La opinión de Luis Ventura: Pablo Lescano y Daniel, una grieta que duele en la cumbia
TE LO DICE ÉL. Daniel y Pablo supieron formar una sociedad musical que revolucionó el género. Pero con el correr de los años y el éxito, la amistad se terminó. ¿No es hora de hacer las paces?
@LuisVenturaSoy
Como si fuera una pantalla de televisión, la música refleja a cada instante lo que le pasa a nuestra sociedad. Y la música villera nació para proyectar exactamente lo que vive y sufre la clase social más humilde. Porque es una composición acústica muy simple, sin muchos arreglos musicales, pero con letras y mensajes que exponen todo el tiempo las crudas realidades de los que no tienen suficientes recursos económicos y se ven todo el tiempo cara a cara con necesidades de primer orden.
A principio de 2000, emerge el pionero de este género, Pablo Lescano, para fundar y darle vida a la originalmente llamada cumbia villera, una manifestación de los zafarranchos sociales y financieros provocados por gobiernos que no fueron efectivos para gestionar, y provocaron agujeros tremendos en las realidades de la gente común.
Y Lescano impulsa esta corriente de la cumbia, que se diferencia de la llamada "romántica"; y cuenta cómo muchas madres se angustiaban porque sus hijos no tenÃan presente ni futuro, porque cada vez estaban más cerca de lo ilÃcito que de lo legal, y empezaban a coquetear con el peligroso infierno de las drogas, las adicciones y el arrasador narcotráfico.
Pablo Lescano fundó la banda "Damas Gratis", con la que nace otra forma de hacer música, mostrando una realidad que asustaba pero era imposible ocultar. Paralelamente, Pablo busca agigantar el género y descubre a Daniel Lescano, un cantante con su mismo apellido pero que no era familia, y crea otro grupo al que bautiza Flor de Piedra.
El nuevo grupo empezaba a arrasar en barrios postergados, en villas casi sin alegrÃas, aterra a los medios y a una sociedad careta que insistÃa en negar la verdadera historia.
Y la cumbia villera se impone en todos los escenarios, llega a los salones inmaculados de la oligarquÃa ricachona y los Lescano crecen y crecen haciéndose los dueños del mercado popular.
Pronto, ante el éxito voraz surgen nuevas bandas del género donde se le canta al delito, a la policÃa botona, a padres desesperados por sus hijos, al choreo por necesidad, a todos los tipos de drogas… que era lo que pasaba en la mordida de la vida común, las calles y los barrios nacionales, antes que se proyecte al exterior como nueva forma musical.
Daniel Lescano y su voz se hacen grandes, y empieza a disputar liderazgos con el rey Pablo Lescano. Se viene la lucha de vanidades, dinero y pertenencias; y el quebranto no tardó en detonarlos hasta que con el contexto de nuevas crisis sociales, se termina la hermandad y los sueños compartidos de los Lescano. Hoy no se pueden ni ver ni escuchar.
Pero creo que ha llegado el momento en que el género les haga entender que Pablo y Daniel juntos podrÃan hacer muchas grandes cosas. Es el momento, y están dadas las condiciones para ambos le hagan honor a su apellido, aunque no sean familia de sangre. ¡DeberÃan plantearse el reencuentro! Te lo digo yo.
Pablo Lescano fue demandado por su hijoÂ