complejidad. Reina se murió sola, en una camilla, sin su familia, porque ella decidió egoístamente que así tenía que ser”, expresó Fernanda a este medio. 

Hacía cinco años que Reina era una integrante más de la familia. En ese entonces, cuando Fernanda y su marido compraron la quinta en el barrio El Remanso, situado en Exaltación de la Cruz, decidieron adoptarla porque su dueño no se hacía cargo. En poco tiempo, Reina se ganó el corazón de Fernanda y su marido, y se convirtió en “la razón” de las visitas asiduas a la quinta. Mientras ellos no estaban Reina quedaba al cuidado de otros vecinos. 

El domingo 9 de marzo, alrededor de las ocho y media de la noche, el marido de Fernando la llevó a Reina a “La Guardería de Karina”, que es a dos cuadras de su casa, para que la cuidaran por un tiempo. La mujer actualmente, “es conocida en el barrio y se hace llamar rescatista de animales” puntualizó Fernanda. Por eso ellos también accedieron con total confianza a dejar a su mascota en ese lugar. 

“Ella nos dijo que nos quedemos tranquilos, que ella (Reina) iba a dormir adentro, y que en el día la iba a sacar afuera con los otros perros que ella tiene, pero que los iba supervisar”, contó Fernanda.

Por el servicio de guardería canina por treinta días les cobró 550 mil pesos, con el acuerdo que durante los fines de semana en los que Fernanda y su marido iban a la quinta, pasarían a retirarla para que estuviera con ellos.

 

El martes siguiente a haber dejado a Reina en la guardería, Fernanda se comunicó con la denunciada para saber como estaba su mascota, y ella les respondió que “la perra estaba bien”. Incluso les envió una foto de ella. Los días posteriores no se comunicaron hasta el sábado 15 de marzo cuando el marido de Fernanda le envió un mensaje diciéndole que esa tarde pasaría a buscar a Reina, tal cual lo acordado. 

“Ahí nos responde que tiene una mala noticia para darnos, y nos dice que el viernes a la noche cuando llegó a su casa, la encontró muerta en el almohadón donde ella la había dejado acostada. Nos dice que había sido un paro cardíaco, y que la llevó a la veterinaria donde le confirmaron que la causa había sido esa”, relató Fernanda indignada ante la falta de empatía por no haberles avisado. 

"No entiendo como no nos llamó, dijo que no lo hizo porque era tarde, pero no solo eso, sino que además nos dijo que se había tomado el atrevimiento de enterrarla en su casa sin nuestra autorización”, manifestó la denunciante. 

 

En medio de un ataque de desesperación y angustia, Fernanda y su marido le exigieron que la desenterrara y les llevara los restos de Reina. 

Horas después, la denunciada apareció en la casa con el cadáver de la perra, y expresó “tenía heridas porque sus perros la habían desenterrado y mordido”. Todo me sonaba raro”, manifestó Fernanda que “nada le cerraba” acerca de la explicación que le había dado.

“Le digo que me diga a qué hora se murió la perra, y empieza a titubear”, contó Fernanda. 

“Agarramos en brazos a Reina, y le exigí que me dijera a qué veterinaria la había llevado. Sin embargo, la única actitud que tuvimos de su parte fue la falta total de empatía y la prepotencia con la que siempre quiso desviar el tema ante nuestras preguntas”, dijo Fernanda. Tras su insistencia, logró que le mencionara la veterinaria a la que la había llevado a Reina por el supuesto paro cardíaco, y ahí llegó la peor parte.

Desde la veterinaria le comunicaron a Fernanda que el jueves había ingresado una perra con las características de Reina, con pronóstico reservado por múltiples mordidas graves, puntualmente una muy grande en la panza y otra en el cuello, por las que murió ese jueves a la noche.

 

“Nos mintió, porque el jueves Reina ya había muerto, y nos dijo que murió el viernes. Ni siquiera nos llamó para avisarnos. Tomó la decisión como si fuese la dueña de la perra, y la dejó morirse en una camilla sin su familia, sin que podamos despedirnos de ella”, lamentó Fernanda que en una oportunidad se presentó en la puerta de la casa de la denunciada para exigir explicaciones pero que no recibió respuestas.

Inmediatamente se realizaron las denuncias correspondientes. Una denuncia se realizó en zoonosis y otra denuncia penal por Maltrato Animal en la Fiscalía general. Además, Fernanda le envió una carta documento como particular damnificada a la denunciada por Daños y Prejuicios.

 

 El pedido de Justicia por Reina.
 El pedido de Justicia por Reina.

El sábado pasado se realizó una marcha pacífica en pedido de Justicia por Reina. Además, el caso se hizo viral para que la muerte de Reina no quede invisibilizado y surgió el caso de otra mujer cuyo perro también había muerto un año atrás en la misma guardería en causas confusas.

“Una mujer dejó a su perro Jack en la misma guardería hace un año y le pasó lo mismo que a nosotros. La llamó y le dijo que Jack se le había escapado y que otros perros lo habían mordido hasta matarlo”, contó Fernanda. Sin embargo, al escuchar el caso de Reina, la dueña de Jack advirtió que posiblemente a su mascota le había pasado lo mismo que a Reina, y que se lo habían ocultado. 

 La marcha que se realizó en pedido de Justicia por Reina.
 La marcha que se realizó en pedido de Justicia por Reina.

“La mentira y el ocultamiento de enterrarla para que no queden pruebas, es tan siniestro”, sostuvo Fernanda.

“Yo no tengo miedo, yo le prometí a La Gorda que iba a ir hasta el final, para pedir Justicia. Yo sé que para nuestro código civil los perros son cosas, pero yo quiero que esta mujer nunca más cuide un animal, que le clausuren el lugar, y que por la condena social no pueda salir a la calle, me encantaría que vaya presa, pero sé que eso no va a ocurrir”, expresó.

Y concluyó: Te juramos Gorda que vamos a ir hasta el final. Te prometimos ser tu voz. Y vamos a llevar esta lucha hasta donde la justicia nos deje llegar. Justicia por vos, Justicia por todos los que no fueron visibles. Nunca más va a cuidar la mascota de nadie, te lo prometo. Nunca más debería tener un animal esa mujer nefasta!”.

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