La receta para la salsa blanca perfecta: sin grumos y bien espesa, súper fácil y rápida
Prepará la compañía perfecta para las pastas de domingo o unas ricas papas hervidas siguiendo estos simples pasos.
Mientras la receta de la salsa blanca es más bien simple, su versatilidad es infinita. La salsa Bechamel puede aparecer como una cobertura sobre las verduras hervidas, puede aportar un gratinado con queso a una simple pasta o acompañar a las pastas de todo tipo con su inigualable textura suave y espesa.
El origen de la receta se le atribuye a la cocina francesa o a la italiana; cualquiera sea su creadora, a lo largo de los años aparecieron múltiples versiones para preparar la deliciosa salsa. A veces con caldo o con leche, con manteca o con aceite, la receta original la prepara simplemente a base de leche y harina.
A pesar de sus beneficios, esta simple receta puede salir mal de muchas diferentes maneras: falta de cocción, grumos, muy aguda o muy espesa; y la lista sigue. Pero con seguir estos pasos a pie de la letra, tu cena o almuerzo estarán a salvo.
- 80g. De manteca
- 80g. De harina
- 1 litro de leche
- 1 hoja de laurel
- Sal, pimienta y nuez moscada
Una simple pero efectiva variación de la clásica receta que puede elevar un plato simple, como pastas o verduras asadas, en unos pocos pasos. Para crear un delicioso gratinado con salsa blanca y queso rallado, los pasos son simples:
Luego de cocinar casi por completo la comida a gratinar, colocarla en una fuente apta para horno. Vertir sobre los ingredientes la salsa blanca, y cubrir por encima con queso parmesano rallado o queso cremoso. Por último, hornear a fuego alto por 8 minutos, o hasta que el queso se vea bien dorado.
Si se están preparando pastas para gratinar, lo recomendable es cocinarlas tal y como lo indica el paquete, pero sacarlas del agua unos minutos antes de lo indicado. De esta manera, se terminarán de cocinar una vez en el horno.

